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La golondrina ‘La Juliana’ reflota

La histórica embarcación que cubría el trayecto a Cabrera, antes llamada ‘Debarivi’, regresa al mar para travesías chárter y con un fin solidario

El barco recién renovado, fondeado ayer en Pollença.

El barco recién renovado, fondeado ayer en Pollença.

La frase en latín Fluctuat nec mergitur (Es batida por las olas, pero no hundida), el lema de la ciudad de París, preside la antigua golondrina que cubría la ruta a Cabrera y resume su historia en tres palabras. La antaño llamada Debarivi se salvó del desguace por la mínima gracias al sueño de «un loco romántico» enamorado de las embarcaciones típicas de las excursiones marítimas. José María de Churtichaga, arquitecto de profesión y gran aficionado a navegar, tenía la ilusión desde hace dos décadas de recuperar una golondrina tradicional y la ha cumplido con el emblemático barco de la Colònia de Sant Jordi. Tras un intenso trabajo de dos años en varadero, ha reflotado la ahora bautizada como La Juliana y ya empieza a surcar los mares de su adorada Mallorca.

La embarcación de madera de 16,5 metros de eslora realizaba el trayecto a Cabrera desde 1965 para mostrar la isla a visitantes y residentes y lo siguió haciendo hasta el 2018. «Ahora los turistas tienen prisa, no quieren perder tiempo en llegar a los sitios y por eso este tipo de barcos se quedan en desuso o se utilizan solo para excursiones por los puertos», en palabras del armador y patrón, que se metió en esta aventura con su mujer, Cayetana de la Quadra-Salcedo. Su idea es ofrecer todo lo contrario, «otra forma de disfrutar del mar, pausada, invitando a la calma», mediante travesías por diversos lugares de la isla con chárters de un día o más tiempo.

Durante sus inicios como golondrina. Excursions a Cabrera

También quieren aportar su granito de arena para preservar el Mediterráneo, por lo que se han puesto en contacto «con el prestigioso experto marino Manu San Félix y la fundación Marilles con el fin de ayudar en proyectos sostenibles», tal como explicó el armador. El fin de semana estuvo en el Parque Nacional Marítimo Terrestre de Cabrera, donde tantas veces amarró la vieja golondrina durante su primera etapa vital y, aunque Churtichaga nunca navegó en ella cuando era destinada a pasajeros, lo hizo en otras tradicionales de madera y siempre pensó que «era una pena que acabasen desapareciendo».

En pleno proceso de imprimación.

En pleno proceso de imprimación.

Patrimonio único

«Se trata de un patrimonio naval único, porque ahora todo se hace con fibra de vidrio, y me propuse recuperar una para demostrar que es posible otorgarles otro uso», relata quien se define como «un poco loco y romántico para meterse en este lío». Varias de las que se vendían habían sido construidas en los astilleros Bennàssar, de Alcúdia, como la antigua Debarivi, pero llegó tarde, porque ya las habían convertido en leña. El anuncio de la embarcación de la familia Serra Ferrer, los propietarios de Excursions a Cabrera, le animó de nuevo tras unas primeras búsquedas infructuosas y en 2018 la compró.

Los armadores y su hija Martina.

Unió su profesión y su pasión para transformar un barco con un centenar de asientos en uno con tres camarotes y numerosas comodidades. Los astilleros Morales, en Badalona, ejecutaron su diseño después de llevar la embarcación hasta allí en tráiler y ferry debido a que ni siquiera flotaba. Ahora La Juliana puede decir que es invencible y hacer honor al buque mercante construido en Badalona en 1570 y que Felipe II se apropió y equipó para su archifamosa Armada. «El nombre lo eligió mi hija Martina por una mujer mayor que conocemos de una aldea de Segovia y cuando comprobé si había algún barco histórico que se llamase así, no lo dudamos ni un momento», destaca.

Juliana, de casi 90 años, es una señora «muy trabajadora, leal, buena y constante, las cualidades que también debería tener una gran embarcación»; y eso parece que ha demostrado la que antaño amarraba en la Colònia de Sant Jordi y cada día cubría el trayecto hasta la isla de Cabrera. Empezó con cuatro socios y la ayuda del Marqués del Palmer, continuó con los Serra Ferrer y ahora pone rumbo a nuevos horizontes.

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