La ola de calor no favorece un ápice a la Fira del Llibre, cuyo último fin de semana ha coincidido con los primeros días de playa. Pese a ello, la afluencia general a la cita se ha mantenido. "El sábado y el domingo pasados fueron francamente bien", comenta Miquela Serra de Quart Creixent. "Creo que ayudó la concentración de la Diada per la Llengua en la Plaza Mayor", observa. Sin embargo, las cifras en caja se han enfriado. "Es posible que las compras hayan empatado a las del año pasado, pero el presupuesto de la gente ha sido inferior: piden mucho libro de bolsillo y ediciones infantiles baratas", asegura Serra. La percepción de su vecina de enfrente, Marina P. de Cabo, librera de Literanta, es similar. "Para mí también ha sido un pelín menos animado. Pese a no tener números precisos todavía, es cierto que pasa mucha gente que sólo mira y no compra", refiere. En su puesto, le han quitado de las manos muchas publicaciones infantiles, ensayo (desde que irrumpió ¡Indignaos! es el género que más prospera) y "libros modernos", entre ellos los humorísticos de Toni Nievas y Miguel Noguera -uno de los atractivos del programa de este año- y otros de Blackie Books. "A la hora de vender, lo de las firmas se nota, anima a la gente a comprar. Nos ha pasado con Noguera o con la novela de Daniel Higiénico, El paseo infinito", señala.

Julia M. Bermejo (en la nueva junta del Gremio) de Los Oficios Terrestres conviene con De Cabo que las actividades dinamizan las ventas, que en su caso este año sí se han acrecentado. Si hay un puesto en toda la feria que no ha parado en este sentido es el suyo: ocho propuestas en diez días, destacando una interesante sesión de jam poética a micro abierto y la presencia de Brigitte Vasallo, autora de Pornoburka y del proyecto #OccupyLove. La personalidad de esta librería está procurando un aire nuevo al panorama libresco de la ciudad.

Para José Luis Martínez de La Biblioteca de Babel, a quien la ubicación de Vía Roma no acaba de convencer -"lo que está claro es que ya no podremos volver a Es Born"-, las ventas de esta Fira también han sido algo más tímidas. "Llevamos dos o tres años con una bajada de las ventas en torno a un 30%, eso lo dicen las estadísticas", manifiesta. Sin embargo, este librero sigue hablando con entusiasmo de los títulos que él considera que valen mucho la pena. Entre ellos, Los extraños de Vicente Valero, "es un gran libro y se ha vendido bien". En su caseta, se ha registrado una buena demanda de La utilidad de lo inútil de Nuccio Ordine, un elocuente manifiesto italiano contra la corrupción masiva, algunos sobre la I Guerra Mundial y el libro del padre de Martin Amis, Sobrebeber.

"La Setmana en Català y Sant Jordi fueron muy bien, no podemos pedir que vayan igual de bien las tres fiestas del libro", considera Xesc Sanchis de Embat, expresidente del Gremio, quien calcula que la bajada de ventas en esta edición de la Fira podría estar en torno al 10 ó 15%. Desde su punto de vista, la externalización de las actividades (gestionadas este año por Tres Serveis Culturals) ha supuesto un acierto. "El programa ha sido más bueno, se le ha podido dedicar más tiempo", asegura. Para Sanchis, las casetas necesitan mejorar: ayer el sol conquistaba metros en algunos puestos dificultando el trabajo.

El Gremio, que ayer encendió velas en Vía Roma como muestra de apoyo a Jaume Sastre, quien ayer cumplía 30 días en huelga de hambre, señaló que, de cara al futuro, apostará por "el futuro de las ferias, por las nuevas tecnologías de la información y la comunicación, con la creatividad, la innovación tecnológica y la microelectrónica". Retos para la nueva junta de los libreros, joven y parece que con ideas.