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Diario de Mallorca

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Erupción en La Palma

Los corales negros permanecen intactos pese a la furia del volcán de La Palma

Estos bosques de las profundidades marinas consiguen sobrevivir al aumento de temperaturas y la turbidez provocada por las coladas que llegaron al mar

El Servicio de Biodiversidad del Gobierno de Canarias toma imágenes del delta lávico y los corales negros de La Palma. ROGELIO HERRERA

Cuando la lava del volcán Tajogaite se precipitó hasta la profundidades de La Palma desde la playa de El Perdido (cerca de Tazacorte), sepultó bajo el fuego incandescente cientos de organismos bentónicos a los que les fue imposible huir a tiempo y parte de su ecosistema. Pero la lava que cayó al mar, desde el 29 de septiembre y hasta que el volcán se apagó, también dejó muchos los supervivientes y hoy los científicos se congratulan de que unos de ellos hayan sido los corales negros. 

Los corales negros (Antipathella wollastoni) son los protagonistas de uno de los ecosistemas más ricos de Canarias, aunque hasta hace tres décadas ni siquiera se conocían. Se pueden encontrar a partir de los 40 metros de profundidad, en la conocida como zona mesofótica, a la que solo llega una luz muy tenue y que se configura como la residencia habitual de numerosas especies de invertebrados y algas.

Estos plumeros de colores ocre anaranjado y rojizo son una de las especies más importantes de estos jardines marinos de Canarias. Sin embargo, son tan desconocidos que nunca han gozado de una correcta conservación. De hecho, los investigadores de la Consejería de Transición Ecológica, que se encuentran en estos momentos cartografiando las poblaciones del Archipiélago, han descrito como las artes de pesca generan daños frecuentemente a estos organismos. "Vemos que en las zonas en las que existe una mayor intensidad pesquera profesional y recreativa estos jardines submarinos son de menor tamaño", explica el técnico del Servicio de Biodiversidad del Gobierno de Canarias, Rogelio Herrera, que estudia estos singulares organismos desde hace años.

Pero los corales negros son también conocidos por resistencia y flexibilidad. Dos características que, a menudo, le han permitido evadir el daño de las redes y anzuelos utilizados durante la actividad pesquera así como fenómenos naturales extremos. "Arrancarlo no es nada fácil" y también muestra signos de adaptación al aumento de temperaturas a consecuencia del cambio climático. "En los últimos años nos hemos percatado de que el cinturón de corales negros ha descendido en algunos puntos hasta los 50 o 55 metros de profundidad, cuando antes todos comenzaban a 40 metros", reseña el científico. 

Su supervivencia al volcán se ha convertido en una muestra más de la resiliencia de este organismos bentónico. "Cerca del delta lávico se ha conservado una zona con el sustrato original previo a la erupción, en el que el coral ha permanecido intacto", destaca Herrera. Esto significa que la especie pudo sobrevivir incluso cuando las condiciones de vida se habían vuelto, de un día para otro, muy poco apacibles.  

El choque térmico de la colada de lava –que descendía ladera abajo a unos 800 grados centígrados– y el mar –que se encontraba a unos 24 grados – provocó que el agua que rodeaba la fajana elevara su temperatura hasta los 51 grados, según los registros realizados entonces por el Instituto Español de Oceanografía (IEO). Estas altas temperaturas afectaron a 200 metros alrededor del delta lávico.

Sin embargo, lo que pudo afectar a estos corales fue la sedimentación de las cenizas así como la turbidez del agua debido a la deposición de estos piroclastos.

Las imágenes formarán parte de un documental que está preparando el Gobierno de Canarias sobre el hábitat de arrecifes

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Los corales negros son una de las especies característica de los archipiélagos de la Macaronesia (Azores, Madeira, Canarias y Cabo Verde). El equipo de investigación del Servicio de Biodiversidad Marina de la Consejería de Transición Ecológica se ha valido de la infraestructura de la Plataforma Oceánica de Canarias (Plocan) para conseguir imágenes del nuevo fondo marino que se ha formado con la delta lávico. Unas fotografías que no solo sirven para comprobar el estado en el que se encuentra la biodiversidad marina palmera tras el paso del volcán, sino que permitirán entender cómo coloniza el espacio disponible esta especie, "los efectos que ha producido el volcán y cómo se recupera". 

Las imágenes también formarán parte de un documental que está preparando el Gobierno de Canarias, a través de la misma sección de la consejería, sobre el hábitat de arrecifes de la Red Natura 2000. "Queremos divulgar la importancia de estos ecosistemas casi desconocidos", resalta Herrera, que destaca que, cuando se conozcan los puntos calientes’ de biodiversidad se podrán articular acciones de conservación, así como métodos para sacar de ellos "rentabilidad turística y económica" de los corales.  

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