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Diario de Mallorca

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Años de mentiras

Una víctima del estafador Sánchez Pacheco: "Pensé en quitarme la vida"

En los últimos años, el timador ha ido sofisticando sus engaños hasta elaborar tramas tan elaboradas como las del 'coworking' médico que usaba en Barcelona

Tomás Sánchez Pacheco en un acto detrás de Pedro Sánchez.

Noviosinmigrantes, militantes del PSOEempresariosinmobiliarias. EL PERIÓDICO, diario perteneciente al mismo grupo editorial que este medio, ha entrevistado a algunas de las víctimas del estafador Tomás Sánchez Pacheco, encarcelado preventivamente tras ser detenido quince veces por estafa. El testimonio de los agraviados, que componen una lista de afectados heterogénea, muestra la progresión del timador en pocos años: comenzó pidiendo dinero con mentiras y ha acabado liderando un grupo criminal especializado en estafas complejas.

Su pasado en el PSOE

Durante el viaje que Pedro Sánchez hizo por España para convencer a las bases del PSOE de que debían devolverle la secretaría general del partido, hubo un autobús de simpatizantes que le siguió adonde fuera. En uno de sus asientos viajaba Tomás Sánchez Pacheco. En esos viajes conoció a Santiaga, una pensionista de la que quiso hacerse amigo. “Me llamaba, me decía que estaba solo, que fuéramos a comer.”, explica. Al poco tiempo, Sánchez Pacheco comenzó a pedirle dinero. “Me contaba que lo necesitaba y que no tenía a nadie”. Santiaga accedió a ayudarlo. Le sacó 30.000 euros. Aún le debe 12.000 euros. Las siguientes estrategias de Sánchez Pacheco para quedarse con dinero ajeno serían mucho más elaboradas, pero con estas tretas consiguió liquidez. A aquella época pertenece la imagen del estafador detrás de un Pedro Sánchez sonriente porque acaba de recuperar la dirección del partido. Dejó el partido poco tiempo después, bajo acusaciones de estafa a otros militantes como Santiaga.

Esa foto junto al futuro presidente Sánchez, el estafador la usaría para dar otra capa de barniz al personaje que encarnaba: fingía ser hijo de una familia de atuneros adinerada de Andalucía, doctorado en Medicina y amigo personal del líder socialista, que meditaba convertirlo en Ministro de Sanidad. Eso decía.

La tienda de gimnasio

En 2016, a través de un anuncio de contactos, Sánchez Pacheco conoció a Ramón (nombre falso), un treintañero recién llegado a España al que sedujo y convirtió en su pareja. “Me dijo que solo podría venir a vivir conmigo si montábamos un negocio a medias”, recuerda. Sánchez Pacheco propuso alquilar un local en la plaza de Chueca y abrir en él una franquicia de una conocida cadena de tiendas de productos para usuarios de gimnasios. “Me convenció para que pidiera a mi nombre cuatro créditos –60.000 euros en total– y para que firmara el alquiler y el contrato con la franquicia”, detalla Ramón. “Me hacía sentir que yo no valía para hacer esos trámites, me dejó sin autoestima. Confiaba en él a ciegas”. Sánchez Pacheco se quedó con el dinero y a Ramón le dejó la deuda y las denuncias del propietario del local y de la franquicia. “Él sabía que estaba solo, que no tenía a nadie, y no le importó”, razona. Asegura que lo peor fue el daño psicológico que le causó. "He estado un año encerrado en casa, con agorafobia, pensando en quitarme la vida".

La cafetería

Antonio (nombre falso) le traspasó a Sánchez Pacheco el negocio de una cafetería ubicada en el céntrico barrio de Malasaña de Madrid. El timador lo compró presentando cheques que no tenían fondos. Cuando Antonio se percató del engaño, Sánchez Pacheco ya había tomado posesión de la cafetería. “Dejó de pagar a los empleados y a los proveedores, en un mes hundió el negocio”, explica Antonio, que logró recuperar el control del bar transcurridas pocas semanas pero no pudo reflotarlo porque, días después, el local fue ocupado ilegalmente por inquilinos colocados presuntamente por el propio Sánchez Pacheco. Ese último movimiento, acabó hundiendo definitivamente la cafetería y costando a Antonio más de 180.000 euros. Esta víctima ha creado una plataforma de afectados. Actualmente vive en el extranjero pero prefiere, como su exnovio, mantenerse en el anonimato.

Fraude inmobiliario

Eliana tiene una pequeña inmobiliaria en el barrio de Poble Sec de Barcelona. Sánchez Pacheco alquiló uno de los pisos que ofertaba. Para engatusarla, usó una estrategia con la que ya había alquilado de forma fraudulenta pisos anteriormente, según explican otras víctimas y confirman fuentes policiales consultadas. El timador presentó la documentación requerida por Eliana para el contrato de alquiler pero entregó un resguardo bancario que mostraba una transferencias que ya había anulado. Cuando Eliana se percató, Sánchez Pacheco había tomado posesión del piso y para echarlo necesitaba una orden judicial. El objetivo no era procurarse un sitio para vivir, era subarrendar el piso a terceras personas. Así lo había hecho en el pasado en Madrid, donde, según las fuentes consultadas, había llegado a alojar a familias de inmigrantes que desconocían que estaban ocupando ilegalmente la vivienda y que fueron quienes acabaron siendo desahuciados.

El 'coworking' médico

La investigación de los Mossos que ha podido meter preventivamente en la cárcel a Sánchez Pacheco ha podido comprobar que en Barcelona llevaba a cabo otra modalidad de estafas: montaba, o decía que montaba, 'coworkings médicos'. "Era una triple estafa", subrayan fuentes policiales, en la que ponía en práctica todo lo aprendido en los pufos anteriores: enredaba a los dueños de los locales con transferencias falsas, a las empresas informáticas porque no pagaba los ordenadores y además los revendía y a los médicos de verdad, a quienes alquilaba consultas en los supuestos gabinetes. "Si no lo hubiéramos arrestado, habría seguido estafando", remarcan los Mossos. Las víctimas que lo han conocido saben que eso es verdad.

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