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Erupción en La Palma

El implacable paso de la lava

La colada del volcán arrasa 103 hectáreas de La Palma y entierra más de 180 viviendas

Explosión de lava durante la erupción.

El avance lento pero implacable de la lava que emana del volcán de la Cumbre Vieja de La Palma ha arrasado ya más de 103 hectáreas de la zona suroeste de la Isla Bonita. Núcleos poblacionales de Los Llanos de Aridane y El Paso, como Los Campitos, El Paraíso o Todoque, han quedado sepultados bajo varios metros de magma. Al menos, 180 viviendas y otras edificaciones como un colegio, han sido enterradas por las lenguas volcánicas en su camino hacia el océano, según los primeros datos recopilados por el Servicio de Cartografía de Emergencia Copernicus. Un recurso de la Unión Europea que fue solicitado por Protección Civil para vigilar desde el espacio el transcurrir del magma, así como los efectos secundarios que deja a su paso.

Las primeras imágenes satelilates de La Palma, tomadas por el Sentinel–2 –uno de los seis satélites integrados en el programa Copernicus– plasman una dura realidad para centenares de personas que han perdido todos los bienes materiales, desde sus hogares hasta sus medios de vida. A poco más de dos kilómetros al sur del sendero que va marcando la lava del nuevo volcán, todavía se pueden observar las cicatrices que dejó en la tierra la colada del volcán San Juan, que entró en erupción en 1949 y que a su paso también arrasó campos de cultivo y viviendas. El magma baja insaciable, 72 años después, por la misma ladera y no solo ha engullido casas, muchas de ellas dedicadas al turismo rural, sino que también ha arrasado infraestructuras como las carreteras, que ha dejado intransitables.

La franja costera hacia la que se dirige la lava es una zona de alto potencial económico por su gran tradición platanera.

Las imágenes del satélite permiten a los científicos europeos observar el avance de las coladas de lava y saber si siguen la ruta natural marcada por la orografía o toman vías imprevistas. Estos pronósticos les permiten adelantarse a la hora de tomar decisiones que pueden evitar daños personales. El Sentinel–2 ya ha hecho dos barridos de la zona, pero la nubosidad le ha impedido tomar imágenes óptimas.

El magma borra el mapa de la Isla Bonita. E.D.

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