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Diario de Mallorca

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Yates clásicos que han visitado Mallorca | ‘La Sultana’, el yate que anteriormente fue buque espía

‘La Sultana’, fondeado en la Bahía de Palma en julio del 2017. Manuel R. Aguilera

La Sultana es un yate con el aspecto de un pequeño buque de pasaje, que es lo que fue en el pasado, y con unas dimensiones modestas, en comparación con los grandes y modernos megayates que se construyen en la actualidad, pero que atesora una pasado muy curioso.

La historia de este barco comienza a principios de los años sesenta, cuando el gobierno de la URSS encargó en los astilleros búlgaros Georgi Dimitrov, en la población búlgara de Varna, la construcción de 12 pequeños buques mixtos, es decir, embarcaciones que podían transportar tanto carga como pasaje, con el objeto de dedicarlos a realizar rutas en el Mar Negro. Esta serie de fue conocida como clase Alupka y fueron construidos entre 1960 y 1965. Concretamente el buque del cual contamos historia se llamó originalmente Aji Petri, y era el quinto de la serie, entrando en servicio en 1962.

Sus dimensiones y capacidad eran reducidas, tenía 63 metros de eslora, 9,3 de manga, 3 de calado y un desplazamiento a plena carga de 820 toneladas. Su capacidad de pasaje era de 102 pasajeros en camarote y 110 en cubierta, y la de carga, de unas 170 toneladas. Sus rutas abarcaban todo el Mar negro, tocando en puertos como Odessa, Sebastopol, Yalta y Estambul.

En los años sesenta, en pleno auge de la guerra fría, el gobierno ruso decidió utilizar los buques de esta clase en diversas funciones y sirviendo a diferentes ministerios, correspondiéndole al Aji Petri, la de ser utilizado como buque repetidor para la ITU (International telecommnication Union), eso era oficialmente, porque en realidad su misión era la de controlar todo tipo de comunicaciones y movimientos en el Atlántico Norte, o sea que era un buque de inteligencia, lo que vulgarmente se llama buque espía.

‘La Sultana’, fondeado en la Bahía de Palma en junio del 2019. Manuel R. Aguilera

Al caer el telón de acero y no ser necesarias sus funciones, fue vendido a mediados de los años noventa a una naviera búlgara, volviendo a las rutas de sus comienzos, transportando carga y pasaje por diversos puertos del Mar Negro, aunque duró poco en esta actividad, siendo más tarde utilizado como yate con los nombres de Kondor Express y Royal Spice.

En el año 2007 se hizo con él un grupo hotelero que lo ha transformó en un yate de gran lujo, entrando de nuevo en servicio en el año 2015 con el nuevo nombre de La Sultana.

La reconversión tuvo en Casablanca, donde se le instaló un motor nuevo y modernos elementos de navegación y se mejoró la estabilidad dotándole de un peso adicional de 90 toneladas cerca de su quilla. Los interiores fueron decorados con estilo Art Decó con influencias orientales, siendo reducida su capacidad a solo siete camarotes dotados de todas las comodidades, para un total de doce invitados, disponiendo también la nave de piscina, jacuzzi, pista de helicóptero y garaje con acceso directo al mar donde se guardan todo tipo de accesorios para deporte náuticos, etc. Pasándose el barco a la actividad Chárter.

Sus características son: eslora 65,4 metros, manga 9,3 y 878 toneladas de registro. Para su propulsión va dotado de motor diésel de 780 Kw de potencia, que le permiten velocidades de hasta 11 nudos. La tripulación está compuesta por 17 miembros.

La Sultana, desde su reentrada en servicio, ha fondeado en la bahía de Palma en varias ocasiones, siendo también observado en otras partes del litoral, sobre todo en la bahía de Pollensa.

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