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Altas temperaturas

¿Por qué hace este calor y cómo nos afecta?

El mes de febrero ha sido inusualmente cálido y los niveles de contaminación han aumentado, con el consiguiente riesgo para la salud

Imagen de la capa de contaminación sobre Madrid.

Imagen de la capa de contaminación sobre Madrid. EP

Un febrero con temperaturas que en escasos tramos horarios apenas han descendido de los 20 grados en todo el país. Una situación "anómala", según los expertos, que tiene sorprendidos a muchos españoles y que también tiene efectos sobre la salud, con repercusiones para aquellas personas que sufran problemas respiratorios o cardiovasculares.

"No recuerdo un febrero así. Las altas temperaturas han estado presentes durante todo el mes y eso es lo más sorprendente. Ha sido un febrero muy seco y muy cálido en todo el país", dice el meteorólogo Eduardo Román, de la empresa de predicciones Meteobit. La explicación técnica indica que un anticiclón "en forma de omega" situado en el extremo occidental de Europa, unido a una masa de polvo procedente del norte de África, está provocando una "situación de bloqueo" en la atmósfera, que no 'renueva' su aire. "Hacía 30 años que en el Cantábrico no se alcanzaban temperaturas tan altas en febrero", señala Román.

La situación de estabilidad de la atmósfera trae consigo un "tapón" sobre las ciudades que impide que el aire se renueve, lo que se ve agravado por la contaminación

"Esta estabilidad atmosférica trae consigo una especie de tapón sobre las ciudades, que impiden que no se ventilen verticalmente. El sol calienta el suelo, ese calor sube hacia la baja atmósfera y las temperaturas suben", añade Joan Ballester, investigador en materia de clima y salud en el centro ISGlobal. A esta situación se suman los niveles de contaminación, que por efecto de ese tapón situado encima de cada núcleo urbano no pueden salir de ahí. En las zonas costeras del Mediterráneo, ese aire estancado está impidiendo que corra la brisa marina con fluidez.

Varias personas se bañan esta semana en la playa de la Malvarrosa, en Valencia. EFE

La Organización Mundial de la Salud recomienda, en sus Directrices sobre la Calidad del Aire, que el índice de partículas gruesas (PM10) no debe superar los 50 microgramos por metro cúbico de media en 24 horas. Los principales componentes de las PM son, entre otros, los sulfatos, los nitratos, el amoníaco y el cloruro de sodio. "Afectan a más personas que cualquier otro contaminante", recuerda la OMS.

Según Ecologistas en Acción, este límite se ha superado en buena parte de España, siendo en la península la situación especialmente preocupante en Avilés, por encima de los 125 microgramos, y Santander (rozando los 125). También son reseñables los casos de Alicante, Valencia, Castellón, Granada, Córdoba y San Sebastián, que rebasan los 75 microgramos según un informe de la organización ecologista con datos del Ministerio de Energía y Transición Ecológica y las comunidades autónomas.

Las autopistas asturianas han llamado a reducir la velocidad por la contaminación.

Estos niveles de contaminación agravan enfermedades respiratorias preexistentes, como el asma o las alergias, así como enfermedades cardiovasculares, recuerda el investigador de ISGlobal, que destaca asimismo que existen estudios que prueban que el neurodesarrollo de los niños puede verse también perjudicado por los efectos de la contaminación. Por eso Ballester saluda las restricciones al tráfico impuestas en algunas ciudades. "Lo mismo que no contaminamos el río del que bebemos agua, no deberíamos contaminar la atmósfera de la que respiramos el aire. Hay partículas tan pequeñas que por muchas máscaras que nos pongamos las acabamos respirando", resume Ballester.

El anticiclón también está disparando las temperaturas en Francia, Alemania, Reino Unido e Italia. La agricultora española teme una primavera seca y cosechas de cereales podrían perderse si no llueve

El anticiclón también está provocando que se disparen las temperaturas en Francia, Reino Unido, Alemania e Italia. El mes de febrero ha sido escasísimo en precipitaciones. "Ya hemos dicho adiós al invierno. El único mes propiamente invernal ha sido enero", dice el meteorólogo Eduardo Román. Se prevé que a partir de la próxima semana comiencen a llegar algunas precipitaciones, pero las temperaturas seguirán siendo elevadas para lo que es normal en esta época del año. No obstante, ambos expertos descartan atribuir únicamente al cambio climático estos episodios de calor. "El año pasado hubo lluvias generales en el Cantábrico en este mismo mes. Para que podamos atribuir estos valores al cambio climático debemos fijarnos en una evolución de al menos cinco años", explica Román. "Tenemos un clima que, en términos medios, es un grado superior a lo que era en tiempos preindustriales, así que no es el responsable único de las altas temperaturas que estamos viviendo", subraya el investigador Joan Ballester.

El campo español también está notando los efectos de un febrero muy seco. "De seguir así estamos a las puertas de una sequía. En zonas del sureste de España, si no llueve en un par de semanas se habrá perdido la cosecha de cereal. Nos preocupan las previsiones. Tememos una primavera seca", subraya Miguel Castillo, presidente de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos en Murcia.

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