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San Valentín

San Valentín: Muchos años de amor

San Valentín sirve de excusa perfecta para que cuatro parejas con décadas de convivencia reflexionen sobre las relaciones duraderas

San Valentín: muchos años de amor

San Valentín: muchos años de amor B. Arzayus / B. Ramon / G. Bosch

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San Valentín: muchos años de amor Montse Terrasa

¿Cómo es el amor después de muchos años de convivencia? Catalina y Joan, Petra y Mateu, Ricardo y David y Óscar y Aina son parejas con décadas de relación y aquí cuentan sus historias.

Joan Llull y Catalina Martí llevan 50 años de casados y otros 5 de noviazgo, tanto que él le dice que ha estado más tiempo con ella que sin ella. Con 79 y 74 años, tres hijos y un nieto, en esta etapa de su relación son de nuevo una pareja. «El momento que vivimos ahora es más estable, más tranquilo, más reposado, aunque seguimos pasando pena igual por los hijos», explica Joan.

En los últimos años han pasado por serios problemas de salud, momentos en que ambos pensaron que podrían perder al otro y eso les ha hecho valorar mucho más el tiempo del que disfrutan ahora.

Catalina asegura que su vida en común no ha sido como ella se imaginaba de joven. «Proyectas una cosa, como casi todo el mundo, pero este proyecto no es real, te das cuenta de que el matrimonio es más dar, que tomar… Es la lucha de cada día», relata esta mujer, mientras su marido la escucha para añadir que «cuando nos casamos no había manual».

Con el paso de los años, han aprendido que para mantener una buena relación de pareja «muchas veces se trata de escuchar, de callar, que se dé cuenta de que estoy a su lado», dice Joan. Catalina comenta que su fe les ha ayudado a saber comprender al otro. Son una pareja católica, apostólica y romana, dejan claro.

Catalina y Joan.

Catalina y Joan. Bernardo Arzayus

La charla sobre su historia de amor continúa. Se conocieron muy jóvenes, aunque en un principio Joan no mostró interés por ella, sino por otra chica, hasta que se dio cuenta que realmente quería a Catalina.

Cincuenta años después de darse el ‘sí, quiero’, la clave de su convivencia es «más que hablar mucho, querernos mucho», remarca Catalina. Joan recurre a un referente romántico, la película Love Story y su famosa frase «amar es no decir nunca lo siento». «Y yo pienso lo contrario», afirma rotundo él.

Más de medio siglo juntos, casi 60 años son los que llevan Mateu Salas y Petra Luisa Valero, aunque no todo ha sido color de rosa. Cuentan abiertamente que pasaron una crisis muy grave en su matrimonio. «Puede haber dificultades por la economía, puedes encontrarte con infidelidades, puede pasar de todo», reflexiona Mateu. No llegaron a separarse, pero «la relación era fría», apunta ella. Decidieron volver a empezar. «El perdón es una cosa fundamental dentro del matrimonio», asegura Petra. En ese momento ya tenían dos hijos adolescentes y en esa nueva oportunidad llegaron otros dos. Para Petra, esa fue una de las etapas más felices de su relación: «Fue como un nuevo matrimonio». Los primeros años también fueron muy felices, recién casados, «hasta que vino un desencantamiento», explica ella.

Petra y Mateu. GUILLEM BOSCH

Pero hubo esa segunda oportunidad y hasta ahora, que «es una etapa muy reconfortante».

Desde que se jubilaron, primero ella y después él, pasan el día juntos, en ocasiones cuidan de su nieta pequeña… Pero lo que de verdad les gusta es viajar, solos, o hacer pequeñas escapadas. «Como estamos en sitios que no conocemos, nos apoyamos más en el otro, no nos peleamos tanto», medio bromea Mateu sobre esos viajes. «Tenemos que viajar más», añade. De hecho tienen todo preparado para irse pronto a Praga y Budapest.

Mateu cumplirá 78 años en abril y Petra tiene 75, se conocieron muy jóvenes, con 20 y 17, respectivamente. Él era de Inca y ella de Palma, pero tenía una compañera de la carrera de Magisterio que era inquera… Y así conoció al que se convirtió en su marido.

Consideran que su creencia religiosa les ha ayudado a superar su crisis y a disfrutar ahora de una relación «más de cariño, de apoyo, de ver las carencias del otro y quererlo ayudar. Es un amor de comprensión, diferente del enamoramiento», incide ella.

Ricardo Cussó y David Moreno llevan 24 años de relación, tres de ellos ya casados, y se puede decir que lo suyo fue un flechazo, porque ya desde un principio se fueron a vivir juntos y su intención es seguir así para siempre y, si dependiera de Ricardo, morirse a la vez para que el otro no sufra la ausencia.

No solo viven juntos, también comparten trabajo. En la anterior crisis, ambos se quedaron sin empleo y decidieron estudiar más (David actualizó sus conocimientos de peluquería y Ricardo se formó en técnicas de masaje) para montar su propio negocio. Desde hace nueve años llevan el salón de peluquería y estética Nou Món, en Santa Catalina. Ninguno se mete con el trabajo del otro, cada uno se dedica a lo suyo para evitar problemas de pareja...

David y Ricardo. B.RAMON

David, de 48 años, es de Tarifa y vino a Mallorca «por casualidad». Tras conocer a Ricardo, que ahora tiene 44, lo dejó todo y se instaló con él. Se conocieron «de marcha, en Gomila». y «como antes, que se ligaba bien, no como ahora, que es muy fuerte, con las aplicaciones», manifiesta David. «Yo era una cabra loca, muy fiestero y corté con todo de raíz», recuerda el tarifeño. «Y a mí me importaba todo tres pimientos», añade Ricardo sobre sus 20 años.

Tras esos años juntos, David destaca que ahora se conocen «mejor que al principio». «Yo conozco mucho mejor a la persona que realmente quiero. Al principio es más lo que te entra por la vista», analiza de la evolución de la pareja.

Por su parte, Ricardo tiene muy claro que es normal que no todo sea como hace 24 años. «Esas parejas que dicen que son superfelices, que no discuten nada... Algo hay ahí... Al final, discutir es llegar a acuerdos», opina.

Aseguran que nunca se han encontrado con gente que dudara de la solidez de su relación, al contrario. La única vez que Ricardo se preocupó por el qué dirán fue cuando viajó por primera vez a Tarifa a conocer a la familia de David. «Nos han tratado siempre muy bien», remarca.

Para Ricardo, que se quedó sin padres con 15 años, y pese a tener más parientes, conocer a David supuso un gran cambio. «Se está muy bien solo, pero no es lo mismo que cuando tienes pareja, somos familia de verdad», constata.

Ahora, responsables de su propio negocio, echan de menos la época en la que eran asalariados y podían irse de viaje sin más preocupaciones. «Cuando viajábamos nos lo pasábamos muy bien. Nos reímos mucho, a mí me hace reír mucho», dice David de su marido. Como pareja, a simple vista, parecen muy diferentes, pero ambos tienen «mucho carácter», asegura Ricardo. «Sí, le basta poco para explotar y le afectan mucho las cosas... A mí me es más indiferente lo que piense la gente», apostilla su marido.

Óscar Fuster y Aina Font se conocieron hace casi 30 años, siendo los dos monitores de club d’esplai, con 20 y 18 años, respectivamente. Se hicieron muy amigos, lo fueron durante bastante tiempo, hasta que la relación evolucionó a más y ocho años después se casaban. Y allí comenzó otra etapa, «con mucha ilusión», porque suponía empezar a vivir juntos. Después nacieron sus dos hijas. Con ellas forman un conjunto de cuatro. «Compartimos muchísimas cosas, por eso tampoco tenemos tanto tiempo para hacer cosas solos», cuenta Aina de su día a día. Además, desde 2005, también trabajan juntos en su asesoría legal y administradora de fincas. «Él no desconecta nunca del trabajo», añade ella. Óscar dice solo tiene sus momentos cuando juega a la Play o cuando toca el piano o la guitarra, una afición a la música que ahora comparte con una de sus hijas.

Óscar y Aina. B.RAMON

Juntos forman parte de la asociación Factoria de So, él como dimoni y ella como batuquera, y también son miembros de la Confraria de la Mercè, de la que Óscar, además, es el presidente. Estas aficiones, unido a las extraescolares de sus hijas, hacen que su vida ahora se organice teniendo en cuenta a los cuatro miembros de la familia y que cualquier acto social esté compartido con ellas o con amigos. «Con las niñas, te preocupas más, tienes otras prioridades. Ahora ya es compartir la vida con más gente. Cuando ellas sean más mayores y hagan su vida, volveremos a ser solo dos», augura Aina.

Tras casi tres décadas juntos, reconocen que pueden tener algunos pequeños roces de convivencia. «Tenemos formas de ser muy diferentes, esto hace que a veces haya fuego, que nos encendamos... -comenta ella- Pero quitando esto, no hay problemas, nos entendemos», aclara.

Las cuatro parejas coinciden en que no celebran San Valentín, todos consideran este día como una fecha meramente comercial. Catalina prefiere que su marido le regale un detalle, una planta, por ejemplo, en cualquier otro momento del año. Petra, el día de la entrevista, está cocinando calamares rellenos porque sabe que a su marido le gustan mucho. Ricardo y David, a duras penas se acuerdan de las fechas de cumpleaños como para estar celebrando el día de los enamorados, dicen. Y Óscar y Aina consideran que hoy «es el día de San Tontín». Lo del amor es otra cosa para ellos.

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