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Las bodegas de Mallorca temen quedarse sin botellas de vino tras la Navidad

Creían que la falta de vidrio por el parón de las fábricas sería temporal

El responsable de Bodegas Macià Batle, Ramon Servalls Batle, junto a los palés con miles de botellas de cristal vacías que se llenarán de vino antes de Navidad. | GUILLEM BOSCH

«Estoy tranquilo porque vamos a salvar la Navidad, pero después nadie sabe qué ocurrirá», afirma con una extraña mezcla de alivio y preocupación el responsable de Macià Batle, Ramon Servalls. Las 28.000 botellas de vidrio vacías que la bodega de Santa Maria del Camí ha recibido recientemente en un tráiler permitirán distribuir el conocido vino mallorquín sin problemas durante los próximos dos meses, es decir, la campaña más beneficiosa del año, aunque aún no pueden hacer planes más allá de las Campanadas. Tienen la misma sensación agridulce en la otra bodega más importante de la isla en cuanto a producción, José Luis Ferrer, situada en Binissalem. «Ya he realizado el pedido para los próximos meses, por lo que las fiestas navideñas están cubiertas, por suerte. Ahora bien, a partir de enero...», añade José Luis Roses sin terminar la frase.

Ambos cuentan que «antes de la crisis del vidrio, los encargos se llevaban a cabo con una semana de antelación y era suficiente. Sin embargo, desde que las fábricas no tienen stock, los realizamos cada mes o con más tiempo, para el caso de Navidad», en palabras de Servalls Batle. En las bodegas más pequeñas, como por ejemplo Mesquida Mora, suelen hacer «una estimación anual», explica Bàrbara Mesquida. «A finales del año pasado solicité al proveedor las botellas que quería este año y me bastan. El problema vendrá a partir de enero», añade, debido a que «tendremos que embotellar el vino blanco y el rosado», como avisa la bodeguera responsable del celler de Porreres.

Antes de la pandemia se producía una media de 5,3 millones de litros de vino al año entre todas las bodegas

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Esta empresa pertenece a la asociación Petits Cellers, con 44 bodegas isleñas, y en 2021 han elaborado 2,1 millones de litros en total, «una producción que ha disminuido ligeramente respecto a 2020, cuando se elaboraron 2,3 millones de litros, aunque este año la calidad del vino es mejor, de una gran calidad», destacó el presidente, Guillem Vicens, en la presentación de los resultados. Para toda esta materia prima se han necesitado 2,8 millones de botellas de cristal, ya que cada una puede almacenar 0,75 litros, utilizando el tamaño estándard como referencia. Sumando las bodegas pequeñas y las grandes, se requieren unos siete millones de botellas con el fin de envasar 5,3 millones de litros, la media anual antes de la pandemia (de 2016 a 2019), según los consejos reguladores de las denominaciones de origen (DO) Binissalem y Pla i Llevant y de la indicación geográfica protegida (IGP) de Mallorca.

El coste energético

Si las escasas fábricas de vidrio existentes en Europa (Portugal, Francia y la península) no vuelven a trabajar al 100%, el problema de suministro de botellas llegará a la isla debido a que «la producción es pequeña comparada con otras denominaciones de origen y no tenemos poder para presionar», según señala Bàrbara Mesquida. Los bodegueros pensaban que la disminución en la fabricación de botellas se debía a la pandemia y sería temporal, pero «ahora se ha sumado el aumento del precio de la energía», como destaca Roses. Su colega Servalls recuerda que «el vidrio se hace con fuego, no hay otra manera, y encender los hornos supone actualmente un gran coste energético», a lo que hay que añadir que «el cartón del empaquetado y los precintos, como el corcho, han aumentado de precio», indican el propietario de la bodega José Luis Ferrer y la de Mesquida Mora, de ahí que el panorama sea tan incierto.

Exportación al norte de Europa

Entre el 15 y el 20% del vino producido en Mallorca acaba siendo exportado al norte de Europa, según las cifras de la asociación Petits Cellers, que engloba a 44 bodegas de la isla. La mayor parte se queda aquí y apenas hay incidencia en el mercado peninsular. «Somos unos grandes desconocidos, no conocen la gran calidad del vino mallorquín», lamentó el presidente de la entidad, Guillem Vicens, para insistir a continuación en «la importancia de promocionar el vino de Mallorca en el exterior».

La producción este año de los asociados a Petits Cellers fue de 2,1 millones de litros (no están incluidas las dos grandes bodegas: Macià Batle y José Luis Ferrer). El 52% era de vino tinto; el 37%, blanco; y el 11%, rosado, según indicaron.

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