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El español que calibra la amenaza alienígena: "Es muy probable que existan civilizaciones en otros planetas"

Alberto Caballero calcula que la probabilidad de que una civilización extraterrestre nos invada es tan baja como la de que un gran asteroide arrase la Tierra

Alberto Caballero, autor del estudio. Anotación de la señal Wow! detectada en 1977.

El primer mensaje de radio interestelar se lanzó en 1974 desde el Observatorio de Arecibo, en Puerto Rico, pero la comunidad científica sigue esperando una respuesta. Los intentos por contactar con otras civilizaciones inteligentes que puedan habitar la galaxia han continuado hasta hoy, incluso el festival Sónar ha participado en un proyecto científico-artístico para enviar un mensaje simbólico y musical a la Estrella de Lyten (GJ 273 b), situada a 19 años luz y con una similitud a la Tierra del 85%. Alcanzará su destino en 2029 y una hipotética respuesta no llegaría hasta después de 2041. ¿Pero qué probabilidad existe de que la réplica a estos esfuerzos acabe siendo una invasión por parte de seres hostiles? El vigués Alberto Caballero, aficionado a la astronomía, ha calculado la probabilidad de que esto ocurra. Y afortunadamente es muy baja. Tanto, como que un enorme asteroide arrase nuestro planeta.

“La probabilidad de que una civilización maliciosa nos ataque es del 0,0014%. La misma de que caiga un asteroide de un kilómetro sobre la Tierra y acabe con el 25% de la población. Y todavía es menor la probabilidad de que uno de los planetas a los que enviamos señales esté justamente habitado por una civilización hostil. Es del 5,52 elevado a menos 8, más baja incluso que la de que un asteroide de 10 kilómetros como el que causó la extinción de los dinosaurios destruya el 75% de la vida que conocemos”, explica.

El estudio experimental de Caballero ha tenido una enorme repercusión en los últimos días en medios nacionales e internacionales como el Daily Mail, aunque insiste en que la cifra de civilizaciones maliciosas que pueden suponer una amenaza es menos de una, un 0,22. “Si todas las civilizaciones, tanto las hostiles como las pacíficas, fuesen tan avanzadas como la nuestra habría cuatro. Pero éstas no conllevan ningún riesgo para nosotros porque no pueden realizar viajes interplanetarios. Realmente, habría menos de una en toda la galaxia que fuese hostil y pudiese llegar a la Tierra por sus propios medios”, aclara.

Alberto, que es criminólogo y realiza un doctorado sobre resolución de conflictos en la UVigo, decidió analizar qué peligro pueden generar los intentos de contactar con otros planetas ante la falta de estudios de este tipo.

“Hoy en día estamos enviando señales muy fuertes y continuas al espacio sin saber quiénes las van a recibir. Sobre todo, los radares militares, que emiten hasta 32 megavatios. En mi opinión, era necesario hacer una evaluación del riesgo en este momento y para el futuro. Se trata de animar el debate y que los mensajes se sigan enviando pero de manera más seria”, comenta.

Para determinar las buenas o malas intenciones de las civilizaciones extraterrestres, Caballero tuvo en cuenta los ataques y ocupaciones ocurridas en nuestro planeta en los últimos cien años (1915-1922). “De los 195 países, solo 51 han invadido a otros. La proporción es realmente baja y además, a medida que pasan los años, la ratio disminuye. Es decir, una civilización más avanzada es menos propensa a atacar”, explica.

Consumo de energía

Y ese desarrollo se mide en función del consumo de energía, que en la Tierra ha ido aumentando a un ritmo constante del 2,24%. Caballero ha calculado que en unos 260 años, la humanidad se convertirá en una civilización Tipo-1 o planetaria en la Escala Kardashev y, por tanto, podría realizar viajes interestelares cercanos.

“Extrapolando los datos sobre invasiones y del consumo de energía a una civilización más avanzada que la nuestra, o a cómo será la Tierra dentro de más de 200 años cuando tengamos tecnología para viajar a otros planetas, obtenemos esa probabilidad tan baja del 0,0014% de que invada a otra”, argumenta.

“Y el porcentaje todavía es más bajo cuando evaluamos qué planetas a los que enviamos señales podrían tener civilizaciones maliciosas porque hay 40.000 millones de planetas potencialmente habitables y, según Maccone, el número estimado de civilizaciones inteligentes es de 16.000. Es decir, la mayoría de ellos estarían deshabitados”, apunta.

Colisión con un asteroide asesino

Por eso, detalla en su artículo, podríamos enviar hasta 18.000 mensajes interestelares a diferente exoplanetas y la probabilidad de que nos invadiese una civilización hostil interesada en explotar nuestros recursos sería la misma que la de una colisión de la Tierra con un asteroide asesino de planetas.

Así que la posibilidad de que nos invadan las naves alienígenas que forman parte del imaginario colectivo gracias al cine y la literatura parece bastante lejana. Al menos, por ahora: “El estudio que he hecho es la única manera de intentar determinar sus intenciones, pero obviamente tiene limitaciones porque no conocemos cómo funciona la mente de un alienígena. Si la composición química de su cerebro es diferente podrían ser psicópatas. Es muy probable que existan civilizaciones en otros planetas, simplemente por una cuestión estadística. Lo raro sería que no hubiese vida. La duda es de qué tipo serán”.

La Universidad de Cambridge publica su estudio sobre la misteriosa señal Wow!

A la espera de que alguno de los mensajes enviados al espacio sean “escuchados”, la única señal recibida hasta el momento –en 1977 y conocida como Wow!– seguía sin una explicación lógica hasta que Alberto Caballero la relacionó hace dos años con una estrella similar al Sol y situada a 1.800 años luz de la Tierra.

La localizó en la base de datos del Archivo Gaia de la ESA tras analizar varias estrellas similares al Sol y con planetas orbitando en torno a ellas comparables a la Tierra y que podrían acoger a la civilización alienígena que habría enviado la señal. Aunque él apuesta más por causas naturales.

Su estudio, el primero que arroja luz en muchos años sobre este misterio, acaba de ser publicado en la revista International Journal of Astrobiology, del servicio de publicaciones de Cambridge. Ya generó un gran interés en su momento y hace unos días le llevaba a ser invitado de Iker Jiménez en Cuarto Milenio.

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