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Con ciencia | Monedas

Monedas pala de Guanzhuang reconstruidas. ANTIQUITY

Aunque puede que a la moneda física le quede muy poco tiempo por delante, dada la cada vez más extendida práctica de pago virtual —ya sea con tarjetas de crédito, mediante el teléfono o de la manera que termine por imponerse— las primeras economías que liquidaron la práctica del trueque dependían de la existencia de un objeto con valor de intercambio reconocido, lo que hoy toma la forma de esa especie de documento simplificado que conocemos bajo el nombre de papel moneda. Sustituyó a las monedas metálicas hace relativamente poco tiempo: allá por el siglo IX, y se supone que apareció en China.

Las monedas dignas de tal nombre, las metálicas, constituyeron el fundamento de la compraventa mucho antes. Un artículo publicado en la revista Antiquity por Hao Zhao, investigador de la Escuela de Historia en la universidad de Zhengzhou, provincia de Henan (China), y colaboradores cifra —mediante el uso de la técnica de datación de radiocarbono de semillas de mijo carbonizadas— en cerca de 2.600 años la aparición de las primeras monedas que se acuñarían de forma masiva. Esa tarea de producción de monedas se llevó a cabo en una fundición de bronce descubierta en Guanzhuang (Henan, China también). En el yacimiento arqueológico de Guanzhuang han aparecido fragmentos de monedas tan bien conservados que Hao Zhao y sus colaboradores pudieron reconstruir a partir de ellos la forma de la moneda original. Se sirvieron a tal efecto de los moldes de arcilla con los que se acuñaron las monedas, algunos de ellos intactos —cosa que indica que todo el proceso de acuñación, desde la fabricación de los moldes a la de las propias monedas, se realizaba en la misma fundición.

Monedas pala de Guanzhuang reconstruidas. ANTIQUITY

Las monedas más antiguas no tenían forma de disco, como las actuales; se trataba de una especie de pala como las agrícolas. Fue el primer paso hacia una moneda metálica estandarizada que, como recuerdan Hao Zhao y colaboradores, supuso un hito crucial en la historia económica. Los autores señalan que, hasta entonces, los productos básicos (como caracoles o granos) o los metales preciosos pesados se habían utilizado como moneda rudimentaria pero la disponibilidad de piezas metálicas fáciles de transportar y, en la práctica, indestructibles, contribuyó a cambiar de forma significativa las instituciones económicas y sociales. Tanto en términos materiales como ideológicos dado que las monedas no solo promovieron el intercambio comercial, sino que proporcionaron también a las sociedades humanas nuevas formas de evaluar la riqueza, el prestigio y el poder. Nuestro mundo está dando un nuevo giro revolucionario a los medios que simbolizan semejante poderío pero, en realidad, el cambio no es tan grande. Las monedas desaparecen; la naturaleza humana sigue igual.

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