Navidad 2019

¿Fueron tres los Reyes Magos?, ¿Magos de qué?, ¿Era negro Baltasar?

Otra de las falsas creencias es asumir que el nacimiento de Jesús ocurrió el 25-D del año cero

Efe

Todos conocemos la historia de tres reyes magos y sabios, procedentes de Europa, Asia y África, que viajaron desde Oriente hasta Belén, siguiendo una estrella y portando tres obsequios para adorar a un recién nacido niño Jesús. Pero, en realidad, los Reyes Magos son unos de los personajes más enigmáticos de la Navidad por la falta de evidencias documentales sobre ellos.

Fermín Labarga, profesor del Departamento de Teología Histórica de la Iglesia de la Universidad de Navarra, precisa que el Evangelio no dice que fueran tres, ni reyes; solo "magos", en el sentido de "personas sabias". Su número osciló entre los dos representados en las catacumbas de Roma y los doce de las tradiciones sirias y armenias, aunque "se fijó más o menos pronto en tres", en coincidencia con el número de ofrendas (interpretadas a su vez como símbolos): el oro, por ser Rey, el incienso por ser Dios y la mirra (utilizada para ungir los cadáveres) por ser hombre mortal. En cuanto a sus nombres, no aparecen hasta el siglo VII y con la denominación de "Bithisarea, Melichior y Guthaspa".

Pepe Rodríguez, periodista especializado en asuntos religiosos y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, también destaca que solo son mencionados en la Biblia por Mateo, quien les dedica "tres líneas" para decir que "eran varios magos, visitaron a Herodes y adoraron al niño Jesús ofreciéndole presentes".

Entonces, "¿cómo pasaron de magos a reyes? ¿Magos de qué? ¿Reyes por qué y de dónde?", enfatiza Rodríguez.

El profesor Labarga recuerda que el teólogo Tertuliano es el primero que los llama "reyes", en el siglo III, y lo relaciona con la lectura de un salmo con el siguiente versículo: "Los reyes de Tarsis y de las islas le ofrecen dones; los reyes de Arabia y Saba le traen regalos".

En esa misma época, uno de los padres de la Iglesia, Orígenes, fue el primero en establecer que, si eran tres los presentes, deberían ser tres también los reyes. Hasta entonces, se había especulado con el número: "Desde dos o cuatro, como aparecen representados en las catacumbas romanas, hasta seis, doce como los apóstoles, o sesenta como decía la Iglesia copta", afirma Rodríguez.

Hasta el siglo II, habían sido considerados magos en el sentido de sabios astrólogos y representados "con el gorro frigio de los sacerdotes del dios persa Mitra". Si Tertuliano les añadió la etiqueta de reyes fue por evitar el significado peyorativo que el concepto de "magia" había adquirido para la Iglesia, aclara el periodista.

El propio papa Benedicto XVI alimentó el debate en torno a la figura de los Magos de Oriente al señalar en su libro La infancia de Jesús, publicado en 2012, que la antigua Tartessos (la actual Andalucía Occidental) era el lugar de origen de los mismos. Y, sobre todo, al recordar que en el Evangelio no se habla de buey y mula en el pesebre. Sembró así la duda sobre qué figuras colocar en los belenes familiares, lo que obligó a pronunciarse al portavoz de la Conferencia Episcopal Española, Juan Antonio Martínez Camino. Según explicó entonces, San Francisco de Asís puso un buey y una mula cuando inventó el belén como símbolo de la alegoría expresada por el profeta Isaías: "El buey conoce a su amo y el asno el pesebre de su señora; en cambio, Israel no conoce a su señor".

Baltasar, ¿un rey negro?

Hace unos días se difundió una supuesta felicitación navideña de Vox en Cádiz que mostraba la imagen de un Baltasar blanco, extraída de un banco de imágenes de internet. Igualmente, en numerosas obras de arte aparecen tres Reyes Magos blancos adorando a Jesús. Entonces, ¿Baltasar no ha sido siempre negro?

Lo cierto es que no fue negro -iconográficamente hablando- al menos hasta el final de la Edad Media. A partir del siglo XIV, según Lagarda, los tres magos sirvieron para representar la diversidad de los pueblos llamados a la fe: Melchor a Europa (un anciano de raza blanca), Gaspar a Asia (adulto de rasgos orientales) y Baltasar a África (joven y negro).

En el siglo XVI, añade Rodríguez, "las nuevas necesidades ecuménicas de la Iglesia católica llevaron a implantar un simbolismo inédito, identificando a los tres magos con los tres hijos de Noé -Sem, Cam y Jafet- que, según el Antiguo Testamento, representaban las tres partes del mundo y las tres razas humanas que lo poblaban".

Melchor, el anciano de cabello y barba canosa, pasó a simbolizar a los herederos de Jafet y a los europeos; Gaspar, rubio y lampiño, a los semitas de Asia, y Baltasar, negro y más joven, personificó a los hijos de Cam, los africanos.

Un texto de Beda el Venerable ya había descrito en el siglo VII a Baltasar como de tez morena, pero el peso de la tradición, que fijaba el origen de los magos en Persia, impidió que hasta finales del siglo XV nadie pudiese imaginar tan siquiera un cambio de raza para este rey.

Jesús no nació el 25 de diciembre

Otra de las falsas creencias sobre la Navidad es asumir que el nacimiento de Jesús ocurrió exactamente el 25 de diciembre del año cero. El Evangelio no cita ningún día. Y tampoco pudo nacer en el año cero porque Herodes murió cuatro años antes. El profesor Labarga destaca que, al ser preciso contar con una fecha concreta para poder celebrar el acontecimiento, se asignó el 25 de diciembre con criterios simbólicos. Posiblemente porque era la fiesta pagana "del nacimiento del Sol invicto" y así se festejaba "la victoria de la luz sobre la oscuridad".

Además, es resultado de contar los nueve meses de gestación a partir del 25 de marzo -actual fiesta de la Anunciación-, en torno al equinoccio de primavera. El caso es que, hacia el siglo V, la fiesta del 25 de diciembre quedó "plenamente consolidada en toda la Iglesia Occidental, si bien en el Oriente todavía siguió celebrándose el 6 de enero por algún tiempo".

El profesor Rodríguez recuerda que los principales expertos actuales fechan el natalicio de Jesús entre el año 9 y el 5 a.C. y hay un gran consenso alrededor del 7 o 6 a.C. En cuanto al día y al mes, "hasta el siglo III, los cristianos sólo celebraban la Pascua de Resurrección y consideraban irrelevante el momento del nacimiento de Jesús".

En un principio, diversos teólogos intentaron encontrar una respuesta: "Basándose en textos de los Evangelios, propusieron datar el nacimiento en fechas tan distintas como el 6 y 10 de enero, el 25 de marzo, el 15 y 20 de abril, el 20 de mayo y algunas otras. El sabio Clemente de Alejandría postuló el día 25 de mayo". Rodríguez sostiene que se eligió esta fecha cercana al solsticio de invierno porque coincidía con la del nacimiento del dios Mitra, de quien se decía que había nacido en una cueva, hijo de una virgen, que era adorado por pastores, agricultores y reyes y que había muerto y resucitado.

*Este artículo fue publicado originalmente el 26 de diciembre de 2019.