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Diario de Mallorca

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Incendios forestales

Zamora es la segunda provincia de España con más terreno calcinado en lo que va de siglo

Los agricultores y los ganaderos de los pueblos se enfrentaron a las llamas para evitar que el fuego penetrara en sus calles y arrasara con las viviendas

Imagen aérea de una de las zonas calcinadas, cerca de San Martín de Tábara. | Emilio Fraile | EMILIO FRAILE

Zamora ya es la segunda provincia de España con más superficie calcinada en lo que va de siglo, según el Sistema Europeo de Información sobre Incendios Forestales (Effis). Los dos últimos grandes fuegos registrados en apenas un mes, el de la Sierra de la Culebra y el de Losacio, han contribuido de forma decisiva a posicionar al territorio en el segundo escalón de una lista que encabeza Orense.

Ahora bien, en lo que va de 2022, Zamora acumula más de 67.000 hectáreas calcinadas, una cifra que equivale al terreno que se suele quemar de media en España en un año normal. Esto posiciona a la provincia a la cabeza del país en cuanto a terreno arrasado en una campaña particularmente dolorosa. Los pueblos afectados lloran durante estos días sus pérdidas humanas, materiales y económicas, y miran con gratitud a los agricultores y ganaderos que se montaron en sus tractores y se jugaron la vida para defender lo suyo. Sin ellos, la desgracia pudo ser peor.

Zamora es la segunda provincia con más terreno calcinado en lo que va de siglo.

En el caso del incendio que ha copado la actualidad mediática durante la semana, todo comenzó con dos truenos que sobresaltaron a los habitantes de Losacio, un pueblo con apenas 90 habitantes censados. Cuando escuchó la amenaza de la tormenta, Fermín López corrió a tapar un remolque de grano para protegerlo del agua y, al regresar, su pareja le advirtió del humo que ya se veía en el monte. Eran las seis menos cuarto de la tarde del pasado domingo.

“Ahí ya subimos mi cuñado y yo con el coche. Apenas era nada, pero vino un golpe de aire y se lió la cosa en cuestión de segundos, así que ya fui a buscar el tractor y empezó la locura”, narra este hombre de Losacio, que se mantuvo en primera línea durante las horas más críticas, junto a otros cinco agricultores y ganaderos del pueblo y dos más que llegaron de Carbajales para ayudar.

Fermín explica que “ahí no vino ningún medio de extinción, nadie”. Algunos llegaron minutos más tarde, pero el descontrol del fuego hacia otras zonas obligó a los tractoristas a batallar en solitario hasta que un bulldozer les echó un cable. “Si se mete para el monte, imposible apagarlo”, insiste el vecino de Losacio, que tiró la noche en el frente antes de bajar a descansar el lunes por la mañana.

Zamora es la segunda provincia de España con más terreno calcinado en lo que va de siglo.

Sin coger el sueño, la pesadilla regresó pronto a su realidad. “Se volvió a prender y llamamos por teléfono, pero nos tuvieron mucho tiempo esperando hasta que nos dijeron que ya estaban allí los medios. Pero no, que era yo el que estaba”, cuenta Fermín. Al final, el arrojo de los vecinos permitió atajar las llamas al borde de la zona crítica: “Y hasta hoy”.

Las facturas por pasar

Losacio libró el incendio con un balance razonablemente bueno, a juzgar por lo que ocurrió en otros pueblos, pero Fermín López tiene facturas que pasar: al ayuntamiento, “por no dignarse ni a abrir los locales para sacar unas mangueras”, a otra gente con tractores que “no movió un dedo” y a los medios de la Junta, por insuficientes. Contra eso, él y algún compañero más se vieron en situaciones como la que provocó un remolino que puso el humo y las llamas a sus pies. El miedo recorrió el cuerpo de este vecino que espera un hijo en un par de semanas. Podrá contárselo.

El testimonio de la dureza y de la impotencia ante un fuego incontrolable gana en heroísmo al recorrer la zona que pisaron los vecinos y los medios de extinción durante las horas más negras para la provincia. En el camino entre Losacio y Escober de Tábara, la temperatura asciende al pasar por las zonas calcinadas y los ciervos cruzan por la carretera castigados por un desconcierto absoluto.

Por encima de Losacio, la estación calcinada dibuja un escenario de película, entre piedras ennegrecidas, árboles despojados de vida y restos abrasados por el fuego. De fondo, los remolinos se multiplican, aparecen como tornados y atraen a los pájaros mientras todo alrededor huele a destrucción y es la imagen de la nada, de lo que ya ha sido arrasado, de lo que era y tardará en volver a ser.

El camino hacia Escober da forma a una carretera apocalíptica, casi sin rastro de vida y apenas con el color de algún árbol que tuvo la fortuna que se le negó a casi todo el monte. En el pueblo, la actitud de la gente da continuidad a esa percepción de zona destruida. En un banco, varias personas esperan al panadero de Ferreruela. Entre ellos, está el hermano de Victoriano Antón, una de las dos víctimas mortales del incendio. El pastor cayó en la defensa de lo que era suyo.

La batalla de Escober

En esa tarea, se afanaron también los jóvenes del pueblo, que eludieron el desalojo para lanzarse en busca del fuego e impedirle el paso hacia Escober. Por ahí estuvo Adrián del Río, un chico de 25 años que combina la agricultura con su trabajo de mantenimiento en los molinos. Las llamas se llevaron por delante gran parte de los avances que había logrado en estos cuatro últimos años en sus cultivos, aunque él no desespera: “Habrá que seguir, malo será”, acepta.

INCENDIO FORESTAL DE LOSACIO. IFLOSACIO. VECINOS QUE AYUDARON EN LA EXTINCION. / EMILIO FRAILE

Su labor y la de quienes se quedaron en Escober en la noche del domingo permitió un balance de pérdidas materiales mucho más limitado: “Cogimos los tractores, las mochilas y a correr para actuar donde la llama va bajita, que ahí podemos ayudar”, explica Adrián, que reconoce que, una vez las llamas se van de madre, la gente de a pie “no puede hacer nada”.

Dentro de sus posibilidades, los defensores de Escober dominaron la situación a eso de las cuatro de la mañana. Pero aún quedaba faena: “El lunes se puso el aire un poco bravo y estuvimos rodeados. En San Martín fue fulgurante; en un par de horas lo barrió todo”, recuerda este joven, que tuvo que lidiar después con el hallazgo del cadáver de su vecino, un trance que difícilmente olvidará.

"No podremos hacer mucho, pero jugamos con el tiempo y el conocimiento del terreno”

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Escober tuvo algún otro susto el martes, pero la gente lo atajó de nuevo: “Cuando vinieron los medios, lo gordo lo habíamos cortado. No podremos hacer mucho, pero jugamos con el tiempo y el conocimiento del terreno”, explica Adrián, que escucha desde el banco de al lado uno de los mensajes que más se ha oído en los últimos días en la provincia: “Si llegan a marchar todos, se habría quemado el pueblo”. Pero no solo algunos se quedaron; también otros se desplazaron desde Zamora capital a una localidad evacuada para dar forma a una resistencia que se reprodujo en otros lugares.

De hecho, días antes de que se decretara el fuego en Losacio, una mujer de Figueruela de Abajo ya se había hecho viral gracias a un vídeo en el que se ve cómo crea un cortafuegos para proteger la zona en otro incendio. Su nombre es María Pérez, pero la gente la conoce como Mari. Así la llaman los niños que juegan al pie de su casa, y también Gilo, Hermenegildo Pérez, otra de las personas que se sumó a las labores de extinción del fuego que bajó ayer a nivel cero.

INCENDIO FORESTAL DE LOSACIO. IFLOSACIO. VECINOS QUE AYUDARON EN LA EXTINCION. / EMILIO FRAILE

“La idea era que no bajara para el pueblo ni alcanzara el transformador”, señala Gilo, antes de que Mari tome la palabra para narrar su experiencia desde el tractor: “Andaba ahí con unas zarzas que me cerraban y no podía pasar, pero pensé: lo que salga y como si reventamos el tractor”, recuerda esta mujer de Figueruela de Abajo, que cita sus años de experiencia y que advierte de la importancia del tiempo de reacción: una ventaja que evitó males mayores.

“Esto tardé poco en hacerlo pero, si no te pones así, baja para el pueblo. Teníamos miedo”, insiste la vecina de Figueruela de Abajo, mientras su compañero da los datos: “Llegamos a las cinco menos algo y hasta las siete y media no apareció nadie”.

“Cuando veo a muchos vecinos que se han quedado a apagar el fuego en otros pueblos, lo entiendo”, remata Gilo, antes de iniciar un recorrido triste por el monte. Sin la resistencia de la gente, nadie sabe lo que podría haber pasado.

Los afectados preparan nuevas movilizaciones en Zamora capital

Los afectados por los incendios que han tenido lugar en el último mes en Zamora ya preparan nuevas movilizaciones de la mano de la asociación “La culebra no se calla”. Miembros de la asociación han trasladado a este diario su intención de organizar una manifestación en la capital de la provincia para protestar por la falta de medios en la extinción de los fuegos. En principio, esa movilización tendría lugar el jueves 28, a las 20.00 horas, y tendría como epicentro la zona de la Marina, al igual que la que se celebró en el mes de junio y que congregó a más de 5.000 personas. Esta manifestación no será la primera que se organice con este fin, y es que hoy mismo está previsto que tenga lugar una concentración en la Plaza Mayor de Valladolid para protestar por el abandono que sufren las zonas afectadas por el fuego. En este caso, el partido político Futuro se encarga de la organización.

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