20 de julio de 2019
20.07.2019
50 años de la llegada a la luna

Pedro Ramon Calafat, el hombre que conectó Mallorca con la Luna

El técnico mallorquín encargado de retransmir el primer viaje lunar a las pantallas de la isla recuerda este hito después de 50 años

20.07.2019 | 02:45
Pedro Ramon Calafat, el hombre que conectó Mallorca con la Luna

"Este es un pequeño paso para el hombre, pero un gran paso para la humanidad", fueron las palabras de Neil Armstrong el 20 de julio de 1969 justo antes de que se convirtiera en el primer hombre en dejar huella sobre la superficie lunar. Mientras el gran acontecimiento aparecía en pantallas de todo el mundo, detrás de ellas, cantidad de hormigas obreras se encargaban de que se retransmitiera cada minuto del alunizaje.

Pedro Ramon Calafat es una de ellas. El técnico electrónico fue uno de los tres encargados de conectar la Luna con la isla de Mallorca desde el centro emisor regional de TVE, situado en la cima de Alfàbia.

Según cuenta, cuando sólo era un niño, ya le encantaba "cacharrear con aparatos". Y aún "cacharreaba" cuando le tocó retransmitir uno de los hitos más importantes de la historia. Hijo de un radiotelegrafista de aviación del Ejército del Aire, siempre se interesó por cómo su padre interpretaba el código morse o estudiaba estaciones "lejanísimas". "Hacíamos aparatos de radio y a mí me fascinaba la habilidad que él tenía, de ahí se decidió un poco mi futuro", apunta. No dudó a la hora de realizar un grado de formación profesional en tecnología electrónica en Palma. Apenas tenía veintidós años cuando retransmitió la llegada del hombre a la luna. "Ni un año hacía que trabajaba allí", dice con cierta picardía. "Entré a trabajar en Alfàbia en el año 1968, cuando Televisión Española abría la segunda cadena y ponerla en marcha supuso una ampliación de la plantilla técnica", relata. Siendo uno de los técnicos más amateur, esa madrugada del día 20 de julio, era él quien controlaba las válvulas de retransmisión que permitían a los mallorquines seguir cada movimiento del Apolo XI. Pero Ramon Calafat lo narra con indiferencia, "era cuestión de turnos, me tocó a mí estar de guardia, pero podría haber sido otro", comenta. "Me hizo ilusión, son de esas cosas que uno dice, voy a hacer este trabajo ¡y encima me pagan!", comenta con alegría. "La verdad es que no hubo ninguna preparación especial, pero había confianza y nervios entre las personas que estábamos allí, es de esos días en los que, por culpa de la emoción, se te quita el sueño", confiesa con nostalgia.

Con los cinco sentidos puestos sobre la pantalla del centro emisor, Ramon Calafat apenas fue capaz de pestañear durante las seis horas de retransmisión. "Estábamos pendientes de que no fallara nada", rememora, y "el aparato retransmisor estaba hecho con la tecnología de los años 50 y tenía errores muy a menudo".

No recuerda si celebraron el primer paso lunar. "Si lo hicimos fue con agua del grifo, que era lo único que había allí", bromea. Cincuenta años después de que Neil Armstrong, Buzz Aldrin y Michael Collins se subieran al Apolo XI en Cabo Cañaveral para aterrizar en el destino más cotizado por la humanidad, la Luna, Pedro Ramon Calafat ya ha dejado de "cacharrear". Sin embargo, aún recuerda con emoción el momento en que Estados Unidos clavó su bandera en el Mar de la Tranquilidad, previamente a que los miembros de la NASA encendieran sus puros en Houston para celebrar que la carrera espacial con la URSS había llegado a su punto y final. "El hecho de competir por realizar el primer viaje lunar fue revulsivo para acelerar las investigaciones en muchos campos", alega Ramon Calafat. "Sin la invención de satélites artificiales ahora no llevaríamos siempre un smartphone en la mano", asegura, y continúa: "Hubo grandes avances en los aparatos técnicos. El TAC, por ejemplo, tiene su origen en los equipos que se diseñaron para mantener y controlar a los astronautas", infiere y añade: "y así muchas otras cosas de uso cotidiano". Por eso, el técnico mallorquín se ríe de aquellos que creen que el viaje a la Luna fue una ficción inventada por Kubrick. "Hay frikis para todo", apostilla. "Es muy fácil refutar esa teoría". A sus 75 años, sueña ahora con ver al hombre llegar a Marte. "En mi generación, de pequeños jugábamos a ser astronautas, era la época de Yuri Gagarin", explica, "y se decía que en los ochenta se iba a llegar a Marte y, mira, ya estamos en 2020 y aún nada", apunta con cierto tono de réplica. "Eso sí, esta vez lo miraré en casa tranquilo", sentencia con ilusión.

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