En invierno la piel se debilita y se muestra tirante, seca, irritada y enrojecida. Si a ello le añadimos el uso obligatorio de la mascarilla, ésta crea un microambiente que incrementa la humedad del rostro así como las bacterias y microorganismos que proceden de nuestra propia respiración siendo las consecuencias para nuestra piel absolutamente nefastas. Ahora, más que nunca, es imprescindible aumentar sus cuidados. Utilizar productos inapropiados facilita que los nuevos agresores comprometan la salud de nuestra piel. Así que limpia el rostro más frecuentemente, con un limpiador suave que no reseque la piel como Mousse Crème Éclat de Sisley, en cuanto te quites la mascarilla e independientemente de tu rutina habitual de limpieza e hidratación de día y noche.

Mantén la piel muy hidratada con cremas que lleven protección solar incorporada, ya que la mascarilla no protege de las radiaciones solares, como Prevage City Smart SPF 50 de Elisabeth Arden y añade, además, un sérum reparador como el nuevo Sérum Regenerador C + E™ TimeWise® de Mary Kay. No olvides utilizar maquillajes de buena calidad y ligeros para que no obstruyan los poros e intenta reaplicar la hidratación a lo largo del día con brumas hidratantes como Urban Hydrating Mist of Namaste de Rituals.

Es una prioridad hidratarla, nutrirla y darle vitaminas.