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Terrazas de verano

Panorámica tramuntanal

Panorámica tramuntanal

Panorámica tramuntanal

A veces cuesta encontrar lugares donde comer bien y a buen precio. Pienso que Cafè Sa Plaça de Galilea es uno de estos sitios. Esperança lo regenta junto a su marido Biel y sus dos hijos (Chema y Marc). Su rutina cambió por completo cuando recibieron el local en herencia, situado en este precioso pueblecito de montaña y dejaron Llucmajor para vivir más tranquilos en la Serra de Tramuntana.

Pero vayamos por partes porque el creador de este espacio es Jaume Pujol Balaguer, quien apostó por crear un espacio para la gente del pueblo y visitantes, una propuesta complementaria al otro bar que hay en la Plaça de Pius XII, el Bar Parroquial. Lo hizo en 2008 y durante 10 años lo regentó de forma humilde y agradable. Aquí organizó actividades solidarias, creó la sede local de la peña del RCD Mallorca y funcionó como punto de reunión de los residentes.

Fue en 2018 cuando Esperança y Biel decidieron gestionarlo ellos mismos en vez de arrendarlo de nuevo. Su filosofía no dista de la de Pujol: trato amable y familiar. Chema lo resume así: «Procuram que el client se senti a ca seva, però sense que hagi d’escurar». Antes del Cafè Sa Plaça, Biel y Esperança regentaron el bar Chaflán del Polígon de Can Valero del 2006 al 2013, pero su buen hacer reside en que ella siempre ha estado vinculada a la hostelería y la restauración. Explican que gracias a los mallorquines han podido capear la crisis del coronavirus: «Les estamos muy agradecidos, sin el apoyo de la gente de aquí -desde Galilea, Andratx e incluso sa Pobla y Manacor-, no lo hubiéramos superado; por ello, mantenemos una propuesta asequible en precio y calidad».

Su carta abarca desde pambolis, a precios razonables, hasta pescado fresco o pulpo con brochetas de verduras. Destacan las berenjenas fritas, el crujiente de sepia con sobrassada y miel, pero también se han hecho populares por la porcella al forn (con picada de frit incluida) y los ous amb llamàntol. También hay postres caseros como el pastel de queso y el tiramisú a la mallorquina (con ensaïmada y ron Amazona), dos propuestas para acabar una agradable velada ya sea en la terraza panorámica que da al mar (con las islas Malgrats al fondo) o la de delante de la iglesia.

Apunts de sobretaula

L’atenció és un dels pilars bàsics perquè un negoci vagi bé. Al Cafè Sa Plaça de Galilea ho tenen clar. Esperança explica que duu tota la vida lligada al sector de la restauració i que quan va fer feina al Marriott’s Club Son Antem va aprendre que mai havia de contestar amb un ‘no’ al client, sinó que li ha de donar alternatives en cas de no tenir allò que li demanen.

Sembla evident que aquest tarannà de voler servir bé l’ha de tenir tothom que es dediqui a la restauració, però no és així. De fet, hi ha llocs on hi manquen el respecte i la netedat. Per mostra un botó: l’altre dia, un amic em comentava que va anar a una cerveseria acabada d’inaugurar al centre de Palma. Hi demanaren dues birres, de castes diferents. El cambrer no recordava quina era cada una i es va llevar la mascareta per ensumar-les. Quan ho veren, el meu amic i acompanyant quedaren convidats a no tornar-hi: «una i oli».

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