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Diario de Mallorca

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Orgullo LGTBI+

Las Palmas rebosa alegría y fiesta en el primer desfile de Europa del Gay Pride postcovid

Según datos de la organización, unas 80.000 personas acudieron este sábado a sumarse a esta celebración que mezcla la diversión más desenfrenada con el carácter reivindicativo

Gay Pride Maspalomas. CARLOS NOVELLA

Maspalomas rebosa alegría y fiesta en el primer desfile del orgullo postcovid. Bajo un amenazante cielo encapotado de diversas tonalidades de gris y con el viento racheado el color, la alegría y las ganas de fiesta fueron llenan desde las tres y media de la tarde de ayer los aledaños a la Avenida de Tirajana, en Playa del Inglés, ante el comienzo a las 16.00 horas del desfile del Maspalomas Pride By Freedom, la primera fiesta del orgullo LTGBI de Europa tras dos años de pandemia y que supone también el evento más multitudinario que se celebrara en Gran Canaria tras dos años de pandemia.

Poco a poco el entorno del Hotel Riu Maspalomas desde donde partieron las 19 carrozas participantes en esta edición post-covid de la fiesta más multitudinaria de Maspalomas, con permiso de los carnavales, fue convirtiéndose un auténtico hervidero de miembros del colectivo LGTBI de todas las edades, procedencias y etnias.

"Llevo viniendo cuatro años y después de esta pandemia que hemos vivido no podía falta. En cuanto supe que se celebraría reserve los billetes y el hotel y aquí estoy de nuevo. Me encanta Maspalomas", afirma Phillip, un treintañero de origen británico mientras camina junto a un grupo de seis amigos hacia la zona de salida de la cabalgata.

Ganas de fiesta

Todos los participantes contaban con un nexo en común, las ganas de disfrutar de la gran tarde de fiesta y reivindicación que tenían por delante y que supone el cierre a diez días del Maspalomas Pride y tras dos años sin celebrarse por culpa de la Covid-19. Mientras en la zona de salida se iban multiplicando los asistentes, tanto los que iban a disfrutar del recorrido a pie como los que contaban con alguna plaza en las carrozas participantes, en otras zonas de Playa del Inglés se formaron pequeñas colas de tráfico provocadas por la búsqueda casi desesperada de aparcamiento.

Una vez conseguido llegaba el momento de ir caminando hacia la zona por donde iban a desfilar la cerca de una veintena de carrozas. Algunos lucían la bandera del arcoiris sobre los hombros o maquillada en las mejillas mientras caminaban rumbo a la Avenida de Tirajana. 

"Venimos desde la capital para disfrutar del Pride. Siempre que podemos bajamos un grupo de amigos y amigas, lo pasamos genial y conocemos mucha gente", explica Joel Romero, mientras una de sus amigas se enciende un cigarrillo. Ella luce la bandera rosa, azul y blanca que representa a la comunidad transexual. 

"Casi todos los que vienen son hombres gays, es una pena que no haya más diversidad y representación de todo el colectivo", explica Alba, mientras sigue su camino junto a Joel y el resto de amigos. Ellos asienten a lo que su amiga comenta sin perder el paso rumbo a las carrozas.

Repetidores

Por el camino se ven banderas del arcoiris, representativas del colectivo LGTBI en varios balcones de complejos hoteleros y apartamentos, en los comercios y en varias terrazas del corazón de Playa del Inglés. Una estampa que se ha repetido desde el pasado 5 de mayo cuando arrancó de forma oficial el Pride, en casi cada rincón de esta zona turística de la Isla.

Unos metros más adelante, y ya más cerca de la zona por la que iba a discurrir el desfile, Klaus avanza cogido de la mano de su novio, Matth mientras sigue la riada de personas que va aumentado a cada paso. "Siempre venimos el mismo grupo de amigos desde Munich, este año he venido con mi pareja para que conociera el Pride de Maspalomas después de todo lo que ha pasado no podíamos faltar. Llegamos el día nueve y nos vamos mañana (hoy para el lector) así que tenemos que aprovechar las horas que nos quedan en la Isla. Lo que sí tenemos claro es que volveremos el año que viene, sin duda", explica Klaus. 

A este treintañero de origen alemán le apena no haber conseguido días libres en su trabajo para poder volver a Maspalomas el próximo mes para disfrutar del Carnaval Internacional, otra de las citas más multitudinarias del sur grancanario. "Espero poder venir el año que viene", añade.

Como él son muchos los turistas tanto nacionales como extranjeros que volvieron este año al sur de Gran Canaria para cumplir con lo que para ellos ya es un rito que inicia de alguna manera el verano.

Ya fuese en grupo, en pareja o en solitario las ganas de disfrutar de la vida y de volver a saborear las mieles de la normalidad arrebatada por el virus marcaron una jornada de sábado que muchos recordarán durante mucho tiempo.

Mientras las calles aledañas a la Avenida de Tirajana se iban llenando de personas deseosas de meterse en medio del divertido barullo entre carrozas o de simples curiosos que preferían disfrutar del recorrido tranquilamente desde los laterales de las calles por las que discurrió, el resto de la zona turística se iba quedando desangelada. 

Según datos de la organización, unas 80.000 personas acudieron este sábado a sumarse a esta celebración que mezcla la diversión más desenfrenada con el carácter reivindicativo y de lucha que ha marcado en las últimas décadas al movimiento LGTBI y que ha tenido en Maspalomas un refugio donde sentirse seguros y libres de ser quienes son.

Primerizos

Allison y Megan no dudaron en besarse varias veces de camino al desfile demostrando el amor que sienten al una por la otra. Era de las pocas mujeres lesbianas que ayer formaron parte de esta comitiva fiestera y diversa que recorrió el corazón del sur grancanario. Para ellas era su primera vez en el Pride. Una asistencia que les ha dejado un buen sabor de boca.

"Se lo prometí a Megan hace un año y medio. Es enfermera en Essex (Reino Unido) y ha estado en primera línea luchando contra el virus. Le prometí traerla a Maspalomas al Pride si se volvía a celebrar y aquí estamos", explica Allison con una inmensa sonrisa.

De primeras veces en Maspalomas y en la celebración del Maspalomas Pride by Freedom sabe el estadounidense Joe, de 37 años. Natural de Buffalo, la segunda ciudad más grande del estado de Nueva York, lleva unas semanas recorriendo varios puntos de Europa, entre ellos Maspalomas.

"Vivo en la isla de Puerto Rico. Siempre había querido visitar Europa y antes de venir a Maspalomas he pasado por Barcelona y Malta. Ayer (viernes para el lector) vino un amigo que para unirse a mí. Después de aquí iré unas semanas a Ibiza y luego a Mikonos. Maspalomas en increíble", comenta con cierta euforia. Él y su amigo se quedan en el complejo Waikiki en Playa del Inglés, desde el que salieron rumbo al desfile.

Antes del desfile pudieron disfrutar de la fiesta nocturna en el Centro Comercial Yumbo en la noche del viernes, junto a miles de personas que abarrotaron cada rincón del recinto convertido en una macrodiscoteca al aire libre.

"Contar con todo un centro comercial para el colectivo LGTBI es una pasada. Nunca pensé que existiría algo así", añade.

Diversidad

Enfundados en un bañador corto, sin camiseta para lucir tatuajes, vestidos completamente de cuero y botas altas o con ropa deportiva. Daba igual cómo ir vestido ayer, lo importante era disfrutar del evento. Al irlandés Cliff Carroll casi se le hizo tarde para participar en el desfile, la resaca de la noche anterior casi evita que estuviese presente. "Mis amigos se han quedado descansado después de toda la noche de fiesta. Yo ni me lo pensé, me vestí y salí a la calle a disfrutar de la fiesta", explica vestido con un bañador azul y amarillo, sin camiseta y con unas ojeras más que evidentes.

Poco a poco, y siempre al ritmo de la música, las 19 carrozas participantes fueron saliendo de la rotonda junto al Hotel Rui Maspalomas para enfilar por la Avenida de Gran Canaria, desde donde el desfiló continuó por la Avenida de España hasta desembocará en el centro comercial Yumbo, destino final del desfile y epicentro de los diez días de fiesta del Pride.

Presencia drag

En una de las carrozas, organizada por Tapicerías Peñate, saludaban a los asistentes dos iconos de la escena drag canaria y nacional como son Drag Vulcano y Sethlas, ganadores de las galas del carnaval de la capital grancanaria de 2022 y 2020 respectivamente y exconcursantes de Drag Race España. Fueron un auténtico foco de de aplausos y peticiones de fotos.

Pasadas las siete de la tarde llegaban las primeras carrozas del desfiles al Yumbo donde una multitud permanecía congregada en sus alrededores lista para disfrutar de la última noche de diversión.

Y es que, por delante quedaba toda una noche y una madrugada de bailes, alcohol y alboroto al ritmo de los djs Lydia Sanz, Manuel Coby, Iván Pequeño y Soraya Naoyin. Un año más el Yumbo volvió a quedarse pequeño ante la avalancha de asistentes.

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