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Medio Ambiente

La Universidad de Las Palmas investiga basura marina que arrastran las corrientes desde Estados Unidos

El estudiante del Máster en Oceanografía, Marcos Cividanes, pide en redes sociales la colaboración ciudadana para registrar etiquetas de nasas de pesca de langosta de América del Norte

Etiquetas de las nasas de pesca de langosta procedentes de EEUU y Canadá halladas en las costas de Canarias. LP/DLP

La Universidad de Las Palmas de Gran Canaria estudia la basura que arrastran las corrientes marinas a las costas de Canarias, en concreto de etiquetas plásticas de nasas de pesca de langosta procedentes de Estados Unidos y de Canadá, transportadas a través de las corrientes oceánicas. La investigación, en la que participa Marcos Cividanes García, graduado en Ciencias del Mar y estudiante del Máster en Oceanografía de la ULPGC, tiene como principal objetivo contribuir a hacer modelos predictivos de circulación oceánica. Para elevar la capacidad de recogida de dichas muestras, y con ello la base de datos, el científico marino ha solicitado a través de Twitter la colaboración de los ciudadanos, facilitando para ello un formulario online para su registro.

Hasta ahora se han localizado entre Azores y Canarias en torno a 300 etiquetas de dichas nasas procedentes de América del Norte, recogidas durante las diferentes campañas realizadas principalmente por el grupo de Investigación en Ecofisiología de los Organismos Marinos (EOMAR) del Instituto Universitario Ecoaqua de la ULPGC que coordina May Gómez. "Hace años, el grupo de May Gómez empezó a recoger estas etiquetas en sus campañas, y se dieron cuenta de que habían más que de otros tipos de residuos, que éstas se repetían. El hecho de que tengan un código, eso lleva una información detrás y por ahí empezó el interés por investigarlo", indicó Marcos Cividanes, que realizó su TFG -trabajo de fin de grado- sobre este tema, y ahora continúa con dicha investigación, en colaboración con investigadores del Instituto de Oceanografía y Cambio Global (IOCAG) y del grupo EOMAR.

Número de licencia

Las etiquetas tienen un número de licencia que les permite conocer de dónde proceden, hasta qué año se han usado, y en qué punto del océano estaban colocadas las nasas. "Con esa información se puede saber desde dónde está llegando la basura movida por las corrientes, y eso para nosotros tiene un interés enorme porque tenemos algo que nos da la pista de cómo las corrientes están moviendo los residuos por el océano hasta las diferentes costas, no sólo a Canarias, también a Azores, incluso a raíz del llamamiento de colaboración que hice en Twitter nos han llegado mensajes que han visto algunas en Galicia o en Gran Bretaña. Las corrientes las mueve a muchas partes del mundo".

Hasta ahora han registrado unas 300 etiquetas plásticas de las nasas de pesca procedentes de Estados Unidos y Canadá, localizadas en las costas de Canarias y de Azores

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Conocer a dónde llegan estas etiquetas plásticas y en cuánto tiempo, permite a los investigadores saber la trayectoria de residuos, de vertidos, o bien, conocer el movimiento de larvas de peces que tienen mucho interés para el sector de la pesca.

"Principalmente contribuye a ver si hay modificaciones en las corrientes oceánicas, y nos ayuda a mejorar los modelos de simulación informáticos, con datos objetivos, para ver si están reflejando la realidad. Estos modelos sirven para hacer predicciones, de todo tipo, por ejemplo si hay un vertido en un punto concreto y podemos anticiparnos hacia dónde va a ir. Cuanto mejor esté el modelo, más se ajustará a lo que va a pasar".

Cividanes apunta como dato significativo que, sólo en Estados Unidos, cada año se utilizan tres millones de etiquetas en las nasas de pesca. "No todas terminan en el agua, pero sólo con un 1% que se suelten suponen una cantidad muy grande de basura, y a eso hay que sumarle las de Canadá".

El estudio permitirá mejorar los modelos predictivos sobre vertidos al mar, o de la trayectoria de larvas de peces de interés para el sector de la pesca

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De las que han llegado a esta parte del Atlántico, el joven apunta que las primeras muestras registradas en base de datos, gracias a las campañas que han hecho los grupos de investigación orientadas a la recogida de plásticos, microplásticos y otros residuos, datan de los años 1997 y 1999, y se localizaron fundamentalmente en la zona de Lanzarote, La Graciosa...

De hecho, el grupo EOMAR del Instituto Universitario Ecoaqua ha realizado este año el primer inventario y clasificación de basuras marinas en la isla de Alegranza, donde se detectaron algunas de estas etiquetas. Un análisis que permitió constatar que las corrientes marinas determinan la llegada de una gran cantidad de residuos al Archipiélago provenientes del tráfico marítimo en el Atlántico.

"Ahora queremos sumar la ayuda de ciudadanos que van por la playa, se encuentran una de estas etiquetas, y la registran en https://ofyga.ulpgc.es/es/citizen-science-tags. De esta forma, conseguiremos que nuestra base de datos pueda crecer enormemente, y va a ayudarnos mucho a seguir con estos estudios, ya que las campañas son costosas y se hacen una vez cada mucho tiempo, y así se aumentaría mucho la cantidad de etiquetas que se recogen", subrayó el joven investigador, actualmente estudiante de posgrado en Oceanografía en la ULPGC.

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