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Diario de Mallorca

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Una mujer, a punto de perder la pierna por la picadura de una araña en Ibiza

No quiere ni pensar en que podría haber picado a su hija, de tres años y medio

La araña que picó a una mujer en Ibiza. / WIKIPEDIA

Antes de finales de septiembre, Silvia Borgato no había matado jamás, en sus 32 años de vida, una araña. Desde entonces, pobres de los arácnidos que se topen con ella, porque no se le ocurre dejar uno vivo. Así lo asegura, sin perder el sentido del humor, esta italiana, de Padua, que lleva siete años viviendo en Ibiza y que a punto ha estado de perder su pierna izquierda tras la picadura de una araña. "Una araña violinista, me dijeron los doctores", comenta Borgato minutos después de que los sanitarios le hayan hecho la cura de la herida.

Su pesadilla empezó una noche de finales de septiembre, mientras dormía en el apartamento de la zona del puerto de Ibiza donde la familia vive durante el verano. Dormía con su hija, de tres años y medio, cuando se despertó "por una sensación de quemazón" en la pierna. Al abrir los ojos vio que tenía la parte externa de la pantorrilla muy roja y que el escozor no remitía. "Fui corriendo a las urgencias de Vila", recuerda la afectada, a la que le pusieron la vacuna antitetánica y le recetaron antibióticos. Allí le explicaron que era una picadura de araña: "Me dijeron que era una araña violinista, como la que picó este verano al chico inglés. También que éste era el primer año que habían visto este tipo de picaduras". El joven británico perdió dos dedos y parte de un tercero de su mano derecha después de que le mordiera una araña de esta misma especie el pasado 29 de mayo, mientras contemplaba la puesta de sol poco después de aterrizar en la isla para sus vacaciones.

Picadura de araña. / S.B

Necrosis y quirófano

A pesar de la medicación, la zona afectada por la picadura acabó necrosada, así que el 20 de octubre ingresó en el Hospital Can Misses para una operación en la que le retiraron todo el tejido afectado. "Estuve ocho días ingresada. Me limpiaron toda la necrosis. El otro día vieron que la herida estaba infectada, pero me aplicaron un sistema que es como si chupara la infección, la limpia", comenta Borgato, a la que aún le queda un paso más por quirófano. El próximo 8 de noviembre está programada la operación en la que la unidad de Cirugía Plástica y Reparadora de Can Misses le hará un injerto de piel.

La italiana confiesa que al principio tuvo miedo de que tuvieran que amputarle la pierna: "Los médicos me han dicho que he tenido suerte porque me picó en una zona con bastante carne, que si hubiera sido en el tobillo, por ejemplo, seguramente no tendría pierna". Silvia Borgato no quiere ni pensar en qué hubiera pasado si la araña, en vez de a ella, hubiera mordido a su hija, que dormía pegada a ella. La pequeña, explica, no ha desarrollado miedo a las arañas, pero lo ha pasado mal los días que estuvo ingresada. "La pobrecita no hace más que decir ‘mami, pupa’", comenta Borgato.

Picadura de araña. / S.B

La joven no quiere que algo así pueda pasarle a nadie más, por eso insiste en que cualquier persona, si siente quemazón y cree que puede haberle picado una araña, "vaya corriendo al médico". Precisamente esto, no demorarse en pedir ayuda, le ha salvado la pierna. Así se lo han dicho los sanitarios que la han atendido en este mes y medio.

La picadura la ha obligado de dejar de trabajar —"estoy de baja"— y ahora, aunque se encuentra mejor, sólo puede caminar «despacito» y no mucho. Confía en que tras la próxima operación su pierna mejore. Las arañas, después de todo lo que está sufriendo —"la quemazón era tan potente que tenía que esforzarme mucho para no rascarme"—, no quiere ni verlas.

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