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Diario de Mallorca

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Solidaridad

De Camerún a Málaga para ayudar a su hermana pequeña

Gabrielle y Camille llegaron el 16 de junio para someterse en el Materno a las pruebas que determinarán cuál será el tratamiento que deba seguir la pequeña en su lucha contra la Drepanocitosis

Iván Perchante junto a Patricia Clementine y Gabrielle. L.O.

Gabrielle y Camille juguetean ajenas a todo lo que ocurre a su alrededor. La pequeña mira a su hermana con la admiración con la que solo se mira a los hermanos mayores. Impasibles, en su propio mundo de carantoñas, besos y algún que otro tirón de pelo. El mundo gira mientras ellas ríen. Las horas pasan algo más lentas para su madre, Patricia, que espera en la cafetería del Materno Infantil para una de las citas más importantes de su vida.

Patricia Clementine es toda una luchadora. La vida se detuvo para ella cuando perdió a su hijo a causa de la Drepanocitosis. También conocida como Anemia Falciforme, es una enfermedad que se da mayoritariamente en el África Subsahariana y que provoca la producción anormal de hemoglobina. Esta camerunesa y su marido conocían bien los síntomas de una patología que tanto les había atormentado. Cuando comenzaron a observar los mismos en la pequeña Gabrielle, su madre no dudó un segundo en emprender el viaje que les podría cambiar la vida.

«Al principio parecía imposible por las dificultades, no solo de evacuación, sino porque es una patología que no se estudia mucho. El Materno abrió las puertas a escucharnos, conseguimos todos los informes para justificar la evacuación y arreglamos toda la parte de Extranjería, Menores, el SAS y la Junta de Andalucía», explica Iván Perchante. Fundador de la ONG Doble Corazón, es también uno de los mejores amigos de Patricia. Al conocer la situación, puso en marcha una doble evacuación nada común hasta la fecha: «No solo teníamos que traer a la paciente sino también a su hermana para que le hagan exámenes de compatibilidad para un posible trasplante de médula».

Esta es la solución por la que esta madre ha volado desde Camerún hasta Málaga junto a sus dos hijas. Las probabilidades de defunción en un trasplante de hermana a hermana es de un 10%, mientras que de otra forma «es mucho más alta y probablemente el hospital no asumiría el riesgo», explica Iván. Las pequeñas se sometieron ayer a la primera de las pruebas que determinarán finalmente si son o no compatibles. «También existe la posibilidad de que el trasplante no sea una vía y se siga otro tratamiento que los médicos consideren oportuno».

El camino por recorrer aún es largo. Iván y Patricia sueñan con una solución pero son cautos. Para ellos, el milagro ya se ha obrado: «Si no existiese Camille, Gabrielle no tendría ninguna posibilidad de trasplante. Hay que quedarse con lo bueno. No se trata de positividad o negatividad, simplemente de amor». Y el amor duele, recalca Perchante, «pero mira a Patricia, cómo le duele a ella lo de su hijo pero tiene el coraje de hacerse mil kilómetros y venir hasta aquí, para mí es una heroína».

Patricia sostiene a Gabrielle en sus brazos mientras relata su difícil historia. Desde que empezó a manifestarse la enfermedad, la pequeña puede pasar hasta cinco días en la cama con fuertes dolores debido a la inflamación de sus articulaciones. «Es horrible vivir con la sensación de que de un momento a otro tu hijo se puede morir. Una persona no puede vivir así y menos con su hijo», confiesa.

«Al principio parecía imposible por las dificultades, no solo de evacuación, sino porque es una patología que no se estudia mucho. El Materno abrió las puertas a escucharnos, conseguimos todos los informes para justificar la evacuación y arreglamos toda la parte de Extranjería, Menores, el SAS y la Junta de Andalucía», explica Iván Perchante. Fundador de la ONG Doble Corazón, es también uno de los mejores amigos de Patricia. Al conocer la situación, puso en marcha una doble evacuación nada común hasta la fecha: «No solo teníamos que traer a la paciente sino también a su hermana para que le hagan exámenes de compatibilidad para un posible trasplante de médula».

Esta es la solución por la que esta madre ha volado desde Camerún hasta Málaga junto a sus dos hijas. Las probabilidades de defunción en un trasplante de hermana a hermana es de un 10%, mientras que de otra forma «es mucho más alta y probablemente el hospital no asumiría el riesgo», explica Iván. Las pequeñas se sometieron ayer a la primera de las pruebas que determinarán finalmente si son o no compatibles. «También existe la posibilidad de que el trasplante no sea una vía y se siga otro tratamiento que los médicos consideren oportuno».

El camino por recorrer aún es largo. Iván y Patricia sueñan con una solución pero son cautos. Para ellos, el milagro ya se ha obrado: «Si no existiese Camille, Gabrielle no tendría ninguna posibilidad de trasplante. Hay que quedarse con lo bueno. No se trata de positividad o negatividad, simplemente de amor». Y el amor duele, recalca Perchante, «pero mira a Patricia, cómo le duele a ella lo de su hijo pero tiene el coraje de hacerse mil kilómetros y venir hasta aquí, para mí es una heroína».

Patricia sostiene a Gabrielle en sus brazos mientras relata su difícil historia. Desde que empezó a manifestarse la enfermedad, la pequeña puede pasar hasta cinco días en la cama con fuertes dolores debido a la inflamación de sus articulaciones. «Es horrible vivir con la sensación de que de un momento a otro tu hijo se puede morir. Una persona no puede vivir así y menos con su hijo», confiesa.

Por ello, no dudó en emprender este camino, no exento de dificultades: «Cuando comenzamos nos decían que era muy difícil pero nosotros sonreíamos, porque sabíamos que todo el amor que podíamos dar estaba puesto en esta iniciativa. Era imposible que no saliese, y si no salía, alguna solución se iba a terminar encontrando».

La pequeña Gabrielle pasará en Málaga los próximos tres meses junto a su hermana Camille y su madre, a la espera de los resultados de las pruebas de compatibilidad y posterior tratamiento. Su amigo Iván les acompañará durante este trayecto, tendiéndoles la mano como ha hecho hasta día de hoy. «Yo no llamo a esto ayuda humanitaria, es una cuestión de amor, de familia. Cada vez que tenemos una dificultad nosotros siempre decimos Binne fufulu y Binne ndabot, que en Ewondo significa estamos juntos y somos una familia».

Una heroína en Camerún

Patricia y su marido son los encargados del proyecto de Doble Corazón en Camerún. Ellos luchan cada día sobre el terreno por sus ‘hijos de corazón’: «En el hogar no vivimos separados, vivimos todos juntos como una familia». Es el amor que esta camerunesa tiene por todos sus niños lo que, asegura, le da la fuerza para continuar y salir adelante.

A día de hoy, este proyecto busca financiación para poder pagar la escolarización de los 67 niños a los que este año volverán a escolarizar. «Necesitamos 17.000 euros y los vamos a conseguir. Obviamente lo vamos a conseguir por ellos, porque son nuestros hijos de corazón», confía el fundador de Doble Corazón.

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