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Escultura

El misterio del fauno tallado en el Mar Menor

La espectacular escultura, desconocida para la inmensa mayoría de los murcianos, permanece inmóvil en un punto de La Manga desde hace lustros

El fauno tallado en piedra, con gesto serio y facciones duras, y una densa barba que rodea toda la cara. IVÁN URQUÍZAR

En algún lugar indeterminado de La Manga sobresale de las aguas del Mar Menor la cabeza de un fauno tallado en piedra. Cuánto tiempo lleva ahí se desconoce, quién forjó la imagen también, pero la escultura ha aguantado años en la misma posición, mirando al sol cuando amanece y dándole la espalda cuando llega el ocaso. Pocos, muy pocos la conocen o saben de su existencia.

Con el nivel del agua más bajo ahora en verano, es fácil llegar hasta la piedra sin necesidad de mojarte mucho los pies. Es la hermana mayor de un conjunto de piedras que forma un pequeño dique en mitad de una zona de baño. Desde la carretera o el paseo marítimo es complejo adivinar que una imagen está tallada en esa roca.

Hay que acercase, hay que salvar una bajada complicada para llegar a la arena, y a pocos metros se yergue la cabeza del fauno. Media cara labrada en la piedra, con una tupida barba que roza el agua y un cuerno izquierdo que gira sobre sí mismo. En definitiva, una obra de arte que se une al mar por el cuello, sin que deje descubrir si este fauno llegó a tener en algún momento de su vida pétrea unas piernas de cabra.

Quizás algunos reconozcan la escultura por lo viral que se ha hecho recientemente en las redes sociales. En concreto Twitter, donde el perfil de @MarmenorKO_ , divulgador y activista en defensa de la laguna salada, ha popularizado una obra de arte desconocida para la gran mayoría de murcianos. Solo aquellos que se han estudiado la costa de La Manga metro a metro podrían identificar en qué kilómetro está. Esta famosa cuenta de la red del pajarito ya ha compartido la imagen en varias ocasiones, pero nadie acierta dónde está, algunos piden su ubicación exacta y otros se fascinan por los rasgos grabados en la piedra.

En esta publicación no vamos a decir su localización. Incluso los comercios y vecinos que residen a escasos metros de la talla desconocían que estuviera allí. Nadie se había percatado, y todos se sorprendieron.

El reconocido escultor y pintor cartagenero Jorge García Aznar se queda fascinado al ver fotografías de la obra. "No conocía la piedra, en absoluto". Analizando más en profundidad la talla, el autor de famosas obras que dibujan el paisaje urbano de Cartagena asegura que tuvo que ser esculpida en el mismo sitio. "Aunque el tamaño pueda ser pequeño (de altura mide poco menos de un metro), puede que pese cerca de una tonelada".

Ante este peso, cree que se trabajó en el sitio: "Se talló con una radial, se nota la huella. Por tanto, si es herramienta eléctrica, quien lo hiciese debía disponer de electricidad, o bien porque haya alguna casa cercana y tuviera un cable grande o con un grupo autógeno a parte para poder tallarlo".

Vecinos y artistas no logran dar con algún dato útil que explique cómo llegó esa imagen a la costa de La Manga

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El artista Javier Lorente, pintor de Pozo Estrecho y colaborador de La Opinión, tampoco logra dar un nombre de quién pudo hacer esta representación del ser mitológico. Los vecinos de la zona tampoco. La piedra se encuentra alejada, a una distancia prudencial, de los edificios de este punto de La Manga pero la zona en la que se ubica ha servido durante muchos años atrás de escombrera. Con el paso del tiempo se han apilado algunas rocas de gran tamaño o se han retirado, apuntan los vecinos, pero ninguno había visto antes la escultura. Consultados también, desde la Demarcación de Costas desconocen el origen, la ubicación o quién pudo tallar la piedra en un espacio que ya es dominio público marítimo terrestre.

Los vecinos acaban por referenciarte a alguna persona o grupo de vecinos que llevan más tiempo residiendo en la zona. José, madrileño que lleva visitando La Manga 40 años, abre la puerta de su casa para comprobar que desde allí se ve la escultura. "¿Y desde cuándo estaba ahí?", pregunta.

En las imágenes que permite visionar Google Maps, la escultura parece mantenerse en la misma posición desde 2016. Antes, en otra frecuencia de fotografías tomadas en 2012 desde la carretera de La Manga, se puede percibir que la misma piedra está más pegada a la orilla, aunque no permite ver con claridad la cara. Las imágenes más antiguas datan de 2008, donde no se percibe ningún trozo de la escultura.

Salvador Conesa, presidente de una de las comunidades de vecinos cercana, baja hasta la orilla para ver la piedra cara a cara. No la conocía y lleva décadas viviendo en esta franja de arena. «Está en mitad de una zona de baño, donde acceden personas mayores que llevan muchos años aquí, y creo que es la primera vez que nos damos cuenta de esta escultura».

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