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Viajes

Cantabria, el destino 'slow' del verano

Con hasta tres vuelos semanales entre Mallorca y Santander, Vueling lo pone fácil para desconectar en un refugio natural sin prisas y con mil formas de descubrirlo

Costa Quebrada vista desde San Juan de la Canal

Costa Quebrada vista desde San Juan de la Canal / Vueling

Claudia Pizcueta

Barcelona

A veces el cuerpo solo pide un respiro, un paisaje distinto: cambiar el asfalto por el verde, el bullicio por el rumor del mar, la prisa por los días largos. Y cuando esa necesidad aparece, Cantabria se convierte en un destino que lo tiene todo para reconectar sin alejarse demasiado. 

Este verano Vueling lo pone más fácil que nunca para cambiar el ritmo sin complicaciones: con hasta 3 vuelos por semana entre Mallorca y Santander, la compañía acerca aún más la costa mediterránea al norte. Porque a veces, el verdadero lujo es solo poder parar y respirar.

Un lugar lleno de posibilidades

Cantabria es más que un destino: es un refugio natural, una joya cultural y un lugar lleno de posibilidades. Desde sus costas de vértigo hasta sus rincones secretos, pasando por pueblos que parecen detenidos en el tiempo, esta tierra de sobaos, quesadas y horizontes verdes invita a redescubrir el placer de lo esencial.

Valles Pasiegos

Valles Pasiegos / Vueling

Naturaleza pura y salvaje

Un tiempo en Cantabria es un auténtico mimo al corazón. Al sureste, la comarca de los Valles Pasiegos son una de esas joyas que aún conservan la esencia, un refugio para quienes quieran el contacto directo con la naturaleza, el folclore y el silencio. El tiempo se estira, los ritmos se desaceleran y los prados rebosan verde a raudales. Aquí, los caminos conducen a hayedos centenarios, a paisajes brutales y a cascadas de cuento como las que se esconden en la ribera del Yera y el Aján. Aquí la vida tiene otro compás. Considerada una de las comarcas con más identidad de Cantabria, la riqueza natural de los Valles Pasiegos es extraordinaria. Muy cerca, espacios como El Castro Valnera, con sus imponentes cumbres, o el Parque Natural de las Marismas de Santoña, Victoria y Joyel, amplían el mapa de maravillas para quienes desean perderse en un entorno inigualable. 

Valles Pasiegos, esencia cántabra entre hayedos y cascadas

En la costa central de Cantabria, Costa Quebrada ofrece un espectáculo natural radicalmente distinto, aunque igual de sobrecogedor. Casi 345 kilómetros cuadrados de llanuras costeras, formaciones rocosas imposibles, colinas y valles fluviales conforman una huella milenaria de mareas y erosiones que han ido moldeando un paisaje sin igual. Playas como Arnía o los Urros de Liencres regalan una increíble sensación constante de estar en el fin del mundo. 

Costa Quebrada forma parte de la Red Mundial de Geoparques 

Este paraíso geológico ha sido este 2025 oficialmente incluido en la Red Mundial de Geoparques de la UNESCO, tras la aprobación de su candidatura en la 221ª sesión del Consejo Ejecutivo de la organización. La designación como Geoparque Mundial no solo reconoce el valor geológico del territorio, sino también el esfuerzo de conservación, divulgación científica y el desarrollo sostenible impulsado por las entidades locales. Con este reconocimiento, Costa Quebrada se convierte en el primer Geoparque Mundial de la historia de Cantabria, entrando en un selecto listado que valora paisajes de excepcional valor, como la isla de El Hierro o las Azores

San Vicente de la Barquera

San Vicente de la Barquera / Vueling

Pueblos con encanto

Cantabria también se vive en sus pueblos, donde aún se huele a leña y pan recién hecho. Más allá de destinos célebres como Santillana del Mar, Comillas o Castro Urdiales, el verdadero encanto cántabro se revela al recorrer sus pequeñas localidades, ya sean marineras o de alta montaña. Calles empedradas, casas de piedra con siglos a cuestas, balcones rebosantes de flores y vecinos que aún se saludan por su nombre, componen el paisaje humano y arquitectónico de una tierra que no necesita artificios.

Enclavada en el corazón de los Picos de Europa, la comarca de Liébana es un tesoro natural y cultural que alberga algunas de las joyas más preciadas del patrimonio cántabro. Sus valles y rincones, de difícil acceso y gran belleza, ofrecen una experiencia auténtica en plena naturaleza. Visitar Potes, su capital, es imprescindible. 

Con poco más de 80 habitantes, Bárcena Mayor es uno de los pueblos más emblemáticos de la Cantabria rural. Ubicado en pleno Parque Natural Saja-Besaya, una de las áreas protegidas más extensas y espectaculares de la zona, este enclave conserva intacta la esencia gracias a su arquitectura tradicional: casas de piedra, balcones de madera y tejados a dos aguas que reflejan el carácter montañés. El acceso a Bárcena Mayor está restringido a vehículos, solo se permite el acceso a pie, lo que contribuye a preservar su silencio y autenticidad. Declarado conjunto histórico-artístico en 1979, Bárcena Mayor es, más que un pueblo, un testimonio aún vivo de patrimonio y cultura regional.

Bárcena Mayor, se considera el pueblo más antiguo de Cantabria 

No muy lejos, ubicado en un valle y rodeado de prados verdes, robledales y hayedos, se esconde Carmona, uno de los pueblos mejor conservados de Cantabria. El río Nansa atraviesa este enclave de postal, donde la arquitectura tradicional encaja en perfecta armonía con el paisaje. Declarado Bien de Interés Cultural y conjunto histórico, sus calles reflejan siglos de historia. No es casual que haya sido elegido en varias ocasiones como uno de los pueblos más bonitos de la región. Entre sus joyas patrimoniales destacan la iglesia parroquial de San Roque y varias casonas solariegas que aún conservan el esplendor de antaño y que son de visita obligada. 

Bárcena Mayor

Bárcena Mayor / Vueling

Para los que buscan más

Cantabria también es un gran destino para quienes buscan aventura. El Parque Natural de las Dunas de Liencres, en la desembocadura del Pas, es uno de los rincones más impresionantes. Sus playas, como la de Valdearenas, son un paraíso para surfistas. Además, sus senderos entre pinares y dunas permiten explorar un ecosistema único, modelado por el viento y el tiempo.

Si lo que se busca es altura, el teleférico de Fuente Dé es una experiencia imprescindible. En pocos minutos, se asciende a más de 1.800 metros para contemplar los Picos de Europa desde la estación superior de El Cable, un mirador colgado al borde del precipicio. 

Volviendo a los Valles Pasiegos, miradores como el de Covalruyo en San Roque de Riomiera completan esta experiencia panorámica. En los días despejados, la vista alcanza desde el valle glaciar de La Concha hasta la bahía de Santander.

Ruta cultural

Cantabria es un tesoro cultural que esconde historia, arte y tradición. Pocas regiones concentran tanto como lo hacen las tierras cántabras. Desde las pinturas rupestres de Altamira, hasta el modernismo del Capricho de Gaudí en Comillas o la imprescindible visita a Santillana del Mar, cada rincón guarda un secreto. 

El Capricho de Gaudí y Altamira, joyas culturales únicas

Incluso en la capital, Santander, el pasado y el presente conviven en armonía: el majestuoso Palacio de la Magdalena, el siempre vanguardista Centro Botín o la imponente Catedral de la Asunción son solo algunos de los hitos que confirman que aquí el patrimonio no se encierra en vitrinas, se respira al aire libre. 

Altamira, neocueva con gente museo

Altamira, neocueva con gente en el museo / Vueling

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