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Diario de Mallorca

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Álbum Real | El carisma del Castillo de Billver

B. Ramon

El lugar es Bellver. O Billver, porque Bill Clinton no se limita a contemplar el castillo, lo abarca. Lo procesa y lo profesa. Al cruzar el puente del edificio redondo, conferenció sobre ajimeces y alcotanes, abrillantó la erudición que en su país le ponían a dieta. Es acertado que la cabeza del primer presidente negro de Estados Unidos se superponga al perfil de Juan Carlos I hasta esculpir un Jano bifronte. El Rey desterrado venció en Mallorca por carisma a los seres más deslumbrantes del planeta, excepto al protagonista de esta foto. Billver diserta monopolizando la escena, Sofía se enroca en sus misticismos. En segundo y fecundo plano, los dos pragmáticos de sus respectivas parejas, seguramente platicando de dinero. Todo lo cual ocurría en 1997. Sí, el año en que el Rey Padre nombró Duquesa de Palma a Cristina, mientras Bill Clinton admiraba solo a dos españoles, el monarca conquistador y Javier Solana, a quien llamaba «cuasigenio».

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