04 de agosto de 2018
04.08.2018
Familia Real

Una recepción sin savia nueva

La política y la empresa fueron los sectores sociales mejor representados en un cóctel con escasísima presencia de artistas y creadores - Doña Sofía rompió el protocolo: "¿Tenéis calor?", preguntó a los periodistas - Doña Letizia estuvo atenta y relajada con los invitados

04.08.2018 | 00:17
Una recepción sin savia nueva
Una recepción sin savia nueva
Las corbatas, los colores oscuros, los uniformes y las botonaduras devolvieron ayer el tono ceremonioso a la recepción que los Reyes ofrecen desde hace cinco veranos a la sociedad balear en el Palacio de la Almudaina. Ni rastro de pins, sandalias atrevidas, peinados imposibles o camisas desabotonadas. Demasiado clasicismo de nuevo en una cita que el año pasado parecía que empezaba a romper moldes.

Como contrapunto, los Reyes se mostraron más sonrientes que nunca en el besamanos: Letizia estuvo atenta y relajada en el cóctel de Santi Taura y doña Sofía preguntó a los periodistas si estaban pasando mucho calor. Una actitud distendida pese a las protestas convocadas y algunos plantones de la sociedad balear, como los anunciados de Podemos y Més, entre otros intuibles. Parecía ayer que aceptar o no la invitación a la recepción se trataba de una toma de posición ideológica respecto a la monarquía.

De la lista de invitados (más de 500), cumplieron sobre todo los sectores de la política, la empresa y el turismo. En general, la sensación fue de menor afluencia que el año pasado, cuando el besamanos duró 18 minutos y en esta ocasión 15.

Por protocolo, empezaron el paseíllo ante Felipe, Letizia y Sofía los miembros socialistas del Govern, presididos por Francina Armengol: Iago Negueruela, Martí March, Patricia Gómez y Pilar Costa, quien con su abanico de arcoíris le hizo un guiño al colectivo LGBTIQ, se adentraron en palacio seguidos de dos mujeres de estreno: la secretaria de Estado de Turismo, Bel Oliver, y la delegada del Gobierno, Rosario Sánchez. Fue comentada la ausencia de José Hila del Ayuntamiento de Palma.

Bien representado estuvo el PP: Biel Company, Marga Prohens y Marga Duran mostraron que hacían piña, mientras que José Ramón Bauzá llegó solo.

El último repaso a la política deja unos cuantos nombres más de Ciudadanos ( Xavier Pericay, Catalina Serra o Pep Lluís Bauzá) y a Jaume Font del Pi.

El núcleo poderoso del turismo mallorquín no faltó: entraron juntos Simón Pedro Barceló y Carmen Riu. Se les sumó Gabriel Escarrer Jaume o la presidenta de la Federació Hotelera María Frontera.

La empresa dio bastantes negritas para esta crónica: Carmen Planas, Rosa Regí, Fernando Rotger, Bartomeu Servera o Joan Company de Asaja, entre otros. También el mundo de la comunicación: Andreu Manresa, Joan Montse, el director del Mallorca Zeitung Ciro Krauthausen o las directoras del Diario de Ibiza y de Diario de Mallorca, Cristina Martín y Maria Ferrer, respectivamente.

Por el besamanos -con menos reverencias que en veces anteriores- también pasaron Carme Riera (la única artista en la cita), Jaume Ripoll de Filmin, Nekane Aramburu de Es Baluard, Joan Punyet Miró, Tania Presa, Dora Romaguera, Maca de Castro, el fiscal superior Bartomeu Barceló o el presidente del TSJB Antonio Terrassa, entre muchos otros. Se echó en falta más representación joven y mujeres.

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