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Crianza

Un despertar sexual con guía

Expertos subrayan la necesidad de hablar de sexo con sus hijos para resolver sus dudas de forma adecuada y alejada de falsos mitos o con información errónea

Una pareja de adolescentes, en el banco de un parque.

¿Cuánto duele la primera vez?, ¿es bueno tener la regla?, ¿son normales las poluciones nocturnas? Son algunas de las dudas más frecuentes que le surgen a un niño o niña cuando se asoman a la pubertad. Pero son dudas que arrastran incluso más allá de la adolescencia si no tienen con quién consultarlas. Llega para los padres y madres el temido momento de hablar de sexo con sus hijos, un momento de complejo abordaje para muchos, aunque existen pautas, claves e incluso bibliografía que puede ayudarles en este asunto.

La gran mayoría de jóvenes y adolescentes aprende cómo funciona su cuerpo y su sexualidad por su cuenta a través de la pornografía (a la que tienen acceso a edades cada vez más tempranas) o de las bromas con los amigos, lo que hace que su aprendizaje tenga a veces grandes carencias o que se sustente en falsos mitos. “La sexualidad es una dimensión primordial del ser humano, abarca muchos factores y no solo los clásicos sobre la virginidad, el coito, etc. Cuando una persona ya es consciente de su identidad se puede empezar a hablar y a responder de forma natural a las preguntas y curiosidades”, indica la psicóloga y sexóloga Emma Placer.

"Es imprescindible y necesaria la introducción de estos temas en los centros educativos"

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“Debemos ser conscientes de que en función de la edad del niño pueden tener unas inquietudes y dudas diferentes: así, un niño de 5 años puede querer saber cómo nacen o de dónde vienen los niños, pero probablemente no necesitará saber detalles explícitos sobre el coito”, advierte la psicóloga sanitaria Beatriz González, terapeuta de adolescentes, adultos y familias. Para Emma Placer, “el grado de madurez y desarrollo es importante no tanto por el contenido sexual sino por la forma de comunicarlo, el cerebro humano no termina su desarrollo completo hasta los 13-14 años, por lo que no podemos tratar de que en la infancia la información esté adaptada siempre”.

De este modo, González apunta que el abordaje del tema es fundamental a la hora de hablar con ellos. “Hay que ser claro y honesto y tratar de contestar a sus preguntas sin vergüenza ni ridiculizando o riéndonos de los niños”, indica. También es importante “mostrar naturalidad, no utilizar eufemismos y asegurarnos de que han entendido nuestra explicación y de que no tienen más dudas”, prosigue. También subraya que “debemos ser sinceros y reconocer que no sabemos contestar a algo en lugar de hacernos falsos expertos o dar una información equivocada”.

Bibliografía recomendada

Por su parte, Emma Placer añade algunas recomendaciones más como que “no hay que aturullarles con demasiada información o con datos que no han pedido o que no hay que bloquear su curiosidad, querer aprender es positivo”.

“Normalmente las inquietudes y curiosidades que aparecen vienen de sus iguales, compañeros del colegio, familiares de la misma edad, etc., a veces tienen más información o han visto algo en redes o en la televisión e intentan compartirlo, muchas cuestiones tienen que ver con lo genital, con el clásico de dónde vienen los niños, pero también surgen preguntas de lo más dispar como ¿para qué sirve un preservativo de sabores?”, subraya Placer, que afirma que existe un “riesgo inevitable” (si no se habla con ellos de forma adecuada y en el momento oportuno) de que “en el futuro solo tengan una referencia del sexo pornográfica, que está basada en la cosificación del cuerpo de la mujer, basado en la penetración, y muy alejada de lo que puede ser la realidad de su descubrimiento sexual. Este sesgo puede llevarles a pensar que no saben, que no son funcionales y rechazar tener relaciones sexuales, también se empiezan a descubrir disfunciones sexuales (falta de erección o excitación) en edades muy tempranas, por este aprendizaje sesgado”.

“Me parece importante que ya desde niños sepan que “su cuerpo es suyo” y que nadie puede tocarlo sin su permiso y que no tienen que besar o abrazar a alguien que no desean (prevención del abuso sexual)”, recalca González.

"En función de la edad el niño puede tener unas inquietudes o dudas diferentes"

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En este contexto, Placer apunta que “la educación sexual reglada basada en el conocimiento científico no forma parte de la educación oficial en nuestro país, es una asignatura pendiente, y a pesar de que en el contexto familiar suele existir más información basada en la diversidad sexual y el respeto, necesitamos un mecanismo potente que aleje de los centros la educación sexual “higienista” que empezó en los 90 con el “póntelo, pónselo” y que está basada, básicamente, en el miedo a las enfermedades de transmisión sexual y no en el placer o en los derechos sexuales en general”. En este sentido, la psicóloga y sexóloga califica de “imprescindible y necesario” la introducción de este tema en los centros educativos para “seguir avanzando en el feminismo y también para evitar abusos sexuales en la infancia”.

Pautas para hablar de sexo con tus hijos e hijas de forma eficaz

  1. Cuanto antes empieces, mucho mejor.
  2. Intenta no usar eufemismos y diminutivos para los genitales o las prácticas sexuales: cada cosa por su nombre.
  3. No evadas preguntas incómodas, sino sabes contestar, di que no sabes y que lo investigaréis en común.
  4. Revisa tus creencias y actualízate.
  5. No mientas o cuentes cuentos.
  6. No te centres solo en lo biológico (“papá puso la semillita en mamá” y cosas así.
  7. No les tomes por idiotas: “ya lo entenderás cuando seas mayor”.
  8. No le aturulles con demasiada información o con datos que no ha pedido.
  9. Pide ayuda, en el caso de no poder o no saber abordarlo de forma natural y eficiente.
  10. No bloquees su curiosidad, querer aprender es positivo.

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