06 de agosto de 2019
06.08.2019
Vacaciones reales

Don Juan Carlos y doña Sofía, camino a Marivent

Los padres del actual rey, Felipe VI, recibieron el palacio de Palma en el año 1973, cuando aún eran Príncipes de España

05.08.2019 | 22:42

Reconciliación real. La buena relación que muestran los eméritos en estos últimos meses recuerda sus primeros y felices años de matrimonio durante los que visitaron asiduamente la isla, ajenos a los desengaños y decepciones que más tarde les salpicarían

Hacía mucho que no se les veía tan unidos y cómodos el uno con el otro. Su complicidad saltaba a la vista durante su visita a la Academia Nadal hace unos días, cuando don Juan Carlos pasó el fin de semana con doña Sofía en Marivent, lugar que no frecuentaba demasiado desde que abdicó en 2014. Pero esta reunión con Rafa Nadal, muy amigo del rey emérito, no fue la primera muestra de confianza y afecto que demostraron los padres de Felipe VI, pues ya se les pudo ver juntos a principios de julio cuando Sofía acompañó a su marido a Sanxenxo (Pontevedra), donde participó en la regata Trofeo Almirante Jaime Rodríguez Toubes.

Esa avenencia anima a echar la vista atrás y recordar el matrimonio feliz y tranquilo que paseaba por Palma, cuando aún eran Príncipes, durante la dictadura de Franco. Su enlace tuvo lugar en el año 1962. Se hospedaban en hoteles cuando visitaban Mallorca, sobre todo el Hotel Victoria, situado en el Paseo Marítimo de Ciutat. Hasta que en 1973 llegó Marivent, un regalo de la Diputación Provincial de Balears –que ahora es el Consell Insular– que no gustó a todo el mundo. A los que menos, a los familiares del pintor Saridakis, quien ordenó la construcción del palacio a principios de los años 20 y cuya familia lo cedió a la Diputación después de su muerte para que lo abriera al público.

El primer verano que los entonces príncipes pasaron en Marivent fue el de 1973. Concretamente, el sábado 4 de agosto de ese año se entregó oficialmente el Palacio a don Juan Carlos y doña Sofía, que pasaron un mes de vacaciones con los infantes –Elena, Cristina y Felipe– en Mallorca. Esa entrega cambió muchas cosas, pues la presencia de los príncipes en la isla verano tras verano proyectó Mallorca en el mundo, desde el prisma político y también social.

Pero Juan Carlos y Sofía ya eran habituales en sa roqueta. En 1969, el ahora rey emérito vino unos días en agosto para participar en una regata de entrenamiento con su Fortuna. El mismo año, en septiembre, el matrimonio estuvo en Inca. Allí, visitó algunas fábricas de calzado y presenció una exhibición de bailes folklóricos. El día 3 asistieron a la aclamada gala de inauguración del Auditorium de Palma, que celebra este año su 50 aniversario.

Todo empezó a cambiar en 1975, cuando el dictador Franco enfermó. Los príncipes estaban cada vez más cerca de ser reyes, algo que provocó que se preocuparan más por su actitud y vestimenta en sus apariciones públicas. Durante el verano de ese año, Juan Carlos recibió la visita de su padre, don Juan de Borbón, en Mallorca. Y el estío siguiente ya durmieron en los aposentos del palacio en condición de reyes. Invitaron a la prensa a fotografiarlos junto a los infantes, entre los que se encontraba un joven Felipe, que creció entre la Zarzuela y Marivent. Esa sesión de fotos de 1976 inauguró una tradición que dura hasta hoy.

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