Tendencia

El bum del dron pierde altura

La agencia estatal de seguridad aérea registró en Galicia 622 operadores en lo que va de año

Mantiene el ritmo de 2023, que cerró con 1.277, pero lejos de la fiebre de solicitudes: 2.672 en 2021

Un dron que participa en la investigación de las causas de incendios forestales para la Xunta.

Un dron que participa en la investigación de las causas de incendios forestales para la Xunta. / // M. G. Brea

Elena Ocampo

No se podía volar un dron sobre poblaciones aunque se contemplaban algunas excepciones siempre para aeronaves de 250 gramos de peso y con sistemas de mitigación de caídas (paracaídas). El problema es que los que usan para aplicar tratamientos normalmente superan ese peso. Tampoco se puede operar a menos de 8 kilómetros de un aeropuerto, para ello sería necesario contactar con la terminal a través de un permiso especial.

Casi un 6% de todos los operadores de dron registrados en la agencia estatal de seguridad aérea (AESA) en España desde 2021 operan en Galicia: son más de 6.000. Una cifra nada desdeñable según los datos que ahora actualiza la agencia –la única acreditada para emitir licencias–, pero que representan una caída del bum en las licencias de operadores gallegos. En lo que va de 2024 se registraron en Galicia 622 operadores de drones –con A Coruña, con 241 y Pontevedra, con 237, a la cabeza– y siguiendo el ritmo del pasado 2023: 1.277 en todo el año. Eso sí, la cifra está lejos de los 2.672 acreditados en la comunidad en 2021.

Fotos y vídeos aéreos para publicidad o turismo, pero también aplicaciones en emergencias, como localización de náufragos o personas perdidas en el monte a las que llevar botiquines, detección del furtivismo, control de los molinos del sector eólico, aplicación de abonos o productos fitosanitarios en el campo... o una flota propia de drones de la compañía Naturgy, que destina sus aeronaves no tripuladas de última generación a controlar las líneas de suministro; un control que sirve de ayuda indirecta a la Xunta en la detección de fuegos en los montes. Para la investigación de incendios, también Medio Rural se apoya en drones: desde una pantalla los expertos agentes pueden observar el monte a vista de pájaro con una nitidez casi fílmica que delata las huellas que deja el fuego sobre la estructura arbórea. Las infinitas aplicaciones de los drones han venido para quedarse. Sus ámbitos de actuación no dejan de crecer... pero no así las licencias.

“Las aplicaciones son muchísimas. La ventaja de estos aparatos es que aportan imágenes en tiempo real, puedes tener también visiones térmicas, que se usan para detectar problemas en las líneas de alta tensión, por ejemplo...”, relatan expertos sobre las posibilidades de estos dispositivos, que la administración ya incorpora en aspectos como la inspección de carreteras. ¿Qué está pasando entonces? El ritmo de emisión de licencias operadores UAS ¿ha tocado techo? Hasta ahora se aplicaban preceptos comunitarios que “afectan a todos los drones, independientemente de su uso (recreativo o profesional) o tamaño peso” y se requiere “el registro como operador, si se cumplen una serie de requisitos y solo declaración de aeronave si se vuela en la categoría de riesgo medio”, recuerdan desde la AESA.

El Consejo de Ministros, en su reunión del pasado 4 de junio aprobó un Real Decreto por el que se desarrolla el régimen jurídico para la utilización civil de sistemas de aeronaves no tripuladas (UAS, Unmanned Aircraft Systems), que entrará en vigor la próxima semana; 20 días después de su publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE).

Pues bien, entre las novedades del nuevo Real Decreto de UAS para operaciones EASA se encuentra la formación en categoría específica autorizada, la exención de seguros y la reducción de la edad mínima de los pilotos a distancia (en categoría abierta), que pasa de los 14 a 12 años según la subcategoría y el tipo de dron utilizado. Pues bien, esta regulación es uno de los aspectos más esperados por el sector, según celebra el cofundador de la empresa Niufly, el gallego David Blanco. El experto alude a que esta norma eliminará también la necesidad de coordinar las operaciones de drones en espacio aéreo controlado, siempre que esté fuera del entorno de aeródromos o helipuertos y no supere una altura máxima.

El sector celebra el real decreto que elimina restricciones

El sector celebra que el nuevo Real Decreto recién promulgado permita aplicar fitosanitarios, abonos en el campo o sueltas para lucha biológica contra plagas con menos burocracia: sin requerir una licencia específica o permisos especiales de la Xunta –o de cada comunidad– o sin tener que coordinarse con torres de control en muchos casos.

Así lo explica el cofundador de la empresa Niufly –que surgió como respuesta a una necesidad detectada en el mercado agrícola: la aplicación de tecnologías a los procesos del agro–, David Blanco. Este joven de Ponteareas que previamente había fundado la firma gallega Beniu logró que su hobbie, volar drones, se convirtiese en una idea de negocio innovadora en Galicia. Dentro del centro de desarrollo tecnológico en el que trabaja en Galicia, contemplan un nuevo modelo de dron para sueltas terrestres. “La sensación del sector es celebrar el nuevo viraje hacia una menor burocracia”.

Suscríbete para seguir leyendo