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Espacio Jorge El Pediatra

El riesgo de ahogamiento en la infancia: un peligro silencioso en verano

Los accidentes en el agua constituyen una de las principales causas fortuitas de muerte infantil, y suelen producirse en entornos considerados seguros para los más pequeños

El riesgo de ahogamiento  en la infancia: un peligro silencioso en verano

El riesgo de ahogamiento en la infancia: un peligro silencioso en verano

Jorge Muñoz

Jorge Muñoz

Cada verano, con la llegada del calor y las vacaciones escolares, aumenta el riesgo de accidentes infantiles en el agua. El ahogamiento es una de las principales causas de muerte accidental en la infancia, especialmente entre los 1 y los 4 años, y lamentablemente muchos de estos casos ocurren en entornos que consideramos seguros: piscinas privadas, playas familiares o incluso balsas y cubos de agua.

Según datos del Instituto Nacional de Estadística y la Real Federación Española de Salvamento y Socorrismo, en 2023 fallecieron en España 47 menores por ahogamiento, siendo julio el mes más crítico. A nivel mundial, la OMS estima que cada año mueren más de 236.000 personas por ahogamiento, y los niños pequeños representan una parte significativa de estas cifras.

Entiendo que es un tema bastante complicado de tratar porque no hay nada peor que la pérdida de un pequeño por accidente, de ahí que hoy quiera escribir sobre ello, para que lo tengamos muy en mente.

El ahogamiento suele ser rápido y silencioso. A diferencia de lo que muestran las películas, no hay gritos ni chapoteos llamativos. En menos de 30 segundos un niño puede desaparecer bajo el agua sin que nadie se dé cuenta. De hecho, en muchos casos hay adultos cerca, pero distraídos momentáneamente, subestimando el riesgo, bien charlando con amigos, ocupados con el móvil o la lectura…

Como todo en medicina hay unos factores de riesgo que puede dar pie a este fatal accidente, como pueden ser una falta de vigilancia, acceso sin barreras a piscinas, la no utilización de chalecos salvavidas en embarcaciones, o simplemente falta de clases de natación.

¿Cómo podemos prevenirlo?

1. Supervisión constante y activa.

Ninguna medida sustituye a la atención directa de un adulto. Es imprescindible que la vigilancia sea continua, sin distracciones como el móvil o una conversación.

2. Barreras físicas.

Las piscinas privadas deben estar cercadas por completo, con puertas de cierre automático y cerraduras fuera del alcance infantil.

3. Enseñanza temprana.

Desde edades tempranas, los niños pueden aprender a flotar, girarse en el agua y pedir ayuda. Las clases de supervivencia acuática han demostrado reducir el riesgo significativamente.

4. Uso de chalecos homologados.

En cualquier actividad acuática, los dispositivos de flotación adecuados deben ser obligatorios, especialmente si no saben nadar.

5. Educación familiar.

Todos los adultos responsables de niños deben conocer las maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) y saber cómo actuar ante una emergencia.

En resumen, la prevención del ahogamiento es una responsabilidad colectiva. Bastan unos segundos de distracción para que ocurra una tragedia evitable. Como profesionales de la salud y como familias, debemos reforzar la cultura de seguridad acuática en casa, en las escuelas y en cualquier espacio donde haya agua. Porque ningún baño refrescante merece un final trágico.

Sigamos disfrutando del veranito.

Más información:

Podéis contar con nuestro equipo de Espacio Jorge el pediatra, contactando por Whatsapp en el 667719202.

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