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Día Internacional

Dejar atrás la sordera tras un implante coclear: "De repente, escuché el canto de los pájaros"

Abril, una joven de 15 años, toca la flauta travesera en una orquesta de jóvenes sordos | Solo el 5% de las personas sordas de España llevan este dispositivo, aún no suficientemente conocido

Abril Vargas. ANNA MAS

"Tocar en la orquesta es de lo más emotivo que me ha pasado en la vida". Son palabras de Abril Vargas, una chica de 15 años que sin su implante coclear tendría una vida radicalmente distinta. Nació prematura extrema a las 25 semanas y enseguida tuvo que utilizar audífonos, pero más adelante las cosas se complicaron y se quedó sorda del oído derecho. Fue entonces cuando la operaron para colocarle este dispositivo que lo cambió todo.

"Me acuerdo de que no escuchaba algunas cosas que me decían y de golpe, con el implante, empecé a oír sonidos nuevos para mí: el canto de los pájaros, las campanas de pueblo o el timbre de mi casa", relata emocionada. Poco después, se apuntó a la escuela de música de Sant Esteve Sesrovires y comenzó a tocar la flauta travesera: "Me salté el paso de probar primero con la flauta dulce y me lancé directamente a por lo más difícil".

Al cabo de un tiempo llegó la idea de María Antonia Clavería Puig, doctora en el Hospital de Sant Joan de Déu: para dar visibilidad al implante juntó a varios niños con sordera que tocaban un instrumento y se creó un conjunto que sin estos implantes no sonaría: la orquesta Graeme Clarck (lleva el nombre del otorrinolaringólogo que realizó el primer implante coclear en 1978). La Fundación Gaes se implicó y de pronto aparecieron un saxo, un chelo, una trompeta, un clarinete y la flauta travesera de Abril, claro. "Fue muy emotivo -recuerda-, no nos conocíamos de nada y fue una mezcla un poco rara de 10 personas que tenían el mismo problema pero también la misma afición". Y el engranaje funcionó.

También para los mayores

El implante coclear se coloca detrás de la oreja y en la cabeza mediante una operación quirúrgica. Tiene dos elementos: uno se encarga de recibir los sonidos y el otro de transformarlos en impulsos eléctricos que se envían a la cóclea -la parte de dentro del oído antes conocida como caracol- para que lleguen al cerebro.

Muchos pacientes, después de la intervención, pasan de una sordera profunda a entender todo lo que les dicen. Javier García, director del Área Implantes Auditivos de Gaes, sostiene que se tendría que promocionar mucho más: "Hay médicos que ni lo conocen y es algo que incluye la sanidad pública, lo que pasa es que todavía no ha llegado a todo el mundo". García reivindica que recurran al implante no solo los más jóvenes, sino también las personas mayores: "Les puede cambiar la vida, evitar el aislamiento social o la demencia temprana que a menudo aparece por culpa de problemas auditivos". Aun así, reconoce que no funciona con todos los pacientes.

Solo el 5% de las personas sordas de España llevan el implante coclear, unos 22.000 afortunados que, en muchos casos, han recuperado casi toda su capacidad de escucha. Precisamente para que este porcentaje crezca, esta semana, aprovechando el día internacional dedicado a este dispositivo, se ha presentado en el Congreso de los Diputados el 'Libro Blanco sobre sobre los implantes cocleares en adultos y ancianos'.

El sueño de Abril

Los implantes se tienen que ir revisando, y de hecho, Abril, se los ha ido cambiando para poder escuchar mejor: "Con la última versión, disfruto de notas que antes tocaba pero no escuchaba bien". Desde que llegó la pandemia, todos los músicos aparcaron la orquesta y ahora ya no ensayan tanto como antes. Ahora esta joven ha decidido implicarse en otro bonito proyecto: 'ARTransforma', que reúne a artistas con alguna discapacidad para tocar juntos.

Su día a día es como el de cualquiera de sus amigos. "Y si no entiendo algo, les digo que me lo repitan las veces que haga falta", explica sin darle importancia alguna. Ella, de mayor, quiere componer canciones o escribir libros, todavía no lo ha decidido. Sin embargo, lo que sí tiene claro es que sin su implante coclear la primera opción, la de inventar melodías, no sería más que un sueño imposible.

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