Suscríbete

Contenido exclusivo para suscriptores digitales

En contra | María Dolores Lozano: «Un divorcio es asimilable a la muerte de un ser querido»

María Dolores Lozano (Cieza, 1966) es «más mallorquina que la ensaimada», preside la Asociación Española de Abogados de Familia con más de 2.500 miembros, tiene tres décadas de experiencia y habla sobre su oficio en el cuarenta aniversario de la Ley de Divorcio.

María Dolores Lozano, presidenta de la Asociación  Española de Abogados de Familia

María Dolores Lozano, presidenta de la Asociación Española de Abogados de Familia

Para que se haga cargo del tipo de entrevista: «¿Qué grado alcanza un divorcio en la escala Richter?»

Si es consensuado, un cinco. El contencioso llega al doce. Es el segundo trauma más importante, asimilable a la muerte de un ser querido según los estudios psicológicos.

Nadie subiría a un avión que tuviera la probabilidad de catástrofe de un matrimonio.

Nadie subiría a un avión con una probabilidad que igualara el 57 por ciento de parejas que se divorcian, pero el matrimonio es solo la formalización de una relación.

Usted busca que su cliente gane al otro cónyuge.

En un divorcio nadie gana y todo el mundo pierde. Y si es contencioso, no se arregla con dinero ni con la Mastercard. Hay que tomar decisiones en el mejor interés de la familia, para que los hijos estén bien,...

¿Los hijos se usan como escudos humanos?

Más que escudos, se les utiliza en un divorcio como armas arrojadizas.

¿Por qué ese salvajismo con los niños?

Porque en muchas ocasiones los cónyuges no son capaces de aceptar su fracaso. Se puede ser mala pareja y ser buen padre o madre.

¿Y un maltratador puede ser un buen padre?

No puede serlo, ni tampoco una maltratadora puede ser una buena madre.

¿A qué edad debe decidir un hijo con que cónyuge se queda?

Las personas que se divorcian también piensan que los niños eligen, pero no es así. El juez debe explorar a los hijos a partir de los doce años. Al niño le gustaría no ir al colegio, no comer lentejas y llegar a las tres a su casa, pero debe hacer todo lo contrario.

¿Un adolescente de quince años no debería decidir?

No, esas cuestiones tienen demasiada envergadura e incidencia en su vida. No podemos convertir a nuestros niños en minitiranos, no podemos delegar la toma de decisiones en ellos.

¿Las madres quieren más a sus hijos?

Ambos progenitores por igual. Nunca he encontrado a un padre o a una madre que no manifieste querer a sus hijos.

Los médicos son los peores pacientes.

Sí, toda persona que procede del ámbito jurídico y se divorcia, en principio es un cliente difícil. Y ya se dice que «abogado de uno mismo, abogado tonto». Se nublan.

El divorciado dice que paga la casa de la nueva pareja de su cónyuge.

Eso ya no es así, afortunadamente. Antes, quien se quedaba la custodia de los menores también permanecía en la casa, y la hipoteca se pagaba a medias. A partir de una sentencia inicial del Supremo de 2018 y de otras sucesivas que crean jurisprudencia, esa disposición queda sin efecto en caso de introducción de una tercera persona en la vivienda.

No sé si es más increíble que se odien tanto al divorciarse o que se amaran tanto cuando se casaron.

Son muy radicales en la expresión de sus sentimientos. Entre el amor y el odio hay un paso, el filo de una navaja.

Y me sorprende que los españoles, tan raciales, lleguen al mutuo acuerdo en tres de cada cuatro divorcios.

Porque el español es una persona muy conciliadora, a la que no le gustan los problemas. Los conflictivos son los políticos, que deberían contar con mediadores y abogados colaborativos, además de preocuparse por el interés general.

¿Prefiere un cliente o una clienta?

Me da exactamente igual, pero sé que si los hijos son muy pequeños, la clienta querrá la custodia. Cuando tienen en torno a nueve años, eso no se da tanto. El gran problema en un divorcio es la vivienda.

Siempre volvemos al sector inmobiliario.

Porque la vivienda es de la pareja y del banco, introduces un tercer elemento. Con la custodia hasta los 18 años, los niños van con la casa bajo el brazo.

Los sectores ultraconservadores clamaron hace cuarenta años contra la llegada del divorcio.

El divorcio consiste en afianzar la libertad personal. Esos colectivos pusieron el grito en el cielo, pero se divorcia quien cree en el matrimonio. Ya sabe, el único animal que tropieza dos veces con la misma piedra.

¿Y la segunda vez se tropieza mejor?

No necesariamente, hay gente que vuelve a divorciarse. Somos animales de compañía y el amor es como una lotería. Te puede tocar el gordo, un buen premio, la pedrea o nada.

Compartir el artículo

stats