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Diario de Mallorca

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Sí, Rafa Nadal, la vida sí te va cambiar

Quizá te cambie un poco menos dado que eres multimillonario. Bravo por ti, te lo has ganado con el sudor de tu frente. Pero tener hijos es un antes y un después en la vida personal y profesional de cualquiera.

Sí, Rafa Nadal, la vida sí te va cambiar EFE/CATI CLADERA

Querido Rafa Nadal. Vengo del futuro para decirte que sí, que la vida te va a cambiar. La personal y la profesional. Y si tienes alguna otra vida por ahí, también.

Quizá te cambie un poco menos dado que eres multimillonario. Bravo por ti porque te has ganado tu fortuna con el sudor -nunca mejor dicho- de tu frente. Disponer de una cuenta bancaria como la tuya allana mucho el camino de la paternidad. Pero si hay un antes y un después en la vida de cualquier persona es el de tener hijos.

«La forma en que cambia la vida no lo sé, porque no tengo experiencia en ello. Pero no tengo previsto que esto suponga un cambio en mi vida profesional», comentaste hace unos días, cuando se hizo pública la noticia del embarazo de tu mujer.

El subidón hormonal de la gestación nos hace pensar que somos mejores que el resto. Que tener hijos no nos va a cambiar. Que no nos convertiremos en los típicos padres que hacen aburridos planes de padres. Nosotros seguiremos viajando, saliendo con los amigos y teniendo vida cultural. Seguiremos haciendo deporte, leyendo libros y yendo al cine. Y trabajando como el que más. Es cuestión de organizarse.

Querido Rafa. No, no es verdad. No es cuestión de organizarse. Es que, simplemente, un bebé es un meteorito.

El meteorito es, precisamente, el título de un estupendo cómic de Amaia Arrazola. En 2018, la ilustradora vasca dio a luz a su primera hija. En ese momento su vida voló en mil pedazos. Ane era un bebé sano. 2,8 kilos y 43 centímetros de carne y pura vida. En su pequeño cuerpo tenía «toda la fuerza del universo». Era una criatura. Y también un bólido que explotó en la vida de Arrazola. Adiós a la vida cultural y social, adiós al tiempo libre, adiós a las duchas diarias, adiós a la apretada agenda laboral. Adiós a las cenas con los amigos. Hola, soledad. Hola, cansancio. Hola, sentimiento de culpa. Hola, miedo. Hola, inseguridades. Hola, incertidumbre.

Factura

«Hay quien, ingenuamente, cree de verdad que tras tener un bebé su vida va a seguir igual que antes», subraya la divulgadora Mónica de la Fuente -creadora de la plataforma online Madresfera- en su imprescindible libro, Adiós expectativas, hola realidad. La periodista se refiere no solo al ocio y las amistades sino también a la vida laboral. Pensar que tu faceta de mujer trabajadora saldrá indemne tras el parto y la baja médica rezuma candor. Cuando estaba embarazada, De la Fuente -como todas- también pensaba que el bebé no pasaría factura a su vida laboral. Menuda «hostia» -palabras textuales- se pegó. Es una hostia que nos hemos pegado todos, Rafa. Especialmente, las mujeres.

Penalización laboral

El último estudio de Malas Madres señala que seis de cada diez mujeres (el 64%) ha sufrido penalización laboral por ocuparse del trabajo extra que implica el cuidado de los niños, los mayores o las tareas de la casa. En ese porcentaje se incluyen las trabajadoras que han solicitado una reducción de jornada y sueldo, las que han abandonado el mercado laboral y las que han rechazado empleos por sus demenciales horarios. Y no te lo pierdas, Rafa, que cuatro de cada diez encuestadas se han sentido minusvaloradas al escuchar frases como esta: «Reducción de jornada, qué suerte, ahora a descansar».

Rafa, eres el mejor deportista de la historia de España. Eres un ídolo. Por eso tus palabras nos han dolido tanto. Tener un hijo es relativamente fácil. Ser padre o madre no lo es. Sobre todo, cuando tu cuenta bancaria es normal. No digamos ya si es precaria.

A veces pensamos que los famosos están por encima del bien y del mal. Pero la paternidad es también un meteorito para ellos. David Trueba tuvo que renunciar a trabajos para estar con sus hijos cuando eran pequeños. Cuando rodaba la serie ¿Qué fue de Jorge Sanz? muchos no entendían por qué el cineasta marcaba un horario tan estricto y a las dos de la tarde se terminaba la jornada. Era la hora a la que sus hijos salían del colegio y él les tenía que cuidar y hacer la comida.

Tener un hijo, Rafa, te cambia la vida. Asumirlo con humor es lo mejor que puedes hacer. Te esperan muchas bromas con lo poco que vas a dormir cuando el bebé nazca, pero, de verdad, que el insomnio es una tortura. En tu caso, lo sufrirás menos porque dispondrás de un ejército de cuidadores.

Rafa. Si algún periodista te vuelve a preguntar por tu paternidad, no digas que no te va a cambiar. Únete al club de las madres y los padres que asumimos con risas que la calidad de vida se nos ha ido a tomar viento.

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