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Con ciencia

Rango familiar

Vale la pena nacer en una familia de alto rango. La frase, que podría ser considerada como parte de la sabiduría popular, ha sido utilizada por Elisabeth Pennisi, periodista científica especializada en genómica, evolución, microbiología y ecología, y editora de la revista Science en esos temas, al apuntar hacia las ventajas que supone pertenecer a una familia con mucho poder. Pennisi aboda esa cuestión en el comentario realizado sobre un artículo acerca de las interacciones sociales en la hiena manchada aparecido en esa misma revista, que ocupa su portada en el número de esta semana.

Se trata del trabajo de Amiyaal Ilany, Kay E. Holekamp y Erol Akçay, investigadores de la Facultad de Ciencias de la Vida (Universidad Bar-Ilan en Ramat Gan, Israel), del Departamento de Biología Integrativa en la Universidad del Estado de Michigan (East Lansing, Estados Unidos) y del Departamento de Biología en la Universidad de Pensilvania (Filadelfia, Estados Unidos) respectivamente, quienes han analizado más de 73.000 interacciones sociales entre hienas manchadas silvestres (Crocuta crocuta) recopiladas en Kenia durante 27 años para poder dilucidar la manera como la estructura de las redes sociales de esos animales influye en la supervivencia y el éxito reproductivo.

Las hienas manchadas forman sociedades matriarcales con una intensa interacción entre la madre y sus cachorros cuyo alcance —y resultados en términos de éxito adaptativo— ha sido pormenorizado por Ilany, Holekamp y Akçay. Para ello, los investigadores han registrado la actividad diaria de esos animales y, en particular, las interacciones que se producen en cada grupo social, tomando en cuenta el estatus que alcanza cada conjunto familiar, es decir, el grupo que forman la hiena madre y su descendencia, en función de sus relaciones con otros grupos de la misma sociedad. Las conclusiones a las que llegan Ilany, Holekamp y Akçay apuntan a la herencia social de las relaciones, es decir, al paso generación tras generación de las alianzas, amistades y cooperaciones que tienen las madres con otros animales de la manada pasando a formar parte de la vida de sus hijos. Dicho de otra forma, las relaciones de amistad y ayuda mutua tienden a mantenerse entre las mismas familias a lo largo de generaciones, con los cachorros aprendiendo a relacionarse con las otras hienas que forman lo que podríamos llamar el círculo de influencia. Ese resultado supone una clave negativa para nuestra manera de considerar el mérito personal. Como ha declarado a Pennisi Josh Firth, investigadora de redes sociales en la Universidad de Oxford al comentar las consecuencias del trabajo de Ilany, Holekamp y Akçay, tendemos a pensar que la manera como nos integramos en la sociedad es un producto de nuestro trabajo, pero también es una consecuencia de quiénes son nuestros padres.

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