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Jorge El Pediatra | ¿Cómo afecta el cambio horario a los más jóvenes?

Resistencia a acostarse a la misma hora al alargarse el día, falta de sueño y una pequeña merma de energía son algunas de las consecuencias de la entrada en el horario de verano

¿Cómo afecta el cambio horario a los más jóvenes? | INGIMAGE

¿Cómo afecta el cambio horario a los más jóvenes? | INGIMAGE

Jorge Muñoz

Jorge Muñoz

Queridísimas familias, no voy a entrar en el dilema de por qué se sigue cambiando la hora, de qué ventajas tiene, de si prefieren el horario de verano o el de invierno… Las personas cercanas a mí conocen mi opinión, yo me quedaría con el horario de verano, así te lo digo. Pero veamos qué sucede con los peques.

El principal aspecto que vemos es en el tema del sueño. Aunque los bebés no lo notan tanto, los niños de edad preescolar y escolar sí. Al adelantar la hora se hace de noche más tarde lo cual puede hacer que se quieran acostar más tarde, pero… por la mañana el despertador sonará y nos podemos encontrar con que nuestros hijos terminen durmiendo menos y como consecuencia arrastrar cansancio. Yo recuerdo a mis hijos preguntar «papá, ¿por qué nos tenemos que acostar si es todavía de día?», típica pregunta de niño compleja para la que no tienes argumentos, o una respuesta fácil de entender. Cualquiera se le pone a explicar con 3 años de edad el tema del cambio de hora. «¡Papá!, y ¿por qué se hace de noche…?» etc, etc…

Esta posible falta de sueño, todos sabemos, puede llevar consigo un cansancio con cambios en el comportamiento. Por lo que, durante los primeros días tras el cambio al horario de verano, si notamos que están inaguantables, más distraídos de lo normal o falta de concentración… tranquilidad, será pasajero.

A parte de que se puedan encontrar cambios en el comportamiento y en la concentración, podríamos notarlos con menos energía, efecto que muchos adultos también percibimos en nosotros mismos. Todo ello relacionado con los famosos ritmos circadianos, o patrones y cambios normales de nuestro organismo a lo largo de 24 horas, donde influye la luz del sol y la oscuridad. No hace falta decir que es pasajero y que se requiere un tiempo de adaptación, dependiendo bastante de cada persona.

Como todo en la vida, la teoría es muy sencilla, pero la práctica no tanto. Me refiero con ello a que se pueden prevenir estas consecuencias con pequeños cambios graduales unos dos o tres días antes del cambio de hora. Se puede intentar adelantar 10 minutos cada día la hora de ir a la cama y de despertarse para que no haya un choque brusco. Las rutinas para ir a dormir deben de ser las mismas, ambiente relajado, leer un cuento o charlar unos minutos, con ambiente de luz tenue. No hace falta decir que la exposición a las pantallas antes de dormir no ayuda en nada, desaconsejamos su uso al menos dos horas antes de ir a dormir.

Así que, resumiendo, esta sintomatología de la que os he hablado es pasajera. La adaptación varía entre niños y en pocos días todo vuelve a la normalidad. Sí que voy a utilizar este artículo para meter la cuña de que, en la mayoría de los casos de familias con hijos pequeños, se prefiere el horario de verano, ya que permite disfrutar más del aire libre y vida exterior, cosa que nuestros niños, y también nosotros, valoramos mucho en una isla como la nuestra. Y si no que se lo pregunten a los nórdicos que deciden vivir en Mallorca.

Podéis contar con nuestro equipo de Espacio Jorge el pediatra, contactando por Whatsapp en el 667719202.

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