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La Ibiza de Jesulín y Chenoa

El torero y la cantante protagonizan junto a Pedro Delgado y La Terremoto el último programa de ‘Dos parejas y un destino’, de TVE

Jesulín y Chenoa en la cama de la mansión ibicenca.

Jesulín y Chenoa en la cama de la mansión ibicenca. TVE

El programa ‘Dos parejas y un destino’, de TVE, rodado en Ibiza, resolvió uno de los grandes misterios de la Humanidad: Jesulín de Ubrique decía «toda» y no «toa» en su fulgurante paso por el mundo de la canción. Ellos vivieron la Ibiza ‘deluxe’ mientras que la otra pareja, Perico Delgado y La Terremoto, experimentaron la isla como mochileros, con cocina vegana y clase de pádel surf.

Los espectadores ibicencos se las prometían muy felices al ver el programa grabado en Ibiza de ‘Dos parejas y un destino’, de TVE. La Terremoto de Alcorcón y Perico Delgado recorriéndola en plan mochilero y Jesulín de Ubrique y Chenoa, con maleta para vivir la versión más lujosa de la isla. Si la idea era comprobar en la televisión la belleza de Ibiza, se quedaron con las ganas, porque en la ruta para descubrir a su anfitrión secreto apenas se vieron unos cuantos planos a vista de dron. Y poco más.

Jesulín y Chenoa, en ruta. TVE

El programa comenzó con Jesulín de Ubrique medio perdido en la zona de Comte, donde debía encontrarse con Chenoa, con quien compartió furgoneta hippy rumbo a la casa de Sant Antoni (¡los problemas de pronunciación que le dio el Portmany!) donde se alojaron. De camino, cantaron a dúo el ‘Toda’ del torero, y aclararon una gran duda para la humanidad: «Decía toda, no toa». Al llegar a la casa, a Jesulín le sorprendió lo que les gustan las piedras a los ibicencos y afirmó que la mansión poco se parecía a su popular ‘Ambiciones’. Allí les esperaba Isabel Gemio, con la que se tomaron un picapica en el jardín.

Isabel Gemio aprovechó para hablar de su infinitamente comentada entrevista con cabreo incluido a María Teresa Campos

Si el vino y las viandas eran producto isleño sólo lo saben ellos, que aprovecharon para hablar de las mujeres «con carácter» que le gustan al diestro y de cómo Chenoa se lanzó en una cena a la conquista de su futuro marido, del que se quedó prendada. Gemio, por su parte, aprovechó para hablar de su infinitamente comentada entrevista con cabreo incluido a María Teresa Campos.

La Terremoto y Perico se encontraron en Cala Vedella, mochila en ristre y con otra furgoneta setentera con la que enfilaron hacia una clase de cocina vegana, momento que dio pie a confidencias. Entre cucharadas a unas lentejas, el ciclista explicó que se compró su primera bici con el dinero que ganaron él y su hermano repartiendo diarios y que estudió enfermería obligado por su padre que, ¡vaya visionario!, advirtió a su hijo que no se ganaría la vida con la bici.

La periodista Isabel Gemio les sirvió un aperitivo al torero y la cantante en la mansión en la que se alojaron TVE

La de Alcorcón relató los viajes en coche, de niña, hasta el pueblo: cómo se paraban en la carretera a comer y cómo, poco antes de llegar, hacían otra parada para cambiarse el chándal por la ropa de los domingos y peinarse. Había que llegar guapos.

La divertida pareja practicó pádel surf en Talamanca y durmió en la caravana, aparcada en Punta Grossa, después de ver la puesta de sol. Chenoa y Jesulín, en cambio, practicaron yoga (pelados de frío) en la arena de Cala Gració y durmieron en las amplias habitaciones de la mansión. Él, aunque llevaba pijama, confesó que es una prenda que no usa. Tampoco ropa interior.

Los cuatro viajeros con Pepe Navarro en sa Caleta. TVE

A la cantante y el torero les esperaba una agradable salida a navegar, un plan que no les hizo nada de gracia. De hecho, viendo las imágenes la sensación es que no salieron de la bahía de Sant Antoni. 

Mientras, Perico y ‘La Terre’ se turnaron para, en las reducidas dimensiones de la furgoneta, maquearse para la esperada comida con el misterioso anfitrión. Dress code, cómo no, blanco, como en toda reunión que se precie organizada en Ibiza por foráneos. Uno de los momentos más hilarantes del programa fue cuando el ciclista salió del vehículo vestido con un maillot. Blanco, eso sí. Ni qué decir tiene que su compañera de aventura le obligó a cambiarse para el momento final del programa: la comida en la playa de sa Caleta con su misterioso anfitrión, el presentador Pepe Navarro.

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