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Borrasca Filomena

Miles de golondrinas muertas tras refugiarse del frío en las ciudades

El avión roquero, en lugar de viajar a África, se concentra de octubre a mayo en zonas bajas y urbanas del litoral

Ejemplares muertos de avión roquero, durante esta ola de frío

Ejemplares muertos de avión roquero, durante esta ola de frío Raül Aymí / Institut Català d'Ornitologia

La ola de frío ha tenido un impacto también entre la fauna. Y una ola de frío de intensidad extrema, como la provocada en el interior de la Península por la tormenta 'Filomena', ha provocado también una mortalidad extrema en una especie de ave, el avión roquero, que a diferencia de sus parientes próximos, las golondrinas y el resto de aviones (como el común, la habitual golondrina que instala sus nidos en los aleros de las casas), en lugar de viajar a África en búsqueda de alimento fácil se concentra en las ciudades del litoral en busca de un ambiente más templado. Pero este año estos refugiados climáticos no han tenido suerte: han aparecido muertos a cientos (el Institut Català d'Ornitologia ha recogido unos 500 ejemplares, pero cree que las víctimas pueden ser miles) en lugares como Barcelona, Tarragona, Badalona o Arenys de Mar.

La mortalidad ha sido aún más llamativa al aparecer en muchos casos las aves muertas agrupadas en montones de varias decenas de ejemplares. "Hacer una especie de piña es una estrategia que esta especie utiliza en casos de frío extremo para mantener el calor corporal, pero en condiciones extremas no les ha funcionado", explica Raül Aymí, del ICO.

Muy escaso en zonas urbanas

Durante el resto del año, el avión roquero habita en zonas rocosas de montaña, y es muy escaso en zonas urbanas. Por ejemplo, los dos únicos casos conocidos de nidificación en Barcelona se han producido en las dos últimas primaveras en el Camp Nou y la Sagrada Família. "En los últimos años hay un ligero aumento de las que se han adaptado a la ciudad, aprovechando el clima más suave", apunta Aynmí. Pero el grueso de la población en invierno realiza una pequeña migración en altura, abandonando el Pirineo y el Prepirineo y concentrándose de octubre a mayo en zonas bajas y urbanas del litoral. Normalmente esto basta para librarles de los rigores del invierno, pero este año no ha sido así.

Esta pequeña golondrina de color pardo renuncia a África para vivir al límite el invierno europeo. "Es una especie sensible, puede resistir varios días de frio, pero este año las condiciones de frío, baja temperatura, precipitaciones y falta de comida han sido extremas y sostenidas durante varios días", apunta el ornitólogo. Los primeros datos, aún preliminares, apuntan a la desnutrición, con las aves recogidas con un peso un 35% inferior al normal.

Entre los amantes de los pájaros muchos siguen la recomendación de instalar comederos con semillas en balcones y jardines para aportar un suplemento nutritivo a las aves que tienen dificultades para encontrar alimentos durante el invierno. Incluso, para especies insectívoras, como el petirrojo, en los comercios especializados, como Oryx, se venden barras compuestas por insectos desecados y azúcares. No obstante, es imposible encontrar alternativas (para el propio animal y para quienes quieren alimentarlos) en aves como el avión roquero, que basan su dieta en la captura de insectos al vuelo. Así lo ha experimentado, por ejemplo, Alex R. Fischer, autor de un vídeo difundido en Twitter por el ICO en el que ofrece un crustáceo para alimentar tortugas a un avión roquero en vuelo, que tras acercarse a la presa acaba rehusando la captura. Ya es mucho que el ave, seguramente hambrienta, se acercase a su mano.

Residente permanente

"Aquí no podemos hacer nada, la única cosa, como última opción si alguien se encuentra en la calle con algún ejemplar aún vivo, es ponerlo en una caja de zapatos cerca de una fuente de calor y avisar a los agentes rurales para que lo recojan. Cuando están en condiciones muy apuradas ya no pueden ni comer, necesitan suero y un cuidado muy especial", explica Aymí.

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