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Diario de Mallorca

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Crisis del coronavirus

Médicos de familia se jubilan de forma anticipada por la presión: “No podemos más”

La falta de personal y el aluvión de trabajo diario hacen que crezca la presión sobre un colectivo que ya notaba la sobrecarga antes de la pandemia

Usuarios del centro de salud de Rosalía de Castro-Beiramar, en Vigo, a punto de entrar.

La sobrecarga en los centros de salud es un problema que viene de lejos, desde mucho antes de la pandemia. Pero el colapso en Atención Primaria se ha acentuado en esta sexta ola del covid, con profesionales completamente desbordados por la falta de personal y por el aluvión de trabajo diario: seguimiento de pacientes con el virus, atención telefónica y presencial y el aluvión de personas que tienen síntomas sospechosos de covid, lo que ha llevado a muchos médicos de familia a tener una agenda de más de sesenta enfermos diarios, ya que hay que sumar también las urgencias que llegan. Si los profesionales estaban al límite antes de la pandemia, ahora están sometidos a una presión enorme.

Por eso se ha acentuado un fenómeno que ya empezaba a darse los años anteriores a la llegada del covid: la jubilación anticipada de médicos de familia, que deciden retirarse antes de la edad que le corresponde por ley debido a la desbordada sobrecarga de trabajo que tienen que soportar en el día a día. Hay casos de todo tipo. Los hay que han colgado la bata a los 62, 63 o 64 años e incluso antes. El principal motivo es esa presión diaria, que además ha provocado un gran desencanto en los profesionales, que se han ido desgastando hasta dar ese paso definitivo.

“Es algo que ya viene de lejos. Hay compañeros que se han retirado de forma anticipada porque el trabajo ya no les resulta satisfactorio, porque no pueden dedicar el tiempo necesario a cada paciente... Pero al final todo viene derivado de lo mismo, la enorme presión a la que estamos sometidos en los centros de salud”, explica Susana Aldecoa, facultativa en el ambulatorio Beiramar-Rosalía de Castro y además presidenta de la Asociación Galega de Medicina Familiar e Comunitaria (Agamfec). Precisamente en su centro de salud, de las últimas cinco jubilaciones que se han producido, cuatro fueron de médicos que se retiraron antes de tiempo.

Es algo que sucede en buena parte de los ambulatorios de la ciudad y los municipios del entorno, que se han despedido de forma anticipada de decenas de médicos de familia. Ese estrés derivado de la sobrecarga diaria provoca no solo que los médicos digan “basta ya” y decidan colgar la bata antes de la edad que en teoría le correspondía. También está produciendo un importante número de bajas por episodios de ansiedad o depresión causadas por la enorme presión a la que están sometidos, especialmente desde la llegada de la pandemia, que ha provocado un colapso absoluto en la Atención Primaria viguesa. Porque estas ausencias en muchos de los casos no se cubren, lo que lleva al resto de facultativos a asumir los pacientes de sus compañeros, engordando por tanto sus propios cupos y entrando en un bucle infinito.

La situación en los centros de salud ha sido motivo de debate público desde el inicio de la pandemia. Durante más de un año solo se pudo podía pedir cita de forma telefónica y era el propio médico el que decidía si el paciente requería atención presencial en función de los síntomas descritos. Progresivamente se fue abriendo la mano y en la actualidad los usuarios pueden decidir si solicitan cita presencial o telefónica. Curiosamente, varios médicos de Atención Primaria de Vigo apuntan a que las citas telefónicas son mucho más frecuentes que las presenciales. Es decir, los pacientes apuestan por pedir cita para ser atendido a distancia en lugar de acudir personalmente a que lo vea el médico en el correspondiente ambulatorio.

"Leve" alivio del colapso

Para aliviar el colapso en los centros de salud del área sanitaria de Vigo, el Sergas anunció la semana pasada la restricción de la atención en catorce de ellos, que se limitaron durante varios días a atender únicamente urgencias y pacientes con sospecha de tener covid. Otra de las medidas fue la incorporación de veinte médicos de familia jubilados para colaborar en la gestión de la pandemia en los centros de Atención Primaria con mayor sobrecarga asistencial.

Ahora, tras el final de la época navideña, han vuelto además los profesionales que durante esas fechas se cogieron vacaciones o permisos que les correspondían, lo que ha permitido aliviar, aunque se de forma “muy leve”, el colapso en el que siguen inmersos los centros de salud y que tanto está afectando también a los pacientes.

Porque los enfermos, en muchos casos, siguen teniendo que esperar más de una semana para conseguir una cita con su médico de cabecera, lo que provoca que decidan ir por la vía de urgencias presentándose directamente ya sea en el centro de salud que le corresponde o en el Punto de Atención Continuada (PAC), que funciona todos los días a partir de las 15.00 y 24 horas los fines de semana, cuando los ambulatorios están cerrados.

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