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Halloween en Mallorca: Túneles, casas y pueblos del terror

La tenebrosa víspera del día de difuntos eclosiona en la calle y con numerosas fiestas de disfraces donde niños y adultos se transforman en horribles personajes

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Noche de Halloween en Mallorca B. Ramon

En ninguna otra noche del año puede alguien llevar por la calle un cuchillo ensangrentado en la cabeza o cenar en un restaurante con un traje de esqueleto o una máscara del Joker como si nada ocurriese. La cantidad y variedad de atuendos de Halloween fue ayer terrorífica después de dos años en los que el mal propio de la víspera de difuntos no se pudo expandir debido a la pandemia.

Eclosionó en la decoración de multitud de balcones y fachadas, en las vestimentas de quienes simplemente paseaban y sobre todo en las numerosas fiestas de disfraces para niños y adultos que se celebraron en toda Mallorca, además de los ya consolidados pasajes y túneles del terror.

También hubo casas y pueblos dignos de tal nombre, porque la conocida como la casa del revés, Katmandú House, en Magaluf, y el Pueblo Español, en Palma, se convirtieron en dos tenebrosos escenarios y congregaron a miles de residentes para celebrar la cita lúdica «más importante del año», según uno de los organizadores de la fiesta en Son Espanyolet, Chus Fernández.

Lo dice debido a que «la noche del 31 de octubre supera en afluencia a otras como Nochebuena o Nochevieja, ya que los grupos de amigos o la familia no se dispersan a causa de los compromisos». El Halloween, que así se llama el evento, reunió a 1.500 personas de 20 a 45 años, «más o menos», en tres escenarios con música electrónica, ecléctica y alternativa, y con grupos como Meneo y 80% Baul.

Los niños y adolescentes que visitaron Katmandú –decorado con un río de sangre y guiños a la película Coco– se lo pasaron de miedo y muchos participaron en la gincana Truco o Trato. Para conseguir el premio (medio kilo de chucherías), debían superar diferentes pruebas, como mover esqueletos y disfrazarse, aunque esto último es el sueño de todo aquel que quiere participar en la popular fiesta anglosajona.

Muchas localidades de la isla organizaron actividades gratuitas para los menores, como el túnel del terror que tanto asusta a los más pequeños. Son Sardina tuvo uno en Ca ses Monges y provocó continuos gritos entre las decenas de grupitos que poco a poco iban avanzando por las dependencias preparadas para la ocasión. Dos cuerpos ensangrentados yacían en sendas camillas en el llamado Laboratori mientras acechaba la de la guadaña. En otra sala, había que abrir puertas que decían: «Vas a morir» y «Mañana mueres».

Seguramente eso sintieron los que se adentraron anoche en el pasaje del terror de Esporles, ya que los personajes interpretados por los jóvenes del taller de teatro Mals Papers aterrorizaron a más de uno bajo la pérgola de la plaza del Jardinet, adonde llegaron las brujas de la Cova del Monjo.

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