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Lourdes Plana: «Un 10% de la gente que visita España solo viene a comer»

La directora de la Real Academia de Gastronomía preside el jurado de la primera edición del concurso internacional de cocina con gamba de Sóller y defiende el «turismo gastronómico de calidad»

La divulgadora gastronómica Lourdes Plana, ayer, en Palma.

La divulgadora gastronómica Lourdes Plana, ayer, en Palma.

Lourdes Plana dirige la Real Academia de Gastronomía desde septiembre, cuando cogió el relevo de Rafael Ansón tras más de 40 años. En los últimos meses está tratando de modificar el rumbo de la entidad hacia la modernidad para incluir al público joven. Tiene una fuerte relación con Mallorca desde hace casi 20 años y suele ser una visitante asidua del Mercado de Santa Catalina y del bar Ca’n Frau.

Explica que estos primeros meses como directora han sido un proceso complicado porque había que cambiar la forma de trabajar y necesitaban un impulso nuevo. Su objetivo siempre ha sido introducir las nuevas tecnologías dentro del día a día del organismo para transmitir el conocimiento a la sociedad: «Hace 10 años que somos Real Academia y ha sido una etapa maravillosa. Queremos llegar al público general porque antes no se estaba consiguiendo». Para ella, enfocarse en los colegios y la educación es muy importante porque si empiezan desde pequeños «ya tenemos mucho ganado».

Planas defiende que la idea de este primer concurso de la gamba de Sóller es una magnífica noticia porque en España «tendemos a poner lugar a los ingredientes, como si fuera su apellido». Además, confiesa que la gamba no acaba de conocerse bien en muchos sitios, aunque cree que esta puede ser una buena oportunidad para que tenga una presencia mayor si los medios se hacen eco del evento: «Debéis tener claro que si no lo contáis, no existe. La gastronomía de la isla necesita darse a conocer y que no solo se quede en la ensaimada y la sobrasada. Con esto no solo promocionan la gamba, sino el lugar y el turismo de calidad. Faltan iniciativas potentes e importantes como esta».

Desde su punto de vista, llegar a los jóvenes no depende tanto del tema económico: «No hay que pagar mucho para comer bien. No todo son estrellas Michelin». Cree que lo importante es saber cocinar los productos y entender qué estás haciendo. Para ello, apuesta por enseñar a comer bien y, sobre todo, a saber comprar: «El hecho de saber utilizar las sobras parece una tontería, pero es una tradición muy larga en nuestro país».

Para Plana, la gastronomía tiene un problema vinculado con la globalización porque puedes encontrar de todo en cualquier lado: «Esto significa que la comida está muy mezclada y se hibridan los platos. No encontramos sitios que de verdad tengan la identidad del lugar». Por ello, invita a los restaurantes y a las regiones a encontrar un equilibrio entre los que vienen de fuera y los habitantes del lugar. En este sentido, cree que lo mejor es «hallar la raíz y la personalidad de cada lugar».

La divulgadora argumenta que la ficción ha ayudado a que se hable de gastronomía porque el mundo ha cambiado mucho: «Tenemos claro que es una actividad que forma parte de nuestro día a día». Admite que el país ha ido evolucionando y los congresos como Madrid Fusión o los programas de televisión han ayudado mucho a promocionar la gastronomía y han permitido llegar a un público importante. «Las ficciones extranjeras, por ejemplo, fomentan el consumo del vino. Esto no pasa en España, y mira que tenemos los mejores vinos del mundo. Si queremos que los españoles coman y beban bien, hay que ir a los medios. Por algo fuimos la primera cocina puntera», declara.

En los últimos años, apunta, algunos países como Dinamarca o Perú han cogido una gran importancia como puntos de referencia gastronómicos. A pesar de esto, defiende que España sigue siendo «el paraíso» aunque debe estar vigilante por lo que pasa en el mundo: «Llegar al podio es difícil, pero lo más complicado es mantenerse».

Ante la pregunta de si el llamado turismo de calidad va ligado a una apuesta por la gastronomía, la directora lo tiene claro: «Un 10% de la gente que viene a España solo viene a comer. Es un turismo gastronómico de calidad». Apostilla que es clave que la gente descubra los productos mallorquines porque eso significará que habrá demanda en otros lugares.

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