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Artesanía

La 'roba de llengües' de Bujosa viste la mansión del matrimonio Costos

Michael Smith y su marido eligen tejidos mallorquines para su casa de Los Ángeles - El decorador trabaja desde hace años con el taller de Santa Maria

Pocas cosas han cambiado en el proceso de elaboración artesanal de la roba de llengüesque se fabrica en Bujosa Artesania Tèxtil. La factoría, situada en Santa Maria, continúa utilizando los telares del siglo XIX que adquirió de segunda mano Guillem Bujosa Rosselló cuando la fundó en 1949. El negocio pasó a manos de su hijo Guillem Bujosa Cañellas y ahora son sus nietos, Maribel y Guillem Bujosa Bover, los que llevan las riendas del taller. Los palacios, las casas señoriales, las possessions, pero también los hogares más modestos de Mallorca lucen o han lucido en alguna ocasión estas telas artesanas, de origen oriental, que se siguen fabricando siguiendo diseños y procesos antiquísimos.

Su calidad y autenticidad han conquistado a clientes de todo el mundo. Michael Smith, decorador y marido de James Costos, es uno de los enamorados de las telas que realizan en Bujosa. "Hace unos 15 años que trabajamos juntos", explica Maribel Bujosa. Gracias a él el típico tejido mallorquín viste grandes mansiones de Estados Unidos. Smith, prefiere sobre todo los diseños en azul, aunque Maribel apunta que "le gusta mucho mezclar colores, formas y tipos de muebles" en sus decoraciones. La roba de llengües ha encontrado acomodo en la casa que el decorador estadounidense y su marido James Costos comparten en Brentwood, un exclusivo barrio de Los Ángeles. Michael Smith también ha confiado en tejidos Bujosa para llevar a cabo la decoración de dos grandes casas en Mallorca. Una de ellas apareció en la prestigiosa revista de decoración World of Interiors.

Proyectos de diseño de interiores en París, Londres, Suiza, Suecia, Alemania, Nueva York, pero también en Australia, Japón o Sudáfrica; han elegido algunos de estos diseños o han realizado encargos exclusivos. Miranda Brooks y Luis Laplace son algunos de los creadores que han recurrido a estas telas. Diseñadores de moda como Sebastián Pons, Tolo Crespí o Daniella Gregis también han apostado por estos tejidos que se han podido ver en las pasarelas de Milán y de Nueva York. Michael Douglas, Pilar de Bobón, Maria del Mar Bonet, el Nobel de Química de 2006 Roger D. Kornberg o los cafés Capuccino, han sido clientes de Bujosa. El pintor Miquel Barceló también realizó un diseño que se tejió en Bujosa y que formó parte de la exposición Flàmules. "Hicimos muchas pruebas antes de que el resultado le gustara", recuerda Maribel Bujosa sobre el trabajo realizado con el artista felanitxer.

Los telares de Bujosa traquetean como antaño, ajenos al interés que despiertan en clientes tan ilustres. El proceso comienza como décadas atrás con el tintado de los hilos. Se utiliza lino y algodón, 50% de cada fibra, o bien algodón 100%. Este taller es el único que sigue fabricando r oba de llengües en seda y que confecciona la tela en el ancho tradicional, 70 centímetros. A los colores clásicos, azul, verde y rojo, se han sumado nuevas tonalidades: ocres, naranjas o morados. Guillem Bujosa Cañellas, sigue prefiriendo los dibujos clásicos y se decanta por el azul, el color más demandado y más presente en los hogares mallorquines: "El azul marino, y también otros más luminosos, de más intensidad, los añiles más pálidos," enumera el artesano. Los diseños antiguos, muchos recopilados por el fundador de la saga que reunió una magnífica colección, han dado paso a nuevos trazos. También han aumentado los usos que se dan a estas telas, más allá del meramente decorativo, y el valor que los clientes dan a poder ver cómo se lleva a cabo un proceso artesano.

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