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Manuel Villanueva Director de contenidos de Telecinco y Mediaset

Manuel Villanueva: “A una isla desierta me llevaría un vino que me recordase a un amigo”

El periodista gallego, autor del libro 'Palabra de vino', reivindica la cultura del vino en un libro de conversaciones con personajes famosos de diversos ámbitos, y defiende también el gesto poético de “tomarse una copa en soledad, siempre y cuando sea buscada”

El periodista gallego Manuel Villanueva.

El periodista gallego Manuel Villanueva. FDV

Alejandro Sanz, José Coronado, Martín Berasategui, Iker Casillas, Juan Echanove, Manuel Rivas, Javier Sardá… y, en fin, cantantes, deportistas, actores, empresarios… intervienen en las conversaciones que Manuel Villanueva (Marín, 1957), director general de Contenidos de Telecinco y Mediaset, ha reflejado en “Palabra de vino” (Muddy Waters Books), un libro que descubre y descubre en él y en sus contertulios una compartida afición y elogio del vino que despierta la amistad y la conversación bien entendida. Porque, sí, este periodista gallego de dilatada y prestigiosa trayectoria profesional culminada por su actual cargo, es de los que defiende eso que se llama, aunque en España aún no estemos suficientemente acostumbrados, cultura del vino.

- ¿Cuándo puede decirse que empezó usted a ver al vino como algo más que una cosa que se bebe y sabe bien?

- Yo empecé a beber vino rozando la veintena cuando, acompañado de mis amigos, iba por ahí de rondas, ya sabes, lo típico. Solíamos parar por las tabernas donde, en aquella época, servían unos ribeiros bastante infames, pero bueno…eran fáciles de beber. Poco a poco, fui apreciando los buenos vinos y descartando los malos, entendiendo por buenos o malos los que a mí me gustasen y los que no.

- Y lo de escribir un libro en torno al vino, ¿cómo surgió?

- En realidad, “Palabra de vino”, más que un libro sobre vinos, es un libro en torno a la conversación, a la conversación que el vino sugiere, claro. Se ha escrito que “detrás del vino crecen las palabras” y ese es el eje sobre el que gira el libro, es decir, el del vino como fomentador de sociabilidades. Es algo que se me ocurrió durante el confinamiento por la pandemia: empecé a llamar a amigos y quedar con ellos.

- ¿Cómo preparaba estos encuentros? Y sobre todo: ¿Quién elegía el vino?

- Los primeros encuentros, cuando estábamos aún en la fase más dura del confinamiento, los hacíamos de manera virtual. Después, una vez relajadas las restricciones, ya pudimos hacerlos más personales. En cuando a la elección del vino, yo siempre le daba cancha al invitado para que eligiese el que quisiera pero, unas veces, era el invitado quien descargaba esa responsabilidad sobre mí y, otras, digamos que llegábamos a un acuerdo.

- Y cuando era usted quien lo elegía, ¿qué criterio de selección aplicaba?

- Pues, sobre todo, un criterio histórico, en tanto en cuanto detrás de un buen vino suele haber una excelente historia. Algunas veces, también lo elegía en función de la tierra y el paisaje en que se cultivaba el vino elegido. Eso me dio pie, por ejemplo, a elegir un día el tinta fémia, que es el vino de mi tierra, un vino muy enraizado, muy salvaje, que dice muy bien de donde viene y del sitio donde se produce. Y es que todo vino, como dice Pitu Roca, si lo escuchas, te habla.

- Aquí hay personajes que no me extraña que sean devotos de vino, pero hay otros que me extrañan un poco, y el que más Iker Casillas.

- Casillas no es, evidentemente, un gran bebedor de vino pero, bueno, coincidía que se celebraba el décimo aniversario de cuando la selección española obtuvo la Copa del Mundo en Suráfrica y aproveché esa chispa para invitarle, cosa que aceptó, en parte gracias a unos amigos comunes de ambos.

- ¿Le sorprendió especialmente alguno de sus invitados por su sapiencia sobre vinos?

- Hay unos cuantos de los que sabía su afición al vino pero, sí, hubo casos que me sorprendieron por sus conocimientos.

- ¿Por ejemplo?

- Pues Julio Carrascosa, presidente de Legalitas, que tiene una bodega particular que, para mí, es de las mejores de España, equiparable a la de un gran restaurante; la bodega de Carrascosa guarda auténticos tesoros del vino y, además, es que él es una persona que sabe de lo que habla: cuando saca un vino, como se conoce su historia, te la cuenta hasta en el más mínimo detalle. Otro de los que me sorprendieron fue Alejandro Sanz, quien por cierto está empezando a producir vino en su finca en la comarca extremeña de La Vera; Alejandro también es un profundo conocedor del mundo del vino.

- ¿Qué es entender de vinos? Porque, como usted sugiere, esta es una “ciencia” que supongo que va más allá de lo típico de las catas a ciegas.

- Bueno, yo he estado en varias catas a ciegas y he presenciado a catadores impresionantes, prodigiosos…Pero yo particularme sostengo que quienes verdaderamente saben de vinos son los que los hacen. Yo, como aficionado, conozco vinos porque me los han presentado y me los he bebido, pero nunca llegaré al conocimiento de los profesionales, y éstos son evidentemente los productores.

- Si innumerables elogios se hacen del beber vino en compañía, muy pocos son los que se escuchan del beberlo en soledad, ni siquiera en soledad buscada. ¿Qué opina?

- Pues que también es un placer tomarse unos vinos “en soledad no buscada” como tú dices, y en esos casos, además, el vino es una buena compañía, no en balde Cunqueiro dejó dicho para la posteridad que el vino es el mejor amigo del hombre. Y, de hecho, yo en el libro menciono a un poeta chino, Li Po, que bebía en soledad y brindaba con la luna, lo cual me parece un gesto poético precioso.

- ¿Suscribe el tópico del vino blanco para el pescado y tinto para la carne?

- No, no necesariamente. En estas elecciones interviene mucho el gusto personal de cada uno, depende de lo que te guste y cómo te guste. En este sentido, una vez le pregunté a Mariano García, enólogo de Vega Sicilia, que cuál era el mejor vino de España y él me respondió, sin titubear: “Pues el que te guste a ti”. Por otra parte, Joan Manoel Serrat, por ejemplo, sostiene que el vino blanco es para los pescados y, el tinto, para las personas….Y, en fin, hoy hay vinos tintos gallegos, ya que en Galicia estamos, que maridan perfectamente con muchos pescados.

- ¿Qué vino se llevaría a una isla desierta?

- Uno que me hiciese compañía y que me recordase a un amigo. Con un Rías Baixas de mi amigo Rodri Méndez, me sentiría ya muy bien acompañado.

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