20 de febrero de 2018
20.02.2018
Tribunales

La marca Chopin de Valldemossa pertenece a la familia Quetglas

Un juez de lo mercantil de Palma reconoce a la familia Quetglas Tous la exclusividad de usar los signos 'Museo Chopin y George Sand Cartuja de Valldemossa' y 'Colección Museográfica Fréderic Chopin y George Sand' frente a la familia Ferrá

20.02.2018 | 01:17
La celda número 4 de la Cartuja de Valldemossa, con un busto de Chopin
El antiguo conflicto que enfrenta a dos familias mallorquinas, los Quetglas Tous y los Ferrá Capllonch, por la explotación de los recuerdos y la huella de la estancia del músico Frederic Chopin y su pareja, la escritora George Sand, en Valldemossa ha ocasionado una nueva sentencia. En esta ocasión el juez de lo mercantil Víctor Fernández ha fallado que los Quetglas Tous pueden usar en exclusiva las marcas "Museo Frederic Chopin y George Sand Cartoixa de Valldemossa"; "Frederic Chopin y George Sand Real Cartuja de Valldemossa" y "Colección Museográfica Frederic Chopin y George Sand", frente a sus competidores encuadrados en la empresa Ferrá Capllonch S.L.

La sentencia, que puede recurrirse en apelación ante la Audiencia, va más allá y condena a Ferrá Capllonch a indemnizar a Quetglas Tous S.L. con el uno por ciento de los beneficios que ha obtenido en los últimos años por la explotación inadecuada de las marcas en disputa.

El fallo también impone una penalización coercitiva para la empresa perdedora de 600 euros por día en el que siga perturbando los derechos de imagen de su rival.

La sentencia recuerda que los Quetglas Tous ganaron en 2011, y en la Audiencia, una primera batalla en la "guerra" por la explotación comercial del recuerdo del genial músico.

Quetglas Tous es propiedad de la celda número cuatro de la Cartuja y Ferrá Capllonch explota la celda número dos. Durante décadas existieron dudas sobre en cuál de las dos estancias se habían alojado Chopin y Sand en el invierno de 1838 a 1839. Pero los tribunales despejaron las nubes y declararon que la pareja residió en la celda 4 y que allí se exhibe el piano con el que Chopin compuso sus famosos preludios. Por contra, el piano expuesto en la celda 2 fue construido en la década de los años 50 del siglo XIX y no tiene ninguna relación con el afamado compositor.

Tras esa sentencia, Quetglas Tous procedió a registrar las mencionadas marcas, pero se encontró con que la competencia seguía usando unos reclamos parecidos para atraer a los turistas a su celda número dos, donde, según la sentencia, también se exponen valiosos recuerdos de la pareja de artistas.

La sentencia de Víctor Fernández, además de analizar la aplicación al caso de la legislación y jurisprudencia sobre el uso de marcas, su posesión legal y su reivindicación frente a maniobras torticeras de la competencia, se pronuncia sobre el calado de los fondos museográficos que ofrecen las dos empresas en litigio. Quetglas Tous obtuvo del Consell de Mallorca el reconocimiento de que su colección constituye un fondo museístico.La otra parte dispone de cartas originales del músico polaco y su amante, así como retratos familiares de ambos.

El fallo recuerda que las dos familias explotan la memoria de Chopin desde los años 30 del siglo pasado y recuerda que un gobernador civil cerró la cartuja ante las frecuentes disputas de los titulares de las celdas 2 y 4.

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