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Entrevista

Raphael: "Yo fui el primer ´indie´, toda la vida he sido independiente"

Raphael, en uno de los conciertos de su actual gira.

Raphael, en uno de los conciertos de su actual gira.

­­De amor & desamor es el sugerente título que da nombre al nuevo disco y a la gira de Raphael. El artista ha vuelto a sorprender con nuevas versiones (nueva voz, nuevos arreglos, nueva producción) de temas históricos en su carrera profesional y, desde luego, en la música popular en español del último medio siglo. Los próximos días 11 y 12 de junio brindará algunos de sus temas imprescindibles al público mallorquín, en el Auditòrium del Passeig Marítim.

-Dos veladas en el Auditòrium. ¿Qué puede desvelar?

-Serán dos conciertos fantásticos. Que nadie se los pierda porque será su gran noche. Yo saldré como siempre, a matarme y a darlo todo. El espectáculo que llevo es muy atractivo, bueno y fuerte, de mucha pasión, amor y desamor.

-¿Le resulta más fácil cantarle al amor que al desamor?

-Es muy bonito cantarle al amor pero todavía es más bonito el desamor porque tiene más miga y por mi forma de ser me cuadra mejor.

-¿Qué es fundamental para lograr una gran noche?

-Hacerlo con ganas. Salir al escenario con la intención de comerte el mundo y como si fuera la primera vez y la última.

-¿Qué ve en los rostros de su público?

-Es difícil verles por las luces pero los siento pegaditos a mí desde el principio. Cuando salgo al escenario siempre hay un silencio tan tenso pero yo escucho: venga, que hagas lo que hagas, verás la que se monta aquí. Ese apoyo incondicional de la gente lo oigo, aunque no lo dicen. Y eso, para un artista, es muy bonito."La pitada al himno en la final de la Copa del Rey fue vergonzoso. Esas cosas no las puedo entender"

-¿Su oficio todavía continúa sorprendiéndole?

-De verdad que cada día y cada concierto es una nueva aventura, por eso es fantástico levantarse cada día. Esta profesión mía te tiene que gustar porque si no es un martirio.

-¿Cuál es el mayor tesoro que le ha dado la vida?

-Mi familia, mis amigos, el público, mi salud... Me ha dado muchas cosas. No puedo quejarme de nada.

-Hace unos días celebró en Costa Rica su 72 cumpleaños y lo hizo, donde si no, en un escenario.

-No... fue mi 55 cumpleaños sobre las tablas (risas). El auditorio se pasó todo el concierto cantándome el cumpleaños feliz. Fue muy simpático y divertido."En Palma saldré a actuar como siempre, a matarme y a darlo todo"

-Pida un deseo.

-Que se creen cuatro millones y pico de puestos de trabajo. Para mí no pido nada porque ya sé arreglármelas por mí mismo.

-¿Raphael nunca se retirará?

-No, mis fans saben que no. El que nace artista se muere artista. Bien es verdad que llegará un día en que me iré de vacaciones largas, muy largas. Pero no me despediré porque yo puedo volver a los tres meses. Cuando esté cansado me retiraré a descansar, y punto. Normalidad ante todo.

-¿Cuántas canciones maneja en su repertorio?

-Más de mil.

-¿Y cómo se decide por unas u otras ante un concierto?

-Eso es muy complicado. Se parece mucho a un juego de ajedrez: aquí pongo esto, quito lo otro... Lo que pasa es que ya tengo costumbre y me sale fácil. El 90 por cierto del éxito de un concierto depende del orden de las canciones.

-¿Qué es lo que nunca falta en su camerino?

-Agua, mucha agua y tranquilidad, relax. No hablo nunca y no quiero que me hablen de otras cosas que no sea del escenario. Yo estoy en lo que estoy.

-Su actual gira dio sus primeros pasos en el Sonorama. ¿Se sintió a gusto entre tanto ´indie´?

-Claro, si yo he sido el primer indie. Toda la vida he sido independiente. Fue una gran noche.

-La gira también le ha devuelto a Rusia, un país donde le idolatran. ¿Cuál es el secreto de ese idilio?

-No lo sé. No sé por qué se producen esas cosas. ¿Por qué hay cinco generaciones que se van relevando en mi público? Tampoco lo sé, pero pasa. Si supiera de secretos empezaría a venderlos por ahí.

-¿Qué será lo próximo?

-Tras año y casi medio, la gira concluye. Y en julio estreno en el Teatro Real de Madrid Raphael sinfónico.

-Usted que participó en dos ocasiones y de forma consecutiva en el Festival de Eurovisión, en 1966 y 1967, ¿por qué no damos la talla últimamente?

-El de Eurovisión ya no es un festival como era antes. Ahora es un gran espectáculo que está muy bien televisivamente pero no tiene nada que ver con un festival en el que sales con una orquesta detrás en vivo y te la juegas en cuatro minutos. Ese calor no lo tiene ahora, es una cosa grabada que han hecho durante toda la semana, muy bien hecha que nada tiene que ver con un festival, donde la canción y el intérprete es lo que importa y no el cómo van vestidos.

-Como seguidor que es de la selección nacional de fútbol, ¿entendió la pitada al himno en la final de la Copa del Rey?

-Fue vergonzoso. Eso es pitarse a sí mismo. Esas cosas no las puedo entender.

-Los tiempos están cambiando. ¿Qué es lo primero que cambiaría Raphael?

-Dos cosas: crear puestos de trabajo, insisto; y la bajada del IVA cultural.

-¿Cuál es su primer recuerdo mallorquín?

-El rodaje de una película en el hotel Formentor y también una sala, Tagomago, en la que canté algunas veces.

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