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El adiós de los Reyes al ‘Somni’

La reina Sofía disfrutó de muchas travesías con sus hijos y sus nietos, quienes crecieron a bordo de esta embarcación

Ya nada será igual para la Familia Real en Mallorca. Con don Juan Carlos fuera de España y alejado del que durante años fue su palacio de descanso, Marivent, la Casa Real decidía hace unos días prescindir del yate Somni, el barco que les acompañó por aguas mallorquinas y en el que la reina Sofía disfrutó de multitud de travesías con sus hijos y sus nietos, que bien puede decirse que crecieron a bordo de esa embarcación.

El Somni, que llegó hasta la Casa Real gracias a un contrato de comodato, un préstamo de uso con Josep Cusí, íntimo amigo del rey emérito, fue una especie de casa flotante para la reina Sofía, era su barco preferido, con el que regaló numerosas y tiernas imágenes en la bahía de Palma siguiendo las regatas de la Copa del Rey de Vela, con sus nietos, con las infantas Cristina ‑también con Urdangarin‑ y Elena, y con su hermana, la princesa Irene de Grecia; y con el que se desplazó en muchas ocasiones hasta su querida Cabrera e incluso hasta Cataluña para seguir el Trofeo Almirante Conde de Barcelona.

Corría el año 2003 cuando este modelo 54 de la marca Pershing empezó a verse por la bahía de Palma, con doña Sofía presumiendo de nietos. En 2004 comenzaron a ser habituales las salidas de la Somni con los entonces duques de Palma, la infanta Cristina y su marido Iñaki Urdangarin, a bordo del yate. Urdangarin fue marinero un buen tiempo y se le veía feliz dando paseos por el barco de la mano de su hija Irene. Igual ocurría con la infanta Elena, quien cámara en mano y siempre vigilante de sus dos hijos Froilán y Victoria Federica, no dejaba de fotografiar las regatas de la Copa del Rey de Vela. 

Felipe VI y Letizia brindaron una de las imágenes del verano de 2005, cuando se retrató, embarazada, a la actual reina durante una salida náutica. Dos meses después, nacía la princesa Leonor. Ese mismo verano Lorenzo Frau, fotógrafo de este diario, inmortalizaba un encuentro en alta mar entre los tripulantes de la Somni y don Juan Carlos, antes de iniciar una de sus regatas en el trofeo que llevaba su nombre. Ese mismo año, se dejó ver a bordo del yate real al rey Harald de Noruega, que durante unos años fue un habitual de los veranos en Mallorca y competía en la Copa del Rey.

A la que siempre se le veía sonreír a bordo de la Somni era a la reina Sofía. En 2007 parecía mandar a bordo de este yate, que llegó a reunir a bordo a toda la Familia Real, Jaime de Marichalar incluido, quien dejó de disfrutar de ese pasatiempos, el de la navegación, a partir de ese año, cuando la Casa Real anunció el cese temporal de la convivencia en su matrimonio con la infanta Elena. Doña Sofía, con sus gafas de sol, su atuendo deportivo y sus abarcas menorquinas, no se perdía las regatas de la Copa del Rey, en las que solían participar don Juan Carlos y Felipe VI, quienes eran saludados desde la distancia. Qué tiempos aquellos en los que la entonces princesa de Asturias, Letizia, no dejaba de reír junto a la reina Sofía, una abuela feliz con sus nietos en sus brazos.

La última vez que se fotografió a la lancha Somni saliendo a navegar, siempre zarpando desde la base naval de Porto Pi, fue en 2018, con el Rey acompañando a su madre la reina Sofía y su tía, Irene de Grecia.

El Somni se ha puesto a la venta por 295.000 euros, y con ella los Reyes prescinden de un símbolo de una familia en proceso de cambio.

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