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Una efeméride especial

Un día de la madre detrás de una mampara

Maria Santandreu recibe la visita de su hija a través de un cristal en la residencia Cas Metge Rei - La celebración queda trastocada por la pandemia

Maria Santandreu vivió ayer un atípico día de la madre. El coronavirus no dejó que su hija pudiera abrazarla pero al menos tuvo la oportunidad de contemplarla a través de una mampara de vidrio. Vive en la residencia Cas Metge Rei de Santa Maria y como sucede con todos los mayores de 65 años desde que empezó el estado de alarma estado de alarmasolo ha podido comunicarse con sus familiares a través de videollamadas y el envío de fotos para evitar contagios.

Después de más de cincuenta días de confinamiento, Santandreu añoraba a su hija Maria Morales que ayer acudió hasta el centro para recibir una amplia sonrisa emocionada de su progenitora al otro lado del cristal. No hicieron falta demasiadas palabras. Con unos simples gestos de agradecimiento Santandreu hizo realidad su anhelo de retomar el contacto familiar. Maria se desplazó desde Palma para no perderse la celebración de esta efeméridecelebración de esta efeméride aunque fuera de manera atípica.

Encuentros programados

El encuentro duró unos veinte minutos, el tiempo establecido por los responsables de la residencia para las reuniones familiares a distancia. En las paredes, las puertas y las ventanas podían verse mensajes de felicitación que recordaban que en medio de la crisis sanitaria es posible dar rienda suelta a la creatividad. Como manda el protocolo impuesto por las autoridades sanitarias tras cada reencuentro llegaba el momento de la desinfección profunda con el fin de mantener al virus alejado de la residencia de la tercera edad en la que conviven más de cuarenta usuarios atendidos por una veintena de profesionales. Han previsto la organización de una docena de encuentros cada día con los familiares mientras dure el confinamiento, aunque sea detrás del cristal.

De esta manera, los centros de mayores se han reinventado para mantener una tradición que este año se ha visto trastocada por la crisis sanitaria. Muchas madres vivieron ayer esta celebración de una manera inusual con unos regalos que llegaron en la mayor parte de los casos mediante pedidos por internet o por teléfono ya que los comercios permanecen cerrados.

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