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MIGRACIONES

Escapar de la guerra de Ucrania para conocer a tu hijo recién nacido

La asociación Ayuda a Una Familia consigue sacar del país a Sergio, un ucraniano de 29 años en el frente de batalla, al dar a luz su mujer en València | La entidad aprovechó una ley que permite la reagrupación familiar en caso de tener tres hijos o más

Sergio con su familia en el chalet de la Cañada donde viven. / MIGUEL ANGEL MONTESINOS

Román nació el 31 de mayo en Paterna (Valencia). Es un niño de tres meses y ojos oscuros. Cuando sea mayor sus padres le contarán que escapó de una guerra en la tripa de su madre, que llegó a València en bus con sus hermanas, y que su padre Sergio no le vio nacer porque estaba en el frente de batalla.

Le dirán también que su nacimiento fue el motivo por el que dejaron salir a su padre del país donde los hombres tienen prohibido desertar. Que sin él, su papá se habría quedado en la guerra. Pero su madre Tania tuvo suerte, porque la asociación Ayuda a Una Familia -que se encargó de acogerlos- se movió rápido y se aprovechó de una ley ucraniana por la cual un padre de familia numerosa (tres hijos o más) tiene derecho a la reagrupación.

Sergio llegó a Paterna hace dos semanas, y ahora vive con su familia en una vivienda provisional cedida por la asociación, sus niñas están matriculadas en el colegio y él, que era mecánico en Ucrania, empieza a trabajar el lunes instalando carpas en feria València. Un refugio y un trabajo.

Pero llegar a ese punto no fue nada sencillo, y cuando Román nació se activó toda la maquinaria. José Vicente Díaz es voluntario de la fundación con sede en Paterna, que cocina cada viernes comida para 700 familias ucranianas de toda la C. Valenciana, además de haber fletado y recibido en sus instalaciones decenas de autobuses desde el principio de la invasión rusa, y explica que el trabajo de papeleo durante ha sido muy costoso. Esta familia en concreto ha sido acogida en una vivienda de Connor, el presidente de la fundación, en el barrio de la Cañada de Paterna. La asociación se encarga de mantenerlos provisionalmente.

Sergio con su familia en un chalet de la Cañada. / MIGUEL ANGEL MONTESINOS

"Cuando nació Román y lo registramos supimos que podíamos intentar traer de vuelta a su padre", explica José Vicente. "Fue toda una odisea de papeleo, porque cada documento tiene que ser traducido al ucraniano por una de las pocas traductoras oficiales, además en Ucrania no existe lo que aquí tenemos como libro de familia", añade.

Al principio en la propia asociación desconfiaban de que esa ley sirviera para poder traer a Sergio sano y salvo a València, pero, al no tener alternativa, lo intentaron. "De hecho se rumoreaba que el Gobierno ucraniano la iba a derogar pronto porque no puede permitirse perder hombres durante la guerra", explica Díaz. Cuando empezaron a aportar toda la documentación y el proceso siguió hacia delante recuperaron la confianza en que aquello de verdad podía salir bien. "Todo el proceso fue bastante excepcional porque tampoco es normal que los trámites vayan tan rápido, tuvimos suerte para poder traer a Sergio con más o menos rapidez, estos procesos suelen tardar mucho más", explica el representante de la fundación Ayuda a Una Familia.

Se juntaron todas las partidas de nacimiento y se registraron a las niñas. Después, fue necesario llevar todos los documentos a un tribunal y el consulado de Barcelona para que fueran apostillados. Después de todo este proceso, que duró meses, todavía hacía falta llevarlo a ucrania. "Suena sorprendente, pero el consulado de Ucrania en Barcelona no tenía forma de hacer llegar esos documentos al país, no existen esas vías, dice Josevi.

Lo hicieron a través de una asociación de ucranianos en València, que habilita todas las semanas varios furgones encargados de hacer llegar correspondencia y otros enseres a las familias que están aquí y allí, separadas por la guerra. Tardó un par de días en llegar a Sergio, pero llegó. Él solo tuvo que aportar la documentación de su hijo Román en los organismos oficiales de Ucrania, y tras varias semanas, el Gobierno le permitió cruzar la frontera y volver a ver a su familia. En el frente, según cuenta, compatibilizaba su labor de mecánico con la de recopilar alimentos para las tropas.

Sergio con su familia en un chalet de la Cañada. / MIGUEL ANGEL MONTESINOS

Un caso único

No existen muchos casos similares de reagrupamiento en la C. Valenciana. Ayuda a una Familia, que colabora con cientos de familias y decenas de entidades relacionadas con Ucrania, no tiene constancia de ninguno similar. La entidad repartió el pasado viernes comida para más de 700 familias ucranianas, la gran mayoría de ellas acogidas en casas particulares, gracias a la solidaridad ciudadana. Además de esto, proporciona comida a entidades como Cáritas o el Banco de Alimentos.

Díaz explica que ni siquiera sabe cómo entró aquella furgoneta no oficial al país para entregar los preciados documentos a Sergio, pero que lo hicieron. "No había vías oficiales, solo podíamos recurrir a eso", asegura el miembro de la asociación.

Sea como sea, ahora sus hijas estudian castellano y han sido matriculadas para el siguiente curso, él empezará a trabajar en pocos días, y ha podido coger el brazos al hijo que pensó que jamás iba a conocer. Sergio escapó de la guerra gracias a Román. Una vida que salva otra vida.

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