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Alicia Martín: "El delito de odio vulnera los derechos de todo el colectivo LGTBI"

La psicóloga Alicia Martín advierte sobre las consecuencias de los delitos de odio sobre integrantes de grupos minoritarios, que se exponen «a un sinfín de prejuicios que provocan un estilo de vida disociado, un bajo estado de ánimo e incluso ideación suicida»

Alicia Martín en la charla de la II Jornada Local de Prevención de los Delitos de Odio. | ZOWY VOETEN DAVID TIRADO

Alicia Martín en la charla de la II Jornada Local de Prevención de los Delitos de Odio. | ZOWY VOETEN DAVID TIRADO

La psicóloga del Servicio de Atención Integral al colectivo LGTBIQ+ que puso en marcha el Consell de Ibiza en febrero, Alicia Martín, impartió ayer una charla en el Recinto Ferial de Ibiza en la que trató el perfil de la víctima de delitos de odio contra un colectivo minoritario como es el LGTBI. La experta habló del proceso de aceptación por el que pasan personas de este colectivo, así como los prejuicios a los que se enfrentan, y los efectos que causan en ellas los delitos de odio relacionados con su orientación sexual.

En el marco de la II Jornada local de prevención de los delitos de odio, la psicóloga Alicia Martín, aclaró que «esto también puede aplicarse a cualquier otra víctima de otro colectivo minoritario».

Las personas del colectivo pasan por un proceso de aceptación en el que se distinguen varias fases. La primera tiene que ver con el sentimiento de diferencia respecto al resto. «Nos estamos criando en una sociedad en la que abunda la heteronorma, que supone que a los hombres les gustan las mujeres, y a las mujeres les gustan los hombres, de modo que no se achaca que esa diferencia se deba a la sexualidad», explicó. Por esta diferencia, los niños y niñas son ninguneados y reciben insultos, conduciéndolos así a una etapa de negación y creando una LGTBI-fobia interiorizada. Posteriormente pasan a una fase de manifestación, en la que empiezan a aceptar esta diferencia y a buscar gente en su entorno más cercano que se encuentre en su misma situación, de modo que puedan integrarse en el colectivo y, finalmente, consolidarse.

Los asistentes a la charla atienden a Alicia Martín. | ZOWY VOETEN DAVID TIRADO

Sin embargo, hay varios factores que pueden dificultar o atrasar este proceso, como pueden ser el reconocimiento de un estigma o la falta de apoyo social, e incluso, en casos extremos, la violencia o acoso.

«En este proceso, las personas del colectivo se exponen a un sinfín de prejuicios, lo que da lugar a un estilo de vida disociado, un bajo estado de ánimo, e incluso a una ideación suicida», explicó Martín. «El ejemplo para reducir estos casos está en el caso de Samuel. Es un colectivo minoritario, pero está formado por muchas personas, que deben reivindicar sus derechos», añadió.

Sin embargo, el punto positivo de todo esto está en que «ayuda a desarrollar fortalezas, como son la resiliencia o la madurez adelantada».

«Con el delito de odio, no se vulneran solo los derechos de la víctima, sino los de todo el colectivo. Puede ir desde daños emocionales hasta llegar a la violencia física. Además afecta también a los familiares y al entorno de la víctima», explicó Alicia Martín.

La experta finalizó la charla hablando del impacto psicológico que genera en las víctimas, matizando que es tanto a «corto plazo como a largo plazo». Esto va desde la incredulidad del momento del delito, hasta la sensación de autoculpa, pasando por ansiedad extrema, impotencia, e incluso estrés postraumático.

"La prevención y la sensibilización evitan desenlaces perjudiciales"

El policía Carlos Muñoz destaca la importancia de estas jornadas para acabar con los delitos de odio. Los delitos de odio no surgen espontáneamente, sino que los agresores de odio siguen un proceso», señaló ayer el policía Carlos Muñoz durante su ponencia en la Jornada sobre delitos de odio que se celebró en el Recinto Ferial. Muñoz abordó los delitos y la incidencia del odio, así como los datos para interponer una denuncia, y cómo actúa el Cuerpo Nacional de Policía cuando se encuentra ante un posible delito de odio. Además habló de una app de móvil, Alertcops, con la que se puede comunicar un delito de odio, conectando directamente con la Policía Nacional y la Guardia Civil. Muñoz puntualizó que «la radicalización es legal, lo que está prohibido es la radicalización violenta».

«A nadie se le prohíbe pensar de una u otra forma. Lo que sí se prohíbe es que esa forma de pensar se materialice de forma externa mediante actos violentos. Queremos intentar que los individuos no lleguen a ese punto de violencia», añadió.

En cuanto a los niños, Carlos Muñoz afirmó que desde Participación Ciudadana llevan a cabo planes para mejorar la convivencia y que forman a los más pequeños en la prevención de bullying y cyberbullying. «Tenemos que intentar que los niños se relacionen en un modelo de cooperación, con el objetivo de que respeten todo tipo de ideologías, gustos y orientaciones sexuales», afirmó.

La psicóloga Alicia Martín se mostró «totalmente de acuerdo» con Muñoz, ya que «es algo que debe enseñarse desde la educación obligatoria». «Se ha avanzado mucho en este sentido, pero aún queda mucho trabajo por hacer y mucho camino por recorrer para llegar a la igualdad», añadió Martín.

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