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Redes sociales

La cara siniestra de los perfiles falsos en las redes sociales

Una cuenta falsa puede crearse porque la persona no desee mostrar su identidad de forma pública, pero otras muchas veces estos perfiles anónimos cobijan intenciones no tan inocentes

Una usuaria de redes sociales, consultando su perfil.

Las redes sociales están plagadas de perfiles falsos, “bots” (programa informático que efectúa automáticamente tareas reiterativas a través de una cadena de comandos o funciones autónomas previas y que posee capacidad de interacción) y “trolls” (persona que aprovecha cualquier lugar en la red para crear controversia y fomentar el enfrentamiento entre otros usuarios). Tanto Facebook como Twitter calculan que un 5% de sus usuarios activos mensuales son cuentas potencialmente falsas. Esto significa que 146 millones de perfiles de Facebook y otros 12 millones de la ‘red del pajarito’ serían falsos, una realidad que se da también en otras redes sociales como TikTok e Instagram y que pone en serio peligro la seguridad de los menores en la red.

Una cuenta falsa puede crearse porque la persona no desee mostrar su identidad de forma pública, pero otras muchas veces estos perfiles anónimos cobijan intenciones no tan inocentes. Fernando Suárez Lorenzo, presidente del Colexio Profesional de Enxeñaría en Informática de Galicia (CPEIG), alerta de que hay un amplio abanico de delitos que se comenten bajo el cobijo de perfiles falsos en las redes sociales. Un ejemplo es el envío de “spam” de todo tipo con fines que van desde cometer estafas para robar dinero o datos personales, mucho más valiosos de lo que se cree, advierte, hasta generar corrientes de opinión e influencia. Otras muchas veces, se crean para criticar, insultar, amenazar o acosar a alguien, para incendiar la red o para suplantar la identidad.

“Todo esto genera una preocupación creciente, ya que la Delegación del Gobierno reconoce que en Galicia el número de delitos telemáticos ha crecido un 50% en el último año, hasta alcanzar el 25% del total de los delitos cometidos en nuestra comunidad”, alerta el experto.

Según el estudio de Unicef “Impacto de la tecnología en la adolescencia. Relaciones, riesgos y oportunidades”, del que Suárez es director del soporte tecnológico, el 98,5% de los adolescentes está registrado en alguna red social. Pues bien, uno de cada diez asegura haber recibido una propuesta sexual de adultos a través de internet y el 42% asegura haber recibido mensajes eróticos o sexuales. En la misma línea, la Fundación FAD Juventud revela que desde el inicio de la pandemia, los casos de ciberengaño pederasta en el que adultos se hacen pasar por jóvenes para ganarse su confianza y solicitarles contenido sexual han aumentado un 63%. Por otra parte, un informe de la ONG Plan Internacional señala que un 60% de las niñas y adolescentes ha sufrido ciberacoso en alguna ocasión.

Cómo actuar

Para evitar que los menores puedan ser víctimas de cualquiera de estos delitos, el representante de los informáticos gallegos apela a la educación tanto de los propios menores como de sus familias y de la comunidad educativa. “No podemos hacer oídos sordos a una realidad como que la tecnología es parte integral de la vida de nuestros adolescentes, no solo para sus relaciones personales, sino para su educación, ocio, crecimiento personal y futuro laboral, por lo que debemos de hacer el mayor de los esfuerzos en educarlos en su uso y desarrollar el espíritu crítico necesario para que sepan contrastar la información a la que tienen acceso”, opina.

Según Suárez, no basta con que los niños y adolescentes desarrollen competencias digitales, sino que es primordial que entiendan los principios del mundo en el que viven, regido por el uso de la informática. “Por hacer una analogía, las competencias digitales serían a la informática el equivalente de una calculadora a las matemáticas. Tenemos que ser mucho más ambiciosos en la formación digital de la generación a la que cederemos el testigo de futuro”, comenta.

Suárez detalla que existen varios criterios que pueden seguirse para cazar estos perfiles falsos, empezando por la propia fotografía del perfil, que puede no coincidir con la descripción de la persona; desajustes entre seguidores y cuentas seguidas; el número de entradas e imágenes publicadas; y la fecha de creación de una cuenta, que, si coincide con el inicio de algún tipo de campaña de descrédito, por ejemplo, puede ser también significativo.

Según el informático, también hay herramientas que pueden ayudar al usuario a comprobar la fiabilidad de un perfil, desde la búsqueda de la imagen de perfil en Google para comprobar si es real –haciendo clic con el botón derecho en la imagen y seleccionar esta búsqueda–, hasta aplicaciones desarrolladas con este fin y que pueden encontrarse en internet.

Si se detecta un perfil falso, se pueden adoptar diferentes medidas, que dependerán de la interacción que tenga el usuario con el mismo. Si el perfil se está utilizando para acosarnos, por ejemplo, la primera recomendación es denunciarlo a las autoridades y a la propia red social, además de bloquearlo. “Por desgracia, esto no siempre es útil, ya que crear nuevos perfiles para continuar con ese acoso es relativamente sencillo”, reconoce el experto.

Aunque las propias redes sociales aplican controles para evitar estos perfiles falsos, reconoce que muchas veces no se consigue. “No es una tarea sencilla, tanto por el volumen de posibles perfiles falsos como por la dificultad de detectarlos, para lo que usan una combinación de técnicas basadas en Inteligencia Artificial con personas que supervisan las decisiones”, sostiene.

Principales riesgos para los menores

Según el estudio “Impacto de la tecnología en la adolescencia”, realizado por Unicef en alianza con la Universidad de Santiago de Compostela (USC) y el Consejo General de Colegios de Ingeniería Informática de España, el 94,8% de los estudiantes de la ESO tiene móvil con conexión a internet y el 90,8% se conecta todos los días. Casi la mitad (49,6%) usa internet más de cinco horas los fines de semana y el 31,5% emplea ese mismo tiempo a diario entre semana.

Asimismo, el 58,4% duerme con el móvil o la tableta en la habitación y el 21,6% se conecta a después de las doce de la noche todos o casi todos los días. Los principales riesgos a los que se enfrentan son el ciberacoso, el contacto con extraños, sentirse discriminados o excluidos, el chantaje y la sextorsión, según este informe de Unicef.

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