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Gustavo Egusquiza Escritor y comunicador

«Todo el mundo tiene derecho a viajar pero no a destrozar la imagen de un lugar, como ha ocurrido en Mallorca»

Especializado en ‘lifestyle’ y viajes exclusivos, tiene en su agenda a la isla para darla a conocer en México, país en el que reside y desde el que asesora a empresas turísticas

Gustavo Egusquiza está considerado una eminencia en turismo de lujo.

Gustavo Egusquiza está considerado una eminencia en turismo de lujo.

Para muchos el turismo de Magaluf perjudica gravemente la imagen exterior de Mallorca. Hay quienes opinan que la solución para alcanzar un modelo turístico sostenible a largo plazo está en apostar por alojamientos y planes vacacionales mucho más exclusivos y selectos. Así lo sostiene Gustavo Egusquiza, periodista y escritor nacido en Vizcaya especializado en viajes y considerado por la revista Forbes Latam como uno de los periodistas más influyentes en turismo de lujo a nivel mundial. Egusquiza visitará la isla a finales de agosto con el fin de promocionarla en México, país donde reside actualmente. Hoy pone en tela de juicio la sostenibilidad del modelo turístico vigente en Mallorca y arroja algo de luz sobre qué estrategias deberá seguir la isla para aprovechar su enorme potencial y generar riqueza sin comprometer al medio ambiente.

¿Qué es el lujo para usted?

Para mí el lujo tiene distintas capas, no es simplemente un concepto único. Hay un lujo tangible que es el que conocemos todos en el sentido material y luego existe un lujo intangible vinculado a la sensación de estar como en casa, que es el que a mí me interesa cuando hago turismo.

¿En Mallorca estamos sabiendo aprovechar nuestro atractivo turístico?

Hay dos Mallorcas. Una en la que efectivamente se está aprovechando el atractivo turístico, donde se están haciendo cosas en pos de la sostenibilidad para un turismo de lujo, compras y naturaleza, que es muy importante para la ciudad. Hay otra Mallorca que se ha quedado obsoleta, que es la de Magaluf, en la cual las autoridades deberán implantar medidas para que haya un cambio que favorezca el beneficio de la isla a largo plazo. Es importante vender Mallorca como un destino turístico de alto standing, porque tenemos las posibilidades de hacerlo. El producto interior bruto de la isla depende del turismo en un porcentaje mucho más elevado que en el resto del Estado español, por eso es necesario que el Gobierno balear implemente medidas que permitan la diversificación de la economía, adaptarse a los nuevos tiempos. No se puede depender del turismo sino que hay que diversificar el tejido productivo.

Ha dicho en alguna ocasión que hay que generar un turismo lujoso y más sostenible. No obstante, ¿qué ocurre con todos los resorts que consumen enormes recursos hídricos en piscinas o zonas de césped durante los meses de verano?

Cada día hay más grupos hoteleros que están intentando que sus edificaciones respeten el entorno y se integren con la naturaleza. Un país como España en vías de desertificación donde el consumo medio de agua por turista es de 440 litros al día no nos podemos permitir desaprovechar los recursos naturales. Es importante incorporar nuevas tecnologías que permitan aprovechar de una forma sostenible todos los recursos que tenemos y que tengan un cuidado activo del entorno en lugar de poner en peligro el futuro del planeta.

¿Es posible un balance entre el despropósito de Magaluf y el turismo selecto y solo accesible para las clases privilegiadas?

Yo no abogo por un turismo clasista sino por un turismo inclusivo que respete la zona, no que provoque más problemas que beneficios para la zona. Evidentemente, todo el mundo tiene derecho a viajar pero no derecho a destrozar la imagen de un lugar, como ha ocurrido en Mallorca en los últimos años. Todas las campañas de marketing que han llevado a cabo las islas se han caído al suelo por la imagen exterior que proyecta, por eso hay que apostar por un turismo sostenible.

Parece que Menorca, al vivir el boom turístico una década más tarde que su vecina, ha sabido encauzar mejor el tipo de turismo que quiere para su isla. ¿Usted qué opina?

En Menorca efectivamente ha sucedido así y en España hay todo un replanteamiento de este modelo turístico por parte de las instituciones. Ahora nos cuestionamos mucho más qué es lo que tenemos, lo que queremos y hacia donde preferimos dirigirnos a largo plazo. El turismo que había en Mallorca hasta la llegada de la pandemia estaba basado fundamentalmente en el sol y playa, dejaba un beneficio económico poco amplio en comparación con todo lo que se perdía. A largo plazo es un modelo insostenible y todo ello ha permitido que lugares como Menorca, donde el turismo llega a partir de los años 70, hayan puesto en marcha un turismo mucho más sustentable.

Aquí hay barrios como Santa Catalina que están totalmente gentrificados por la llegada masiva de extranjeros de alto nivel adquisitivo. ¿Por qué no criticamos también los daños de ese turismo?

Esto tendría que estar regulado también, es algo que ocurre del mismo modo en Madrid, como en Calle Serrano, que en los últimos años ha experimentado un auge en el precio de los alquileres de sus viviendas porque las familias pudientes compran edificios enteros en estos barrios céntricos de manera que expulsan a la población loca, es una especulación atroz. Tiene que haber una política sostenible que no perjudique a los ciudadanos para evitar lo que está ocurriendo en Madrid, Barcelona y Balears.

¿De qué ciudades españolas y europeas podemos aprender los mallorquines para no persistir en nuestros errores?

En cuanto a turismo, a mí un país que me gusta especialmente es México, concretamente la zona de Tulum, y en España, Bilbao, porque están haciendo un cambio de modelo hacia un turismo mucho más sostenible con esencia vasca, promocionando la compra en el comercio local, un turismo muy basado en lo cultural y en la naturaleza.

¿El parón turístico del covid podría haber servido para reflexionar sobre cómo queremos plantear nuestro modelo turístico de cara al futuro?

Creo que se han hecho políticas muy cortoplacistas para satisfacer a los ciudadanos a corto plazo pero no se ha llevado a cabo una reflexión profunda sobre cuál es el modelo turístico que queremos. Es importante darnos cuenta de que cada vez más hay un cambio social muy relevante y que en los próximos años los negocios van a estar cada vez más digitalizados, van a desaparecer muchas tiendas, empresas tradicionales, incluso la clase media va a desaparecer.

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