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PalmaPhoto con sabor a despedida

La XI edición del festival consagrado a la fotografía presentó el mejor programa de su historia aunque se esperaba más público

EL Centre Cultural Pelaires congregó a muchos visitantes con una exposición de Carlos Irijalba.

EL Centre Cultural Pelaires congregó a muchos visitantes con una exposición de Carlos Irijalba. guillem bosch

En PalmaPhoto nunca hay hervideros de gente. Juzgar la cita por la capacidad de arrastrar masas no es la adecuada vara de medir de este evento más especializado que dura mes y medio. El gentío se lo dejamos a la Nit de l´Art. A pesar de que el festival presentara anoche limitaciones de público -menos que el año pasado según algunos galeristas; ¿sería por el partido de la Selección Española?-, la cita funcionó, sobre todo por la calidad de las propuestas, superior a la de cosechas anteriores.

Las miras estuvieron puestas en diversos aspectos. En primer lugar, en el cambio político, en la despedida de unos y en la bienvenida de otros. La estampa de la coyuntura la protagonizaron a las 19.30 horas el concejal de Cultura Fernando Gilet y Antoni Noguera de Més, que suena fuerte como futuro alcalde de Palma. Un abrazo y cordialidad entre ambos. "Son mis últimas horas como regidor", reconocía ayer el edil. Emocionado.

Frente al Box 27, la artista Carmela García muestra una parcela de la iconografía de su estudio. Materiales diversos que son el sustrato de sus fotografías. Sus desvelos los deposita en la mujer, lo que simboliza y significa. Está la Medea de Pasolini, interpretada por una fuerte pero doliente María Callas -tan frágil-. Una luchadora del Neolítico, primitiva e inmensa. Un gráfico sobre el término "autopoyesis", que no es más que la autorregulación de la vida. La suya es una obra con muchos niveles de lectura. En el interior del Solleric, la directora Pilar Ribal y el responsable del festival Fernando Gómez de la Cuesta son los cicerone de una comitiva formada por la cineasta Chus Gutiérrez (Ciudad delirio) y las artistas Helena Cabello y Ana Carceller, representantes españolas en la Bienal de Venecia. Las tres participarán hoy en una experiencia radiofónica que podrá escucharse en IB3. En el Casal, Vallhonrat impresiona: sus fotos son dardos contra todos aquellos (exhibidores decadentes y enfermizos en las redes sociales) que tienen la fama y la vanidad como principio moral. Xisco Bonnín demuestra que es un gran investigador de las urbes: da vueltas de tuerca y saltos mortales para exhibirlas. La Maior está pletórica y también Congost en la Horrach Moyà. La Caja Blanca abraza la postfotografía y Dadbeh Bassir invierte las jerarquías en una ciudad como Teherán, con una luz vencida alegre. Y esto se acaba: última imagen de PalmaPhoto: Vera y Gilet alejándose en la lontananza.

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