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Santa Clara, los mismos dulces en tiempos amargos

Las hermanas clarisas, que venden estos días sus tradicionales productos de Pascua, reconocen una importante caída en sus ventas y se muestran preocupadas por la pandemia

La tienda del convento se puede visitar de lunes a domingo.

La cocina del Convent de Santa Clara echa humo estos días. Las quince hermanas clarisas se afanan en torno al horno para elaborar los productos típicos de la Pascua mallorquina, una devoción culinaria a la que se entregan con cierta pena y resignación en estos tiempos pandémicos. «Con el coronavirus hemos notado un bajón en las ventas», reconocen las clarisas, también preocupadas por cómo está el mundo, «tan alejado de la Iglesia».

«Rezamos por el mundo. Sabemos de mucha gente que lo pasa mal, que ha tenido el coronavirus, y todo esto nos afecta. Muchos pasan de todo y no hacen caso a las normas. El mundo se ha alejado mucho de la Iglesia», lamenta una de las hermanas de clausura en un paréntesis en su trabajo monacal.

El pan, una de las novedades en la tienda del Convent de Santa Clara, junto a otras delicias. | MANU MIELNIEZUK

En la tienda del convento, las amarguras quedan a un lado, porque lo que prima estos días en esta dependencia son los dulces. Cada día salen de la cocina de Santa Clara 200 panades de carne y guisantes, de pasta dulce y salada, y otros tantos robiols, de cabello de ángel, crema y confitura de albaricoque, exquisiteces que desde hace años atraen a cientos de mallorquines, también deseosos de llevarse a la boca los típicos crespells o regalar las tradicionales figuras de chocolate.

«Estamos notando y mucho la bajada del turismo. Los mallorquines son mayoría a la hora de comprar, pero también solían venir muchos turistas», aseguran las monjas. Pese a la caída en las ventas han decidido no incrementar los precios, «por ahora», una decisión que también viene dada por las «ayudas que recibimos de los bienhechores, que nos permiten ir pagando facturas».

Santa Clara, los mismos dulces en tiempos amargos

Entre las novedades de este 2021, el Convent de Santa Clara puede presumir de pan, hecho con masa madre y harina de xeixa procedente del Molí de Sant Antoni, de Manacor. Lo elaboran a partir de las instrucciones recibidas por parte de un panadero de Campos, que ha aleccionado en la materia a dos de las monjas.

«Antes teníamos horno de leña, pero se nos rompió hace ahora un año y no lo hemos arreglado aun. Pero quienes prueban nuestros productos dicen que salen igual de buenos», aclaran.

Precisamente el hornear es lo que les alarga la jornada de trabajo en la cocina, que empieza a las 07.30 de la mañana y solo se detiene para los rezos. «No hay ningún escrito en el convento que haga referencia a la elaboración de pan en el pasado, a diferencia de las recetas de panades saladas, típicas de esta comunidad desde hace cientos de años. Otras, como las de las panades dulces, nos han llegado más recientemente a través de familias nobles de Palma», apuntan.

El pan, como el resto de delicias, caso de cocas de yogur y un buen surtido de tartas (de Santa Inés, con confitura, de queso con crema o de tres chocolates), se pueden adquirir en la tienda del convento, situada en la calle Fonollar, de 09 a 15.00 horas, y de 16.15 a 17.30 horas, de lunes a sábado, y los domingos, de 0900 a 11.30 y de 16.15 a 18.45 horas.

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